lunes, 13 de julio de 2009

300




¡Tachán! El post nº 300.

Tengo 300 posts. Muchísimos.

300 post que ocupan 348 páginas en documento Word. ¿ Son demasiados?, ¿Debe celebrarse? No lo sé. ¿ Es como los cumpleaños, que es mejor cumplir 300 que dejar de cumplir a los 25? ¿ tengo tanas cosas interesantes que decir? ¿ el mundo aprende algo de mi verborrea incontrolable?

Ya hablé en otro sitio de cómo se me ocurren las chorradas que escribo asi que hoy sólo quiero hablar de los lectores. Tengo muchos más de los que nunca pensé que tendría, algunos los conozco: son amigos míos, amigos de mis amigos, compañeros de curro en la empresa de colocación de libros por colores o mis hermanos. A otros no los conozco de nada, pero ya es como si los conociera. Hay muchísimos que me leen y no comentan nada, gente que entra todos los días, me lee y se va. Supongo que les mola lo suficiente cómo para leerme pero no lo bastante como animarse a dejar un comentario.

Me molan todos los comentarios, incluídos los de los coach y demás chusma altamente ofendida por mis opiniones. Me parece estupendo que digan lo que tengan que decir, eso quiere decir que se han molestado en leerme y les ha hervido la sangre un poquito. Leo todos los comentarios, siempre. Tengo un superteléfono de superejecutiva al que me saltan los comentarios cuando la gente los deja asi que los leo siempre. A veces los contesto y otras no, depende de si tengo algo interesante que contestar o no.

Sólo le prohibí a una persona que me leyera, mi madre. No le iba a gustar y no lo iba a entender. A pesar de tener la fama en mi casa de ser una bocachancla y de no saber guardar un secreto, mis hermanos se fueron de la lengua y se lo dijeron, descubrí hace poco que me lee y me recomienda a sus amigos.

Me gustaría que me leyera el ingeniero pero no lo hace. Sólo ha leído este y este. No escribo pensando en los que me leen. Sólo pienso en si el ingeniero estaría de acuerdo conmigo y se reiría. La mayoría de las veces no estaría de acuerdo conmigo pero sí se reiría.

Nunca sé si el post del día va a tener éxito o no. Hay veces que cuando termino, me echo para atrás en mi silla, contemplo el post, lo releo y digo: me ha quedado de puta madre. Lo publico ,espero con ansiedad los comentarios y nadie dice nada. Otra veces sin embargo peno todo el día para conseguir sacar algo decente de mi cerebro, lo publico sin mucha convicción y se me llena el correo de comentarios. Asi que no tengo criterio, publico y ya veremos que pasa, si gusta bien y si no pues me lo he sacado de la cabeza para dejar sitio a más chorradas. Cuando no me gusta alguno, intento publicar algo rapidamente para que ese post baje en la página, porque en un blog sólo lo que sale al principio es importante, es raro que la gente relea más allá de la primera página. Aún así tengo algún lector con mucho tiempo libre que me relee y debo decir que me mola, aunque releer 300 post es muchísimo trabajo.

Creo que no se me da mal y por lo menos se me da mejor que hacer pan. Cómo buena chica de ciudad desconocía completamente la complejidad del mundo de la panaderia, creía que era un coñazo de curro porque había que madrugar mucho pero que no tenía más misterio que meter la masa en el horno, llenarse de harina y vestirse de blanco. Bien, pues no tenía ni puta idea. Aquí dejo la foto de nuestro segundo intento como padres de niña con alimentación restringida de hacer pan sin gluten siguiendo escrupulosamente una receta sacada de Internet.


Obviamente se me da mejor el blog.

viernes, 10 de julio de 2009

MATERNITY (XXXIII): Natural

La maternidad está sobrevalorada. Ahí dejo eso.

Embarazarse y parir son cosas naturales como que te salgan los dientes, te crezca el pecho, se te caiga el pelo o a los hombres les salga pelo en las orejas. Ninguno de esos procesos da sentido a la vida.

Somos mamíferos y es lo que toca. No hay ningún componente místico en esos procesos. Mi opinión es que la experiencia de parir no tiene ningún sentido trascendente. Cómo nos creemos el top de la creación, el “no va más” de la evolución y los reyes del mundo nos hemos montando la película de que todo lo que nos pasa y hacemos es especial. Pues no. Nos creemos más que una vaca o que un delfín y resulta que parimos exactamente igual.

Ahora está de moda todo ese rollo de “ parto natural”, “parto en el agua” , “parto en mi casa”..y blablablabla. Los partidarios de todas estas chorradas cogen sólo de lo “natural” lo que les apetece y les parece “guay”. Es decir yo paro en mi casa a mi bola, sin epidural pero con 40. Pues tengo malas noticias, con 40 “naturalmente” hablando eres vieja de cojones para parir.

¿ Y el anuncio de la gente que pare en su cama? Por Dios, qué asco. Lo que no cuentan en el anuncio es que luego tienes que tirar el colchón, pintar la habitación y cambiar el suelo. Eso sí, tú has parido en tu casa. Tampoco cuentan que si pares en tu casa y algo va mal las probabilidades de que haya consecuencias graves para el bebé se multiplican por mil, pero supongo que a ti te da igual, tú lo que quieres es naturalidad y lo demás te la pela.

Una vez tuve que escuchar una sesuda teoría sobre que si pares en el agua es menos traumático para el niño, porque así pasa de medio líquido a medio líquido y digo yo, ¿en algún momento tendrás que sacarlo de la piscina? ¿no? O lo vas a dejar ahí flotando a ver si le salen escamas y un tridente y se convierte en Neptuno? Que levante la mano el que tenga un trauma por pasar de líquido a gaseoso.

Me pone de mala leche la gente que sin tener hijos opina que lo mejor es hacerlo de “manera natural”. ¿ Qué quieren decir con eso? ¿ En dónde te pille, tú sola y cortando el cordón con los dientes? Porque así se hacía naturalmente hace miles de años. La parte mala es que morían a porrillo: los niños y las madres. Eso sí, era todo natural. Si no quieres la epidural es cosa tuya pero vamos que apuesto a que si hace miles de años le dijeras a una tía de Atapuerca si quería parir sin dolor te hubiera dicho que si. ¿ Qué te va el dolor para sentirte más mamífero? Pues adelante, pero a mí no me digas que así eres “más madre”.

Yo debo ser más miedica que todas las tías alternativas del planeta. A mí me acojonaría que por creerme más que una yegua le pudiera pasar algo a mi hijo, llamadme cobarde pero prefiero ser menos natural y que haya unos cuantos profesionales atendiéndome. Yo no soy médico, no sé nada de medicina, no sé dónde está mi hígado ni mi bazo así que si entro en un quirófano creo firmemente que el médico sabe más que yo. Si dice que cesárea pues cesárea, no me veo ni en la postura física ni con la autoridad intelectual suficiente como para poner en duda lo que me dice un tío que a lo mejor ha visto mil partos frente al único que he visto yo. Debo ser rara, pero le doy más credibilidad a un tipo que ha estudiado una carrera y tiene años de experiencia que a la revista “parir natural” dónde no le veo el careto a los que escriben.

Parir no crea ningún vínculo con tu hijo. Eso es una majadería. Si nada más parir te dieran otro niño no te enterarías, no sabrías que no es tuyo. No tienes ningún vínculo con ese bebé aunque te hayas pasado todo el embarazo como una panoli hablando con tu tripa. Si te dieran el cambiazo no te enterarías. Yo tengo la teoría de que te hacen bajar al paritorio con la ropa del bebe porque si les pusieran a todos un pijamita de hospital nos llevaríamos a casa los niños de otros. Probablemente esto no les pase a las vacas y los delfines, ellas SÍ reconocen a sus hijos por el olor, pero nosotros somos tan sofisticados que hemos perdido esa habilidad, así que para que no haya dudas compra un pijama de recién nacido de un color chillón.

Y hay otro dato importante que las naturalistas no entienden, el bebé no se entera si ha salido entre tus piernas o si ha sido por cesárea, le da igual. La buena noticia es que no te guardará rencor por haberlo parido en una piscina.

Lo que da sentido a tu vida y la cambia es la convivencia con los hijos, no el parirlos. Si lo que diera sentido a la maternidad fuera el hecho de que han salido entre tus piernas no tendríamos padres. Esa filosofía naturalista de “ el parto crea el vínculo” me parece absurda  y muy poco realista. ¿ Quiere decir eso que nuestros padres no nos quieren?

Padres del planeta..protestad.

miércoles, 8 de julio de 2009

LET´S GETTING ON.- Marvin Gaye




Obviando la chaqueta roja del pavo, los pelucones del coro y el look ochentero la canción que me molaría que sonara si alguna vez Robert Redford me lavara el pelo.

AD, Actividades Domésticas.

Yo soy LAD, Licenciada en Actividades Domésticas. Cómo buen LAD tengo el poder en mi casa, yo decido qué se come, qué se cena, qué día se cambian las sábanas y qué llevan puesto las princesas. El LAD siempre está minusvalorado por el resto de los habitantes del hogar que tienden a creer que todas tus actividades se hacen por arte de magia. Los LAD tenemos el poder pero poco reconocimiento. Si reclamamos atención y que se valore nuestro trabajo nos encontramos con frases como: “ eso no es trabajar”, “ lo haces porqué quieres” y otra serie de lindezas. Uno no elige ser LAD, de repente te encuentras ahí y no hay vuelta atrás.

Por debajo de los LAD están los TAD, Técnicos en Actividades Domésticas. En esta categoría hay dos subclases:

TAD profesionales y debidamente remunerados, lo que viene siendo conocido como servicio doméstico, asistenta, tata, cuidadora y demás eufemismos. Esta clase de TAD obedece órdenes del LAD. Necesita supervisión y control porque sino se confía y empieza a lo que se conoce como “tocati peloti” que es obviar las órdenes del LAD y pasar de todo. Cuando está situación se produce el LAD se coge unos rebotes del 15 y por un momento valora la posibilidad de dejar su curro y quedarse en casa aunando las labores de LAD y TAD. Por lo general nunca lleva a fin esa peregrina idea.

Después tenemos a los TAD amateurs que no reciben remuneración: los padres/parejas. Esta categoría realiza alguna de las tareas del hogar normalmente por amenaza de expulsión del hogar o por temor a desatar la ira del LAD. Los TAD amateurs tienden a sobrevalorar su trabajo en exceso: “ pero si tendí la lavadora antes de ayer” o “ he quitado la mesa” o “ ya le he quitado un pañal hoy”. Los TAD amateurs no entienden las órdenes del LAD, ¿pero porqué hay que lavar las cortinas? Yo no las veo sucias ¿ porqué no pueden llevar pana en julio? El LAD pone a prueba su paciencia tratando con ellos.

Los TAD amateurs no quieren mezclarse con los TAD profesionales e intentan utilizar al LAD de recadero: “dile que me planche las camisas”. También experimentan cierta animadversión hacia su trabajo ( supongo que envidian que se les pague) y elevan críticas de todo tipo al LAD: “ no ha limpiado debajo del radiador”, “ esto no está bien planchado” ó “ se puede saber qué hace todo el día?”

Tanto los TAD profesionales como los amateurs odian al LAD y quieren su poder, a veces se plantean un golpe de estado pero luego se les enciende una luz y deciden que no quieren esa responsabilidad.

Por debajo de esta categoría y ya fuera de la vida diaria tendríamos al tío soltero que se queda de vez en cuando al cargo de la casa, éste está estudiando el curso CCC de AD. Es decir de vez cuando se mira algo: una receta, cómo poner la lavadora, cómo cambiar un pañal y lo pone en práctica en ocasiones puntuales. Para la siguiente vez que es requerido por el LADpor favor, por favor”..tiene que volver a mirar los apuntes.

Por último tenemos a los MAD, Master en Actividades Domésticas, conocidas normalmente como abuelas. Es a ellas a las que recurren los LAD cuando ya no pueden más o cuando se plantea una ocasión complicada: “mamá, ¿ cómo se rellena la pularda? ¿ tiene 40 de fiebre qué hago? Se ha manchado de grasa de motor ¿ como se limpia?

Si se sobreexprime a la MAD, es decir, se encarga de recoger a los niños del colegio, les da la merienda, deja preparada la cena y además remienda la ropa, se considera que esa MAD ha alcanzado el grado supremo “ Laboris causa en AD”.


La inspiración para este post surgió ayer en la cena familiar con molihermana( LAD), molicuñado( TAD amateur), pobreshermanos ( curso CCC) y molimadre, Laboris Causa en Ad sin dudarlo.

martes, 7 de julio de 2009

SOBREVALORACIONES (II).

Hay cantidad de cosas que están sobrevaloradas. Muchas de ellas tienen un grupo de gente a la que les parecen maravillosas y han conseguido a través de una adecuada campaña de marketing que los demás nos lo creamos sin criterio. Ya hablé de esto en otro post pero hoy se me han ocurrido unas cuantas más, referentes al tema pareja/sexo/libido:
  • Echar un polvo en la playa. Parece una idea genial, la playa, la arena, el agua, poca ropa, el ruido de las olas, la brisa marina, todo invita a la lujuria desenfrenada, parece un plan estupendo, pero no es así. Para empezar la imagen mental que tenemos de una playa se corresponde muy poco con la realidad, nunca hay rocas, palmeras e inclinación en la proporción justa ( es lo que tiene creerse el photoshop). En segundo lugar, de todas las superficies para echar un polvo la arena es sin duda la peor, está fría y se mete por todos lados. Por todos y no es fácil de sacar. El agua empequeñece. No digo más. Si consigues sortear todos estos obstáculos absurdos al terminar la situación es totalmente ridícula: embadurnados de arena, pegajosos y congelados. Mal.

  • Los baños conjuntos. La bañera, las velitas, la copa, jijijiji, jajajaja. Parece una idea genial. Varios problemas, no se cabe en la bañera, ninguno de los dos se quiere sentar encima del tapón y con el grifo clavado en la nuca. Si se pasa por alto el teorema de Arquímedes es probable que nada más empezar el baño haya que abortarlo porque está desbordando: corre a por la fregona, ¿ la fregona? Tira las toallas para empapar. ¿ las toallas? ¿ tú estás tonto? ¿ quien lava luego las toallas? ¿ has traído la fregona? ¿ y el cubo? ¿ donde pretendes que escurra la fregona? Pues en la bañera otra vez, si acaba de salir de ahí. Mal.

    A mi además me pasa que no sé bañarme.
  • Las tías embutidas en látex: lo más de lo más en seducción femenina. Comentar que si ya es malo para la libido quitarse en pleno ataque pasional unos pantalones vaqueros elásticos, pitillo y ajustados no quiero ni pensar la situación con látex. ¡¡ tira, tira..que ya sale!!!...¿ pero cómo coño te has metido en esto? Dónde esté una camisa suelta de hombre que se quiten las apreturas.
  • Amasar algo con tu pareja. El domingo el ingeniero y yo hicimos nuestro intento nº 1 de hacer pan con harina de maíz. Elaboramos un engrudo útil para construir cualquier tipo de monumento que quiera durar siglos sin caerse. Los dos teníamos metidas las manos en el bol con dicho emplaste, el ingeniero hizo un intento por reconducir la situación hacia algo supuestamente romántico:

    - es como Ghost.
    - En Ghost era arcilla
    - Bueno, esto casi porque cómo te has empeñado en echar más agua y yo ya te había dicho que no.
    - Ya, pero es que llevaba media hora viéndote hacer reglas de tres y hojas de cálculo para adivinar la capacidad de absorción de agua de la harina de maíz y me he aburrido y la he echado a ojo.
    - Yo no adivino nada, es cálculo.

    Al final casi nos tiramos el engrudo a la cabeza, pá habernos matao.
  • Que tu pareja aparezca con una caja de cartón con un lazo y dentro haya un vestido que te encante. Seamos realistas: los tíos no tienen ni idea de comprar vestidos y tampoco saben la talla. Si te regalan un vestido las posibilidades de que te esté bien y además te gusten son las mismas que tiene tu marido de encontrar esas cajas de cartón con lazo: ninguna. Te verás obligada a embutirte en un vestido que te horroriza o en uno que no te disguste pero con el que parezcas la gorda de Mocedades.
  • Los tíos perfectos son sexys. A mi no me van, me gustan los normales sin caer en el desaliño. Sin dan ganas de subirle los pantalones, coserle la camisa y lavarle el pelo mal. Si va más depilado y lleva más joyas que yo tampoco. Si es Cristiano Ronaldo directamente vomito.


A mi lo que de verdad me parece sexy es esto.



Sé que tampoco es tan idílico pero me encantaría.

lunes, 6 de julio de 2009

PARA SIEMPRE

No me gustan los tatuajes por la misma razón que no me gustan los muebles a medida: yo no sé lo que quiero.

Soy una tía inconstante y no puedo asegurar que lo que ahora me encanta me vaya a gustar dentro de unos años. Me admira la gente con esa capacidad, sabe lo que quiere y sabe que lo seguirá queriendo dentro de 15 años. Alucinante.

En segundo lugar yo soy de llamar poco la atención, bueno digamos que siempre he sido más bien “normal”, así que he aprendido a vivir sin dar el cante, sin que la gente se acuerde de mi y acostumbrada a que me digan: ah si..te conozco pero no me acuerdo de tu nombre. No soy de llamar la atención.

Un tatuaje es todo lo contrario, es para siempre y encima llamas la atención. Los tatuajes no me dicen nada. Nunca veo uno que diga: ¡ que precioso! O ¡ que chulo!. Normalmente me provoca una reacción más del tipo: ah..si..un tatuaje. Después imagino a un tío con un pañuelo en la cabeza y vestido de negro inclinado y sacando la lengua mientras el tatuado aprieta la boca del dolor y luego me imagino al tatuado con 75 años y teniendo que estirarse la piel flácida para demostrar que lo que tiene tatuado no es una ensaimada sino una cobra.

Ninguno me parece bonito y por mucho que lo piense no se me ocurre que impulso me podría llevar a tatuarme algo. ¿ Una estrella? ¿ un sol? ¿ el típico delfín? ¿ algo en chino que te crees que es metafísico y lo mismo pone “me saco los mocos”? No lo veo, claramente no es mi estilo.

Y por cierto me pone mala que ahora sean “tatus” en vez de tatuajes. Sospecho que se debe a que a la gente la palabra “tatuaje” le parece algo de macarras y el anglicisimotatoo” le parece chic. Paletos.

Con los muebles a medida me pasa más o menos lo mismo. ¿ Cómo sabe la gente que quiere una estantería que le ocupe toda la pared del salón y que siempre va a querer ese mueble ahí? A mi me da pánico hasta colgar las fotos, es más tengo 4 marcos llenos de fotos apoyados contra la pared desde hace año y medio porque no acabo de decidir en qué pared los quiero colgar. Me alucina la gente que se compra una casa y en 3 meses la tiene completamente puesta, sabe que quiere la mesa redonda, 5 sillas, el sofá beige ( esto sospecho que es por culpa de las revistas de decoración dónde todo es beige), las cortinas de rayas y los cojines verdes. Yo soy mucho más de me mola esta mesa, me gusta aquél jarrón, este sofá heredado está cómodo y pongamos una librería dónde quepa mucho pero que no sea un trasto y que podamos tirar sin preocuparnos del dinero, vaya..acabo de darme cuenta de que soy la filosofía de IKEA reencarnada en maruja.

Tampoco me molan los “conjuntos” en plan “ habitación infantil por 600 euros” y viene el kit completo: la cama, la estantería, la cómoda, la mesa de estudio y el puf. Me dan agobio esos conjuntos, yo creo que es porque sospecho que la que no pega soy yo.

Por estas mismas sensaciones y pocas ganas de llamar la atención estoy en contra de los nombres cantosos para los hijos. Soy más de nombres sencillitos y discretos. Para justificar esto tengo dos motivos:

- Todos nos creemos que nuestros hijos serán guapos, altos, estilosos, con clase y fantásticos. Con esta creencia pones a tu hija por ejemplo Alexandra, y claro imaginas una tía estupenda que además tiene un nombre original, Alexandra, pero llega la naturaleza y te manda una hija fea como un pié…y ¡¡encima se llama Alexandra!!!. Mal, mejor algo sencillo que pase desapercibido.

- A la hora de poner nombre hay que tener en cuenta el apellido. Si eres Pérez, Gómez o Sánchez está bien un poco de originalidad en el nombre, algo que llame un poco la atención y que te identifique. Por el contrario si tienes un apellido sonoro, cantoso y que además mueva a la hilaridad cuando lo dices, lo mejor es algo sencillo, optar por los clásicos. Llamarte María Tetón es malo pero llamarte Graciela Tetón es una putada.

Por si alguien sospecha, el ingeniero venía con apellido cantoso así que no tenemos ninguna Graciela ni ninguna Alexandra.

viernes, 3 de julio de 2009

MATERNITY (XXXII): En el coche de papá.

Viajar en coche con niños es cómo ir en el tren de la bruja, un sobresalto continuo, nunca sabes lo que te espera, nunca acabas de estar cómodo y lo que quieres es que se acabe cuanto antes.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que antes de viajar con niños el sitio guay era el del copiloto, el otro conduce y el copiloto da charleta o no, escucha música e incluso se puede dormir. El copiloto descansa.

Cuando tienes niños el que peor va del coche es el copiloto. Tienes que atender al conductor, cambiar la música, dar agua, dar comida, cantar canciones, separar fieras, poner orden, volver a buscar la emisora, dar agua otra vez, coger el chupete del suelo del asiento, coger la oveja, poner el Dvd, quitar el Dv, cambiar de emisora, tapar, colocar cabezas que se han dormido en un ángulo anatómicamente imposible, volver a dar agua y todo eso sin quejarte porque el otro “ está muerto de tanto conducir”. En mi caso, cuando llega mi turno de conducir ( llevamos un turno riguroso) no falla nuca, las princesas se desnucan a sobar y el ingeniero se echa una cabezada de impresión. No me quejo, por lo menos me dejan tranquila.

Para mi es fundamental no viajar jamás con los niños en la parte de atrás. Se da la circunstancia de que cuando tienes tu primer hijo todo el mundo supone que vas a ir sentada en la parte de atrás contemplándole. Da igual que hasta entonces cuando has viajado con tu pareja os hayáis turnado al volante, ahora de repente ya no puedes conducir:

-¿ tu vas atrás con la niña, no?
- ¿ Yo? ¿porqué? Si está durmiendo.
- Por si le pasa algo
- No le pasa nada, pero si estás tan preocupado conduzco yo y ve tu con ella.
- Ah no, yo paso.
- Pues conduce y calla.

Yo me niego a ir detrás, me siento la suegra. Además el niño se acostumbra y te espera un futuro de ir sentado detrás incómodo mientras el otro va delante conduciendo a su rollo.

Muchos padres pierden el criterio a la hora de organizar viajes.

- Nosotros vamos a salir a las 3 y 20 de la mañana.
- ¿ Y eso?

- Porque es la única hora a la que nuestra hija va dormida, así que la acostamos, nosotros esperamos a que se duerma, la despertamos con cuidado la metemos en el coche y nos vamos de viaje. Tenemos que hacer pis antes porque no podemos parar que entonces se despierta y mi mujer va sentada detrás con ella cogiéndole la mano.

Genial. Llegan a su destino, la niña se despierta a las 8 de la mañana y los padres no han pegado ojo. El que sale perdiendo una vez más es el copiloto. El conductor dirá: yo estoy muerto de conducir todo el día, te tienes que quedar tú con la niña. Repito, nunca hay que ser copiloto.

Otra cosa que no tolero es la gente que por el hecho de tener hijos tiene el coche hecho una pocilga. Yo no soy una fanática de la limpieza en los coches ( no soy tío), tolero polvo en el salpicadero, la típica botella de agua rodando por el suelo, un par de tickets del peaje por el suelo y una bolsa de plástico, pero cuando entro en los coches de algunos padres siempre pienso que tenía que haberme puesto ropa plastificada.

Cuando eres primerizo y memo la elección de silla de coche te parece apasionante y por supuesto quieres lo mejor de lo mejor para tu heredero. Dos consideraciones al respecto:

- compres la silla que compres en la tienda parecerá ligera y fácil de manejar. No te lo creas, el vendedor está entrenado para ello. Será un muerto y el sistema de cinturones, cerramientos y engranajes te hará sudar.
- La verdadera utilidad de las sillas es mantener a tus hijos atados y separados el uno del otro. No se mueven y no llegan a pegarse. Bueno, esto funciona con dos, si finalmente tengo 3 supongo que el bebé habrá que ponerlo en medio y confiar en que a las princesas les de vergüenza pegar a uno más pequeño.

Nunca hay que decir que queda “mucho” para llegar. “mucho” es una palabra que desestabiliza a los niños, para ellos significa una inmensidad de tiempo, creen que se aburrirán, que van a estar toda la vida en el coche y se ponen insoportables. Tampoco hay que decir que queda “poco”, porque “poco” para los niños significa “ya”, así que se ponen nerviosos y empiezan: ¿nos bajamos ya? ¿Me puedo desabrochar ya? ¿Me hago pis ya?.

El ingeniero utiliza un término que las deja sin saber muy bien que decir que es “en breve”.

- Papá, ¿ cuanto queda? ¿ mucho, poco o en breve?
- En breve.

Y se quedan como anestesiadas. Es magia.

Sobre la música. Mi máxima es resignación con criterio. Si no voy a poder viajar escuchando la música que me mola todo el tiempo me resignaré a algo de música infantil pero siempre con criterio: nada de high school musical, ni Leticia Sabater, ni la secta del “Canta Juego”. Sólo bandas sonoras de Disney que les molan a ellas y a mi e incluso el ingeniero se sabe algunas.

Mi mejor consejo para las madres primerizas que no conducen es: dejad los cursos preparto y sacaos el carnet de conducir.
Un último consejo, nunca les dejes quitarse los calcetines en el coche. Jamás los encontrarás.