miércoles, 8 de abril de 2009

SEMANA SANTA

Tengo un recuerdo muy vivo de la primera vez que fui consciente de la Semana Santa. Debía tener 7 u 8 años y estaba en el cuarto de baño de “La rosaleda” en Los Molinos. Era domingo, pero me acababan de decir que, no nos volvíamos a Madrid porque todavía quedaba una semana de vacaciones. Me recuerdo a mi misma sentada en la bañera contando con los dedos todos los días que tenía por delante sin colegio. No daba crédito a tanta suerte.

La Semana Santa entonces significaba unos días de mucha diversión primero y luego 3 días de aburrimiento mortal. Tenías dos tardes hipotecadas porque había que ir a los oficios. Yo no entendía porque se llamaban oficios si de lo que se trataba era de una misa que se extendía en el tiempo hasta agotar completamente mi capacidad de aguante. Acompañaba a mis abuelos e intentaba prestar atención pero era incapaz, me aburría hasta el infinito.

El Viernes Santo era aún peor, era ayuno y abstinencia. Resultaba que a la hora de comer había que coger fuerzas hasta el día siguiente porque no se podía cenar. Esto hubiera sido fácil si mi abuela hubiera preparado macarrones, o arroz, o canelones o albóndigas con patatas..pero no, habia potaje de vigilia. Un asco, un caldo blancuzco en el que navegaban judias blancas y grelos: “ abuela por favor…verde nooooo”. Me comía un plato obligada y a pasar hambre. Cuando llegaba al oficio mis tripas que ya sabían que no había cena y que por supuesto habían digerido el aguachirri a la velocidad del rayo..empezaban a hacer ruidos cada vez más altos que incluso mi abuela oía y me lanzaba miradas asesinas. Yo me moría de hambre y no podía pensar en nada más que en comer.

Recuerdo que por entonces lo que me consolaba esos dos días del aburrimiento del recogimiento religioso era la perspectiva de poderme tragar con los mayores y durante 3 horas cada día “ Jesús de Nazareth”. Que ojos azules tenía el Mesías y que malo era Herodes, y que miedo daba Barrabás. Año tras año, me acostaba el jueves con la tensión de la mejor novela de intriga, deseando que llegara el viernes para poder presenciar el desenlace, que aunque conocía de sobra, me llevaba sin embargo a cotas de emoción jamás alcanzadas posteriormente. Unos años después mi abuela introdujo una mejora en el ayuno y es que había merendola de chocolate con churros…¿ qué más se puede pedir a la Semana Santa que merendola familiar de mucha gula y Jesús de Nazareth??. Me encantaba el plan.

Con 14 o 15 años el ayuno a rajatabla pasó a mejor vida en mi casa gracias a Dios y la asistencia a los oficios se hizo obligatoria sólo uno de los días, a elegir por el consumidor. Con mi estómago calmado, elegía el día en que pensaba que había posibilidades de encontrarme con un alguien masculino que me interesara aunque sólo fuera para furtivas miradas de un lado a otro de la iglesia. ( Cómo han cambiado los tiempos, dudo que ningún adolescente actual vaya a la iglesia a ligar).

Mis esfuerzos en esas Semanas Santas de la adolescencia iban encaminadas a convencer a mis padres de que mi fervor religioso era tal que necesitaba para colmarlo que me dejaran asistir a la Procesión del Silencio. ¿ A que venía este fervor?. A que la procesión del silencio era el viernes…por la noche. Era tal mi fervor ( falso) que convencía a mis padres casi todos los años y eso me permitía salir por la noche, hecho que de ninguna de las maneras me permitían mis padres el resto del año. En mi descargo, diré que iba un ratito a la procesión pero era una cosa tan tétrica que hasta me daba miedo.

Ahora ya no hay nada de eso en mi Semana Santa.


Nos vamos a Pirineos nuevamente, va a jarrear y hará frío pero me da igual, tenemos chimenea, la 6ª temporada de Los Soprano, Middlemarch para leer , un pueblo de 8 habitantes para que C. revolucione y toda la montaña para pasear. No hay mejor plan.

martes, 7 de abril de 2009

EL HALCÓN MILENARIO

Cuando cumplí 18 años mi padre no me echo de casa, ni me habló de sexo, ni me contó que era adoptada, ni me dio grandes consejos, me cogió de la mano y me llevó a apuntarme a la autoescuela.

Yo no quería. Me daba miedo. Desde hacía 6 meses mi padre me enseñaba a conducir en Los Molinos con resultados diversos. Nos metíamos en el seiscientos que había heredado de mi abuelo, más mono, y comenzaba la clase: “pisa el embrague, mete la marcha, levanta el pedal del embrague y pisa el acelerador”. Los resultados eran diversos porque o salíamos a la velocidad del sonido, quemando rueda, proyectados hacia atrás o se calaba y nos dábamos con la cabeza en el parabrisas.

- “ sensiblidad, tacto…ya verás como lo coges”.

Yo no entendía como se podía tener tacto con la suela del zapato en un pedal, pero esos eran los consejos de mi padre que tenía muchísima paciencia. Recuerdo una vez que tenía que arrancar en cuesta y fracasé 35 veces. Acabé con la paciencia de mi padre que se salió del coche para no partirme la cara.

Bueno, pues a lo que iba, me apunté a la autoescuela y me saqué el carnet en julio de 1991. Y ahí lo dejé. Me daba miedo. Cogía el coche, por Los Molinos, un ratito de vez en cuando pero con más miedo que vergüenza. Decía esa cosa tan tonta de “ no necesito conducir, en trasnporte público se va fenomenal”.

En agosto de 1992 mi padre me regaló “El halcón milenario”, Talbot Samba, pequeñito y blanco, de séptima mano por lo menos. Fué un flechazo, al minuto abominé del transporte público y me pasaba la vida en el coche. Comenzó nuestra bonita historia de amor, me convertí en una conductora compulsiva. Cualquier excusa era buena para estar con él: ir a la compra, recoger a mi hermano del colegio, ir a buscar leña..lo que fuera. Solo queríamos estar juntos. Era un coche pensando para ir solo, porque como tenía holgura de carrocería, en cuanto pasabas de 70 sentías como la carrocería se agarraba a las ruedas diciendo.."noooooo…tan deprisa nooo..que me vuelo”…eras un cruce entre Han Solo y Pedro Picapiedra en su troncomovil. Era tan ruidoso que no te oías ni los pensamientos, pero daba igual..nos valía con estar juntos. Nos creíamos Michael Kinght y Kitt...lamentable.

En mi Samba hice cosas memorables que no se pueden contar y que ahora me parecen físicamente imposibles. ( no, no fue viajar a otra dimensión, o a lo mejor sí). Me llevó a mi primer trabajo, a la universidad. Fue testigo de mi borrachera más grave. Me desperté sin saber como había llegado a casa, cero recuerdos, pero cuando me metí en el coche no me llegaban los pies a los pedales, así que deduzco que un ángel de la guarda muy alto me metió en el coche y me llevo a casa.

Después de unos años de noviazgo, el Samba como cualquier buen novio, empezó a hacerme putadas. Empezó por cosas tontas que yo pensaba que no eran su culpa, que las hacía sin querer: se quedaba sin gasolina y no me avisaba. Pronto decidí que no me merecía la pena apurar tanto el depósito, que la culpa era mía y que mejor me pasaba por la gasolinera cuando quedara un cuarto. Entonces empezó a hacerme putadas de verdad, íbamos tan felices por la carretera y de repente hacia un extraño, daba dos tirones, ¡pum!, ¡pum!, y echaba fuego por el tubo de escape. Y por supuesto se paraba. Es decir, ibas a 120 sintiendo el aire entrar por cada esquina de la carrocería y de repente estabas parada en medio de la autopista con un coche que echaba fuego por el tubo de escape.

Por supuesto delante de la gente y del mecánico del taller el Samba disimulaba. NO hacía nada. Un completo traidor.

- os juro que se paró y echaba fuego por el tubo de escape.
- Pues yo no le he visto nada.
- Que es verdad, os lo prometo.
- Anda, hija, a ver si no coges el coche por la noche.

Y así una vez, otra vez, hasta cinco veces. Al final opté por llorar en el taller, lágrimas de verdad, la desesperación me llevo a ese truco. Pero ya no podía más con el pánico que le tenía al Samba. Me metía en el coche y me daban sudores fríos, temblores y ataques de pánico porque en cualquier momento se pararía y nadie me haría caso. Una vez incluso se paró en un túnel.

Con mis lágrimas conmoví al mecánico que al final consiguió saber que era: la bobina de la trócola o algo así y lo arregló.

Y yo me vengué.

Salimos de paseo por la carretera y sin que se lo esperara abandoné al Halcón Milenario en Desguaces La Torre.

Y así terminó nuestra historia de amor.

lunes, 6 de abril de 2009

EN EL AUTOBUS

Me encanta ir en autobús urbano. ( de los interurbanos ya hablaré otro día).

El sábado cuando me levanté, se me encendió una lucecita y dije..”a lo mejor puedo ir a la peluquería en autobús y me ahorro el parking del coche”.

Sé lo que estáis pensando, “ joder con la señoritinga que no sabe ni qué autobuses pasan por su casa”. Yo también lo pensé, pero todo tiene explicación. Nos mudamos a esta casa hace 3 años con un bebé recién nacido y una niña de año y medio. Intentar ir con ellas en autobús era como pretender hacer un viaje interespacial con una lata de navajas..imposible. El caso es que sí podía, en el 14.

Cogí el autobús y recordé que me encanta. Odio el metro pero me gusta el autobús, a pesar de que es más lento. En el metro me pasa como en el avión, es poner un pié en la estación y empiezo a sentirme inestable e insegura: ¿ Cogeré bien el metro?, ¿ es este andén? ¿ vendrá ya el metro?, ¿ es esta parada? ¿ qué salida cojo? ¿ pares o impares?...hasta que no asomo la nariz por las escaleras y noto el aire no me relajo.


Probablemente esta inseguridad se deba a una de las anécdotas más vergonzantes de mi vida. Cuando tenía 16 años llegaba tarde a una cita que debía ser bastante importante porque recuerdo ir con mucha prisa. Al llegar a mi estación, salí corriendo del vagón para ser la primera en llegar a las escaleras mecánicas y lo fui. Llegue, intenté coger la escalera mecánica y no sé porqué pero no conseguía saber cuando tenía que poner el pie en el escalón..desesperada por la prisa me lancé a las escaleras para por supuesto caerme y tirar los libros que llevaba en las manos. Cuando conseguí ponerme de pié, me di cuenta de que en vez de subir, bajaba y de que todos mis compañeros de vagón estaban al lado, en la escalera correcta, descojonándose de mí. Sin comentarios.

A lo que iba, en el autobús sin embargo voy más feliz que una perdiz. Me gusta esperar en la parada mientras leo. Entro y sé exactamente dónde quiero sentarme porque es el mejor asiento, siempre ventanilla por supuesto. Sé cuando tengo que levantarme y darle a “parada solicitada”. Voy relajada y contenta. Me gusta leer y también me gusta mirar por la ventanilla.

El sábado cómo hacía siglos que no iba en autobús yo sola, fui mirando por la ventana casi todo el trayecto. Descubrí que me molan los tulipanes blancos, bueno, básicamente descubrí que había tulipanes blancos, siempre los había asociado a colorines. Descubrí que a las 10 de la mañana la mayoría de las personas que hay por el centro de Madrid son guiris madrugadores. Me asombró esa falta de madrileños por la calle pero luego recordé que yo casi nunca salgo de casa a esa hora los fines de semana, la mayoría de las veces estoy en pijama.

Descubrí que los autobuses de ahora son muy modernos, hablan y todo: “próxima parada plaza de Neptuno. Correspondencias con linea 27, 5”, también te dicen la temperatura que hace dentro del autobús y la que hace fuera y el día y la hora que es. Me parece bien, está bien pensado para guiris, aunque se ha perdido la gracia de “por favor, sabe si la siguiente parrada es la del Museo del Prrado?”.

Por último descubrí que el carril bus de la Castellana necesita un reasfaltado urgente porque tiene tantos baches que si hubiera llevado dentadura postiza se me hubiera salido de la boca…clac, clac, clac. Es más, creo que parte de los vejetes que viajaban a mi lado no hablaban para evitar esa hecatombe…dentaduras postizas chocando arriba y abajo del autobús…jajajaja..que chorrada..pero me reía yo sola.

Me mola el autobús aunque no siempre fue así. Hasta los 11 años yo vivía como una marquesa sin saberlo. Mi padre nos llevaba al colegio por las mañanas y mi madre nos recogía. Siempre llegaba tarde por la mañana y mi madre nos hacía sentir como si nos hubiera abandonado porque se nos hacía de noche esperándola en la puerta. Yo me quejaba pero no sabía que lo peor estaba por llegar. De la noche a la mañana mi madre anunció:

- niños, ya sois mayores. Podéis volver a casa en autobús.

¿ Mayores??. Yo tenía 11 años y vale era muy responsable, pero tenía que encargarme de mis dos hermanos de 10 y 8 que además me odiaban. ¡¡Mucha responsabilidad para una niña tan pequeña!!.

Mi padre me daba 100 pesetas porque el autobús costaba 45. Había que coger el microbus M-3, que como su propio nombre indica era más pequeño e iba petado siempre y que además era más caro porque se suponía que no podía ir nadie de pie, era algo así como un autobús de lujo. O por lo menos se concibió así, porque para cuando nosotros empezamos a cogerlo iba siempre lleno. Había que esperar horas en la parada..asomando la cabeza a ver si venía ya..y cuando por fin lo veías llegar en el horizonte…te alegrabas muchísimo…para luego desilusionarte cuando pasaba zumbando por tu parada sin dignarse a abrir las puertas porque literalmente no cabía un alfiler. Creo que hubo días que lloramos y todo de impotencia.

Después el Ayuntamiento decidió que era una gilipollez tener esos autobuses y puso unos normales. El 45 creo que era, ahora eran más grandes pero tardaban mas o menos lo mismo que antes, pero el Ayuntamiento creo el Abono Transportes para ayudarnos y ya nos daba igual, pillábamos el primer autobús que pasaba aunque solo fuera para 2 paradas, nos bajábamos y otro y a veces incluso el metro. Alegría que era gratis.

Cuando cumplí 18, mi padre me regaló un Talbot Samba de séptima mano conocido como el Halcón Milenario y que tenía holgura de carrocería, pero de esto ya hablaré otro día, y terminó mi vida en autobús.

¿Qué más?. Ah si. Recomiendo muchísimo este artículo de Elvira Lindo ayer en El País, dice lo que yo quise decir en este post, pero mucho mejor.


Ah y por último las “latest news” del caso La comunidad y MAK. (III)

Por un lado y como ya suponíamos la tía no se ha dado a la fuga sino que ha llamado a uno de los churumbeles, a la que es Presidenta de la comunidad, para hacer pandilla con ella contra los churumbeles malignos que fueron con ella a la reunión y que pusieron en duda su versión ( aunque poco, la verdad). Le ha dicho que ha ido al Registro y que claro, no le dan una fé de vida ( obvio, está muerto e incinerado). Dice que tiene que llevar muchos papeles y un notario y que tardará mucho en conseguir el papel ( más o menos toda la eternidad, me temo) y que además no cree que el Bicho quiera hablar con ellos. ( es una auténtica profesional).

Por otro lado mi madre sigue con sus pesquisas a lo Srta. Flecther. Hoy ha hablado con el Dr. X que le ha dicho “ tenga cuidado con esa señora que puede ser una estafadora”. Por lo visto se presentó por allí hace 7 u 8 meses, se presentó como una doctora americana, le sacó pasta para no se qué y desapareció. MAK es mucho MAK.

Seguiremos informando.


Dibujo:"Autobús"Técnica mixta sobre papel 42 x 29,7 cm.Luis O.G.

viernes, 3 de abril de 2009

LIBROS ENCADENADOS.- Febrero -marzo 2009

En esta nueva entrega de Libros Encadenados hay de todo. En primer lugar tenemos la primera decepción del año, el libro de Siri que tenía muchas ganas de leer y del que ya hice la entrada correspondiente así que no tengo mucho más que decir. Tengo en la estantería de pendientes “ Una súplica para Eros”..y supongo que caerá en breve, a ver que tal.

Mi querido Mankell sin embargo está acabando con mi paciencia, El chino es directamente infumable. Comienza bien en Suecia pero en cuanto empieza a dar rulos por China y rollos comunistas te dan ganas de asesinarle. Lo he terminado por fidelidad a Mankell pero con sudores fríos.

Me reconcilió con el best seller, la segunda parte de la trilogía Millenium, “ La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, aunque creo que al editor habría que lapidarle por el título. Es una novela de intriga, entretenida, en la que nada chirría y que se lee con gusto. No se le puede pedir más a un superventas. Espero con impaciencia la tercera parte para leerla en la playita este verano.

“Llenos de vida de John Fante me gustó. Es el tercer libro suyo que leo en menos de un año y ya puedo decir que es como Roth. Siempre es el mismo libro, el mismo personaje y la misma historia. A mucha gente puede molestarle pero a mi me resulta interesante, siempre es lo mismo y sin embargo cada historia es distinta. Para una crítica más sesuda, recomiendo esta de Javier Cercas. Veo muchas semejanzas entre el personaje padre de Fante y el personaje padre de “Empire Falls” de Richard Russo.

Las hermanas Grimmes” de Richard Yates. El título solo presagia drama. No sé porqué pero desde la portada sabia que las pobres hermanitas no iban a ser felices y si ya encima vienen presentadas por Yates que a mi me gusta como escritor pero no es precisamente el rey de la botella medio llena sabía a lo que me enfrentaba. Es una historia sobre personajes desgraciados y que se deslizan sin remedio hacia la desesperanza y la desesperación. ( Que cantidad de des- he metido en una frase). Es triste y trágico aunque no llega a conmoverme ( soy muy fría) porque no me identifico con las hermanas ( probablemente me creo más lista).

Me ha impactado un párrafo:

“ – ¿ Quieres que te diga algo Emily?. Odio tu cuerpo. Supongo que también lo amo, o por lo menos Dios sabe que trato de hacerlo, pero al mismo tiempo lo odio. Odio lo que me hizo sufrir el año pasado, lo que me hace sufrir ahora. Odio tus pechos sensibles. Odio tu culo y tus caderas, la forma en que se mueven y giran: odio tus muslos, la forma en que se abren. Odio tu cintura, tu vientre, tu gran monte peludo, tu clítoris y tu vagina. Le voy a repetir esta declaración al doctor Goldman mañana y él me va a preguntar porque lo hice, y yo le voy a decir: “ porque tenía que hacerla”. ¿Ves Emily, entiendes?. Digo todo esto porque tengo que decirlo. Odio tu cuerpo. “

¿ Se puede ser más cruel?.

Lo mejor de este mes ha sido “ Penélope y las doce criadas” de Margaret Atwood. En principio el tema me daba perezón. Aunque pueda colgar de mi pared el título de Licenciada en Geografía e Historia y sacará unas notas buenísimas durante la carrera, la verdad es que la mitología y la historia antigua no me fascinan. El libro me lo regaló mi amigo S. y eso era un punto muy a favor. Me ha encantado. Atwood revisa el tema de Odiseo pero desde el punto de vista de Penélope. Lo recomiendo muchísimo.

Era lista, eso lo decía todo el mundo – de hecho, lo repetían tanto que me abrumaban, - pero la inteligencia es una virtud que a los hombres no les disgusta de sus espsas, siempre y cuando éstas permanezcan a cierta distancia de ellos. En las distancias cortas, si no se les ofrece nada más seductor, prefieren la amabilidad”. Genial.

No es fácil perder una discusión con tu hijo adolescente. Cuanto tus hijos ya son más altos que tú, sólo te queda la autoridad moral, que es un arma muy débil”.
A mi ya me sirve de poco con un mico de menos de un metro…..

Ah..el mes ha finalizo con probablemente el tercer libro más horrible que he leído en mi vida. “El lobo” de John Smith. 160 páginas sobre las reflexiones de un lobo, en primera persona. Soporífero es poco. Lo mejor la contraportada : “ El lobo” es la primera novela de John Smith que actualmente vive en Londres. Me falta la parte de “ y es primo del de la editorial y muy pesado y por eso le hemos publicado.” Huid, con él he aplicado la lectura en diagonal..y aún así se hizo largo.
Esto es todo amigos.

LA COMUNIDAD.- Latest news.(II)



Tras una reunión familiar centrada únicamente en el tema “guiri estafadora” tengo nuevos datos para aportar a esta interesante trama:

  • Una vez que los churumbeles, incluída mi madre, consiguieron salir del área de influencia de los superpoderes de la “guiri”, mi madre se había dedicado a ejercer de la señorita Fletcher. Sé que es una referencia pasada de moda..pero cualquier parecido de mi madre con Lisbeth Salander es mera coincidencia.
  • La guiri estafadora además de tener una empresa de exportación, dice que es médico. Claro, que yo también puedo decir que soy Michelle Pfeiffer, pero no creo que eso se lo tragaran.
  • Se identifica con el abono transportes. Se llama M.A.K. ( así la llamaremos a partir de ahora) y vive a las afueras de Madrid en un chalet. Eso dice. También da un teléfono al que insiste que se la llame. Sospechamos que porque es lo único que es verdad. Ah..el pasaporte convenientemente se lo han robado.

  • MAK niega que el bicho inquilino esté muerto. El certificado según ella es mentira…y los churumbeles dudan. Dice que está en una residencia también a las afueras de Madrid, que no se acuerda del nombre pero que sabe ir. Y digo yo…¿ si sabes que alguien está vivo no es más lógico decir…” venid conmigo que os llevo a verle?”.
  • Niega que el bicho inquilino muriera en determinado hospital, allí estuvo según ella un año en coma y luego ella lo trasladó a otro hospital a que lo operara un médico X. Lo mejor es que mi madre ejerciendo de la señorita Fletcher llamó a la consulta del Dr. X y allí le dijeron que sí conocen a MAK..pero claro yo puedo decir que soy Michelle Pfeiffer y tú llamas a cualquiera y la conoce pero eso no quiere decir que yo lo sea. ¿ Suplantación de identidades???

  • MAK recibió a los churumbeles en el piso zulo y al caer bajo su influjo maligno no se les ocurrió decirle que como propietarios querían inspeccionar la casa. Aunque parezca increible, en 27 metros cuadrados, hay espacio para 3 puertas. Si quitamos la del baño quedan 2 puertas que MAK tenía cerradas a cal y canto, una de ellas con un manojo de llaves en la cerradura. ¿Quién tiene cerrada una habitación con llave por fuera en una microcasa???....mmmmmm…MUY SOSPECHOSO. ¿ tendrá a alguien escondido?, ¿ una plantación de estupefacientes cuya venta le reportaría sustanciosos beneficios??. ¿ un ser maligno que tiene encerrado para que no acabe con la humanidad?, ¿ le debemos a MAK el seguir vivos?.

Todas estas incógnitas y muchas más surgieron ayer. Mis hermanos y yo conseguimos compensar la influencia maligna que había llevado a los churumbeles a plantearse que un certificado de defunción expedido por el registro civil y firmado por un médico fuera mentira y estamos a la espera de contratar detective. Eso si, lo que nos reímos.

Hemos valorado la posibilidad de la próxima vez mandar a alguien inmune a su influjo: mis dos hermanos y mis primos “ los pesadilla” ( ya hablaré de ellos otro día)…aparte de pasar de ella son todos altos e impresionantes..puede que MAK se acojone, aunque lo dudo.


Apuesto porque MAK aparece con un desconocido haciéndolo pasar por el bicho/finado inquilino y les dice:

- ohhh my goddd..no le reconocéis porque hubo que hacerle una operación estética.


P.D: Mi madre es más guapa que Angela Lansbury, y más joven y más estilosa…por si alguna vez me lee.

jueves, 2 de abril de 2009

LA COMUNIDAD (I)

Era se que se era que mis queridos abuelos invertían los ahorrillos que iban generando en comprar pisitos en el edificio donde vivían. Ellos vivían felices en uno de ellos, con sus 6 churumbeles y tenían unos cuantos más alquilados. Poco a poco los churumbeles fueron creciendo y heredando pisitos.

Pasados los años hasta el momento actual, la situación es que tres de mis tíos viven en ese edificio en el centro de Madrid, en zona noble. Entre los 6 churumbeles comparten la posesión de un micropiso de 27 metros cuadrados, 6º sin ascensor e interior, que para el que no lo sepa quiere decir que la luz del sol llega de canto durante unos veinte minutos al día. El zulillo además tiene bicho.

La cuestión que nos ocupa, es que el Sr. Inquilino llevaba años sin pagar y por dejadez de los churumbeles propietarios ahí estaba disfrutando de su zulillo céntrico y oscuro..pero gratis.

Los churumbeles propietarios y el bicho inquilino convivían en armonía sin molestarse mutuamente. El bicho parecía estar al final de su ciclo acelerado por una dedicación al bebercio muy profesional. En este bello entorno de vecindidad de repente apareció un personaje inesperado: una buena samaritana de edad indefinida, entre 50 y 70.

La buena samaritana comenzó un acercamiento. Llegaba al portal, llamaba al telefonillo y el bicho bajaba a recoger unas bolsas que ella le traía. Ella entablaba conversación con cualquiera que se encontrara en el portal, en plan simpaticón. Poco a poco , consiguió traspasar el umbral del portal y conseguir que el bicho inquilino le dejara subir a su casa y posteriormente le diera la llave del piso.

Poco después el bicho inquilino cayó enfermo y se lo llevaron en ambulancia. Todo el edificio se enteró de este hecho. La samaritana comenzó entonces a peregrinar arriba y debajo de las escaleras: “ vengo a ventilar”, “ vengo a por un pijama”, “ el bicho está en coma”, “ al bicho lo van a operar”, “el bicho está muy grave”, “el bicho está mejor”. La samaritana poco a poco fue transformándose en palabras de los churumbeles que trataban con ella en el portal en una “guiri un poco rara”. La guiri rara combinaba sabiamente la información sobre el bicho con datos sobre su persona del tipo: “ somos amigos porque nuestros padres eran amigos”, “ tengo un chalet en Aravaca”, “ mi chofer va a venir a pintar el piso”, “ soy superamiga de Gallardón y me ha dado una residencia para el bicho”….etc, etc. Lo más alucinante de todo es que desplegó un superpoder que hizo que los churumbeles que ya tienen todos más de 50 palos no pusieran en duda ni una de sus afirmaciones: ¿ como coño los padres del bicho que no habían ido más alla de Moncloa habían conocido a los guiris??, o ¿ si vives en Aravaca porqué trepas 6 pisos para llegar a un zulo oscuro ?..etc, etc.

Los años fueron pasando y cuando según la guiri el bicho estaba en una residencia muy recuperado pero a punto de volver a su zulito, los churumbeles que no vivían en el edificio y que por tanto no estaban bajo el influjo maligno de la guiri, decidieron investigar un poquillo. Tras dos años y 3 meses descubrieron:

TACHANNNNNNNNNNN……..REDOBLEEEEE….

QUE EL BICHO LLEVABA MUERTO DESDE DOS DÍAS DESPUÉS DE QUE SE LO LLEVARAN EN LA AMBULANCIA!!!.

Hecatombe familiar. Reuniones en la cumbre: hay que decírselo, no, no hay que decírselo. Los churumbeles que la conocían mantenían que la guiri estafadora no vivía en el piso, que si tenía un chalet en Aravaca a lo mejor se sentía sola y venía para tener compañía charlando en el portal!!!!!...nunca había sentido el síndrome de Estocolmo tan cerca.

Finalmente y tras la cumbre familiar, 4 de los churumbeles, 2 vecinos del inmueble y 2 que vivían a tomar viento de lejos pero que parecian demostrar más valentía, quedaron con la guiri estafadora certificado de defunción en mano.

- Oiga, sabemos que el bicho esta muerto asi que….
- Oh my god!!!. ¿Cómo pueden decir eso?. Ese certificado es mentirrra. Está vivo y voy a demostrarlo. Pedirre una fé de vida y una autorización del bicho firmada.

Es decir, la guiri estafadora lo ha negado todo y lo que es más alucinate…con sus superpoderes ha noqueado a los 4 churumbeles propietarios que tienen entre 50 y 65 años y que han sido incapaces de pedirle la llave o inspeccionar el zulo. Lo único que han conseguido es que se identificara con ¡¡¡un abono transportes!!!!....

- Les dejo que tengo que ir a la embajada de Arabia Saudí porque tengo negocios alli.

¿Volverá a aparecer con papeles falsos??
¿ Desaparecerá de la faz de la tierra?

Seguiremos informando.

miércoles, 1 de abril de 2009

B.

Lo curioso de los hermanos es que puedes no tener nada en común con ellos y sin embargo estás unido a esa persona de por vida. Estarán más lejos o más cerca pero nunca dejarán de ser “algo tuyo”.

Mi hermano B y yo nos llevamos 1 año, 1 mes y 18 días. Y no tenemos casi nada en común.

Mi hermano B es alto,delgado, guapo, con barba y se está quedando calvo. Yo no.

Lo de quedarse calvo ya se lo decía mi padre “ Ay..con ese pelo tan bueno que tienes y lo calvo que te vas a quedar”. Y B. no se lo creía..agitaba su pelo al viento y pensaba “ ni de coña”. Incluso se permitió hacer una apuesta estúpida con su amigo N:

¿ a que no estás un año sin cortarte el pelo?,
¿ a que tú no estás un año con esas zapatillas sin atarte los cordones?”.

Tener veintipocos, fumar porros y tener mucho tiempo libre llevan a este tipo de estupideces que además provocan calvicie.

Mi hermano B es muy serio y muy callado. Yo no.

Es tan serio que incluso parece mayor. Mucha gente cree que él es el hermano mayor. Es muy raro verle sonreir. No es que no lo haga, pero no así alegremente, no va por la calle sonriendo y pensando en sus cosas. Va muy serio, pensando en sus cosas y asustando a la gente que se encuentra. Eso sí, si consigues que sonría se le ilumina toda la cara y transmite mucho buen rollo. Como lo vende tan caro a mi me impresiona cuando le veo con la sonrisa puesta.

Habla poco. Poquísimo. Entablar una conversación con él de más de 5 frases es un hito histórico. Es tan callado que hasta a mi me da como vergüenza hablar delante de él. Levanta la vista y te mira como queriendo decir “ ¿ de verdad era necesario destrozar este silencio con tu cháchara?”.

Mi hermano B tiene memoria de pez. Yo no.

Si le saludas por la calle hay muchísimas posibilidades de que no tenga ni la más remota idea de quien eres. Es más, es probable que cuando lea este post, no se acuerde de ninguna de las anécdotas que cuento aunque sea él el protagonista. Antes se cabreaba cuando se lo decías “ Joder, ¿ Qué quieres? ¿que me acuerde de todo?”. Ahora ya lo reconoce: “ yo, ya sabéis que no me acuerdo”.

Le gusta leer y le presto un millón de libros. Se los lee y le gustan. Se fía de mi criterio, pero lo mejor es que cómo luego no se acuerda, se los vuelvo a dejar y se los lee con el mismo gusto.

Mi hermano B. es misterioso y bastante carajipi. Yo para nada.

Para ser misterioso cumple todos los requisitos: callado, serio y guapetón. Porque aprovecho para decir que si eres horripilante no puedes ser misterioso, a nadie le importa lo que hagas..no hay ocasión de hacerse el interesante. Mi hermano los cumple todos. Está rodeado de un hálito de misticismo alternativo que resulta altamente atractivo para los especímenes femeninos, sobre todo para los de menos de 30. Ese hálito en casa no funciona: en calzoncillos y albornoz tomando café por la mañana con los pelos de punta resulta muy poco misterioso. Además siempre sabes si ha desayunado o no, porque siempre deja una mancha en la encimera.

Con 35 palos vive en casa bajo la protectora atención y cuidado de mi madre. Mesa puesta, ropa lavada y atención al cliente 24 horas. Tarifa básica. La pasta que tiene se la gasta en viajes alternativos, nada de rutas organizadas, mejor cosas exóticas: a Chile para llegar justo día y medio antes de mi boda con pinta de naúfrago, viaje en solitario a Costa Rica, o la última, ir a Mali y volver el día de la cojonevada en Madrid en chanclas porque le habían robado las zapatillas.

Mi hermano B. es deportista esforzado y existoso. Yo no.

B. y yo empezamos a esquiar a la vez. Yo tenía 5 años y él 4, en Andorra, en la estación de Pas de la Casa. Teníamos clase y luego volvíamos solos al hotel donde la dueña nos daba la merienda ( mi madre seguía esquiando…ya sé de donde viene mi carácter desnaturalizado). Estábamos tan cansados y llevábamos tanta ropa encima que ir al baño ni se consideraba. Nos hacíamos pis y caca encima y esperábamos a que mi madre volviera para cambiarnos. Estoy pensando que además de cansancio a lo mejor había un puntito de rencor en la falta de control de nuestros esfínteres. El caso es que él esquia ahora de puta madre y yo no. Lo de controlar esfínteres lo hacemos los dos igual de bien.

También nos trajeron los reyes las bicis a la vez. La mía roja y la suya azul. Por supuesto aprendió a montar en bici antes que yo y por supuesto él sigue montando en bici y yo no.

Escala, hace trekking, juega al futbol, le encuentra encanto a sufrir andando 6 horas para llegar al Pico Maladeta y yo no. Nada fatal y yo no.

Mi hermano B. tiene los mismos 10 amigos que cuando tenía 8 años. Yo no.

Sus dotes asociales son impresionantes. Como ya conté en otro post, consiguió pasar toda la carrera sin hacer ni un solo amigo. Su táctica es: “ llegas con los cascos puestos y no te los quitas hasta que llega el profesor..y sobre todo hay que evitar el contacto visual…Nunca hay que mirar a nadie. Y no hay que sentarse siempre en el mismo sitio porque entonces habrá un listo que se siente siempre a tu lado y al final de curso incluso tendrás que saludarle”. ¿no es impresionante?.
Eso si, en las concidiones adecuadas y si se alinean los planetas es capaz de organizar una conga de señoras de 50 años en la boda de su mejor amigo o cantar con unos mariachis en la plaza Garibaldi de México sin importarle que los mariachis lleven unos pistolones de impresión colgando del cinto.

Mi hermano B. cocina de angustia. Yo no.

Su plato más famoso son los famosos spaghettis “ramillete”. El truco consiste en echaros en la cacerola y no molestarse en moverlos. Se cuecen pegados y quedan preciosos en el plato. Duros pero preciosos.

No cocina nada, pero es un señorito: “ estos spaguettis no son como los de mamá”, “ este tomate no entomatece”, “ a mi las salchichas me gustan más hechas”, “ Este pescado tiene espinas”. Si se le somete a una temporada de “ o comes lo que hago o te lo haces tú”, es capaz de comer spaghettis ramillete de comida y de cena.

Mi hermano B. es como mi madre. Yo no.

Me apuesto a un brazo a que cuando tenga hijos, seguro que él sí tiene superpoderes. La vida es injusta.
Mi hermano B. cree que soy una plasta. Yo también lo creo.

No tenemos casi nada en comúnn ni siquiera le gusta su cumpleaños. El lunes cumplió 35 y ni caminito de chuches, ni regalitos, ni tarta, ni fiesta, ni comida favorita…pero para que no te quejes aquí tienes tú regalo.