jueves, 5 de mayo de 2011

LOS BESOS MOLAN

Hace algún tiempo escribí sobre besos y mis torpes comienzos en el mundo besuqueador. Supongo que todo el mundo tiene torpes comienzos, la verdad es que, hasta que no te encuentras en ese momento, no tienes ni idea de cómo va a ser, ni de qué tienes que hacer y ni siquiera sabes si te gustará o no.

El primer beso del mundo mundial.

Después de años de que te besuquee tu madre, tu padre, tu abuela, la vecina del quinto en el ascensor, tus amigas cuando ya te crees mayor y quedas para ir al Burger King y ese tipo de besos…llega el primer beso del mundo mundial. “EL BESO”…en mayúsculas, porque jamás se te olvidará. Es el primero de toda una serie (con suerte) y con casi total probabilidad será malo y seguro que es raro. La primera vez siempre es raro: unos labios sobre los tuyos, normalmente con la misma inexperiencia que tú y una lengua en tu boca tocándote los dientes. Es una sensación muy rara. Abres mucho la boca, la abres poco, sacas la lengua, la dejas en tu boca, tocas los dientes, no los tocas… ¿Cuándo se acaba? ¿Nos ahogaremos? Todo un mundo de dudas que pasan por tu mente en segundos…al mismo tiempo que eres consiciente del hormigueo que te recorre todo el cuerpo y que no sabes muy bien cómo gestionar. De alguna manera rara tu cuerpo no se parece a tu cuerpo y hace cosas extrañas que no sabes identificar pero que molan.

Cuando el primer beso del mundo mundial se acaba...uno siempre tiene dudas idiotas: ¿Lo habré hecho bien? ¿Querrá repetir? ¿Será así siempre? ¿Será mejor? ¿Será peor? ¿Será así con todos? Ah no...esto no te lo preguntas porque crees firmemente que nunca más te gustará nadie más en el mundo. Has visto Dirty Dancing, has visto Top Gun, has visto Sonrisas y Lágrimas...y los besos son lo más de lo más. Vale..en Dirty Dancing y Top Gun hacían algo más...pero tu cabeza no piensa en eso. No sabes que la de él...si que lo piensa.

El primer beso con alguien.

Este ya no es el primero del mundo mundial. Ya sabes qué hay que hacer, ya sabes lo que se espera de ti y lo que es mucho más importante...sabes qué esperas del otro. Estás dispuesto a soportar un nivel de error en la técnica tolerable, esto es, errores achacables a una falta de coordinación en el giro de cabeza, errores de presión por exceso de efusividad o por timidez patológica, choques de lengua por no estar sincronizados...risas mil por exceso de ingesta alcohólica..etc. Sabes que esas cosas mejoraran con la práctica...pero lo importante es que sabrás diferenciar si ese beso te dice algo o no te dice nada.

Por supuesto hay cosas que sabes que no tendrán remedio y eres capaz de pensar mientras estás ahí metido en faena que es la última vez que besas a ese tío: babas a mansalva, mordiscos descontrolados, exploraciones arqueológicas en los premolares superiores, absurdos intentos de conseguir hacer el vacio en tu boca…cosas de esas. Sabes que de ahí no vas a sacar nada en claro por mucho que practiques. No hay cosquilleo, no existe la sensación esa de...puffff….


El último beso con alguien.


Normalmente el otro alguien no sabe que es el último, es cruel decírselo, así que intentas poner todo el sentimiento del mundo en ese beso para que le quede buen recuerdo. Una soplapollez porque para el otro alguien ese beso tendrá un sentido completamente distinto. Se comerá la cabeza y pensara: si me dio ese beso es imposible que ya no quiera estar conmigo. Es así de duro, pero es que alguno tiene que ser el último y por lo menos, que sea bueno.


Los besos que decides no dar.

Por alguna extraña razón, normalmente estúpida, en algún momento de tu vida tienes unas ganas mortales de besar a alguien pero decides no hacerlo...dejarlo para mejor ocasión. Es una estupidez, nunca hay mejor ocasión que la que tienes delante...pero esto tampoco lo sabes hasta que ya es demasiado tarde. Te tiras de los pelos por haber sido tan idiota y normalmente le das una trascendencia a ese beso no dado que probablemente no tenga…o quizás sí.


El beso de “por fin sé a qué sabe tu boca”

Este es el que más mola de todos. No es fácil de encontrar. Nunca es por sorpresa, no es de sopetón. Está ahí y lo sabes, las dos partes lo saben. Te encuentras con el otro y la atracción casi se puede ver. Hablas, te ríes, te miras y la tensión va creciendo…cada vez más…y te encuentras pensando: me está diciendo algo pero soy incapaz de centrarme en lo que escucho. Miras a los labios y te descubres pensando… ¿a qué sabrán? me muero por saberlo. Disimulas, miras a los ojos, sonríes otra vez y has perdido completamente el hilo de la conversación. El otro, está igual o peor pensando...como me siga sonriendo así no voy a poder seguir concentrándome en lo que estoy diciendo que realmente no tengo ni idea de lo que es, ni siquiera sé en qué idioma estoy hablando y por dios qué deje de sonreir así y de mirarme tan fijamente... ¿hay algo más en el mundo que su boca?..Silencio...encuentro de miradas y por fin…el beso perfecto, ese que cuando lo das te sirve para saber a qué sabe la boca del otro…y al mismo tiempo que te relajas, porque por fin ha llegado… hace que tu cuerpo entero se descontrole…y…

….entiendes Dirty dancing…pero eso va en otro post.

miércoles, 4 de mayo de 2011

FEDE CUMPLE 40

Porque hoy cumples 40 y no doy crédito. Me parece acojonante que tú cumplas 40…como te dije el otro día..cuando pienso en ti..siempre tienes 27.

Porque odias las aceitunas pero siempre nos descojonamos con nuestra broma privada. “Moli..si les quitas el hueso con el canalillo y me las lanzas me las como todas”.

Porque odias el queso pero siempre tomas queso rallado con los canelones.

Porque hiciste el esfuerzo de venir escayolado y jodido a Ezcaray a celebrar mi 33 cumpleaños cuando te llamé desesperada: Fede por diosssss..no puedo más de niñas..tengo mi instinto maternal en mínimos históricos.Un día más con ellas y servicios sociales me las quita pero porque les llamo yo a pedirlo.

Porque cuando voy a tu casa de Los Molinos no me creo que sea “vuestra” casa de Los Molinos.

Por tu plumas azul y verde.

Porque eres supercompetitivo. Y muy picajoso en los deportes. Y me descojono.

Porque tenemos un reto natatorio pendiente. Piscina de 25 metros, 12 largos, a crall, sin aletas ni manoplas, tirándonos de cabeza “Moli..tengo que aprovechar mi patada de tiburón” y sin vuelta de nadador “ Moli, ¿qué quieres que me parta un tobillo contra el borde?. Nos jugamos la honrilla.

Porque eres tan picajoso con los deportes que sé que eres capaz de llegar al final de nuestra carrera tan justo de fuerzas como para darte la vuelta, sonreír, decir: “ te gané Moli” y luego vomitar los pulmones del esfuerzo. Pero no hará falta..voy a arrasarte.

Por cómo sonries cuando estamos de juerga por ahí.

Por la superfiesta del 11 de junio.

Porque cuando te pasa algo bueno soy feliz.

Porque inventaste ( bueno..con tu chica) el concepto “fiesta infantil molona” con cerveza y gintonics. Y los cumpleaños infantiles adquirieron una nueva dimensión..digamos..poco infantil.

Porque cuando me encuentro por la calle con tus hijos, flipo al pensar que son tus hijos y luego me descojono cuando les hago pasar vergüenza: Hombreee…los dos niños más guapos del mundo. Soy una superbruja.

Porque adoras a laz princezaz.

Porque somos capaces de intercambiar una mañana entera de mails solo con frases de Asterix y Obelix…”El claro…dime que hay un claro”..”comprad comprad mis hermosos jabalíes..catorce catorcenas“¿Alechia? No conozco ninguna Alechia..¿Dónde está Alechia?”Lo importante es no abusar de las salsas”…

Porque siempre me lees.

Porque nunca me comentas públicamente.

Porque eres la única persona del planeta capaz de tenerme esperando 15 meses ( y los que me quedan) un texto para este blog y que no te meta una cabeza de caballo en la cama.

Porque cuando nos vemos siempre me abrazas.

Porque cuando cuento una anécdota la mayoría de las veces te ríes como si tú no la hubieras vivido..soy tu memoria anecdotil. Te ríes y luego dices: Joder Moli..no me acordaba.

Porque cuando quedamos en la calle y te veo llegar con tu trenca azul siempre me provocas ternura.

Porque guardas un porrón de camisetas viejunas que están ya transparentes..pero “no se pueden tirar”.

Porque sólo me he enfadado contigo una vez en mi vida. Y no tenía razón, pero eso lo supe después.

Porque este no es ni el primero, ni el segundo..si no el tercer post que te dedico.

Porque podría escribir muchos más.

Porque no lo sé todo sobre ti. Después de mil años he descubierto este año que eres un fotógrafo espectacular. Veremos si consigues sacarme una foto decente y te subiré a la categoría de acojonante.

Porque eres mejor que yo en todo..aunque ahora con la natación tengo alguna posibilidad.

Porque si fuera tio..querría ser tú.

Porque hoy cumples 40 palos.

¡¡¡Feliz cumpleaños, narizotas!!!




...pero qué nariz.

martes, 3 de mayo de 2011

MATERNITY (LXX): JUGUETES DIABÓLICOS

Antes de reproducirte, los juguetes ocupan un lugar lejano en tu memoria. Recuerdas tus cachivaches de pequeño con nostalgia y emoción y cuando de vez en cuando te juntas con tus hermanos o con tus amigos tienes momentos de regresión nostálgica: ¿te acuerdas de los clics? ¿Te acuerdas del Exin Castillos? Y ¿del magia Borrás? …y luego suspiras…y pasas a otra cosa.

Cuando te reproduces, no cabe nostalgia, ni emoción ni suspiros. Tu relación con los juguetes cambia drásticamente. La mayoría de ellos son tus enemigos...y no los comprendes.

Los hay de dos tipos, los que parecen bien a los padres y los que no.

“Los que no” son siempre regalados por tres clases de personas:

a)Familiares y amigos sin descendencia y con grandes superficies habitables que desconocen el concepto de piso pequeño.

b)Familiares sin descendencia pero que quieren putearte, normalmente conocidos como hermanos cabrones.

c)Familiares y amigos con descendencia más crecida que la tuya y que aprovechan el feliz acontecimiento para hacer sitio en sus viviendas.

¿Qué tienen en común estos tres colectivos? Que no podrás devolverles la putada. Alguien con hijos pequeños no te hace esa putada de regalarte un mapache gigante de metro y medio de altura porque sabe que eres rencoroso y por Navidad le regalarás un precioso pony de peluche rígido que sea imposible de doblar, retorcer o simplemente guardar en algún sitio.

¿Qué juguetes entran en la categoría “los que no”?

Los voluminosos.

Dentro de esta categoría, los peores sin duda son los peluches gigantes y las muñecas a tamaño natural. Mira lo que te he traído…lo he visto en Ikea y no he podido resistirme. Un tiburón de metro y medio de largo…esssstupendo. El problema de los juguetes voluminosos es que tu hijo se dará cuenta si los tiras. Un conejito de 20 cm, un barriguitas, un gormiti, si desaparece, siempre podrás decir: no sé, estará perdido por ahí. Si el mapache gigante desaparece de encima de la cama… ¿qué vas a decir? ¿Qué se ha fugado con el tragabolas? Mal Sabrán que te has desecho de él…

Los que incorporan sonidos.


Estos son infernales completamente. Los niños ya vienen de serie con ruidos incorporados y un volumen fuera de cualquier intento de control. No necesitan añadidos acústicos.

Tenemos coches de bomberos con una sirena que se te sale el corazón por la boca cada vez que los enciendes, maletines de maquillaje que al abrirlos te deleitan con una cumbre de la horterez musical, micrófonos con karaoke incorporado, guitarras con melodías, pistolas con sonidos tan reales que casi sientes el disparo, espadas de luz que te hacen mirarte la mano esperando ver un muñón y por supuesto los peluches con cancioncitas diversas dependiendo de donde les tires. Estos últimos son una tortura porque normalmente tu churumbel tiene querencia por una sola tonada con la que te taladra día y noche, día y noche en un suplicio chino que jamás pensaste que sufrirías.

Te descubres a ti mismo visualizándote en plan comando de los geos: entrando por la noche en el cuarto sigilosamente, andando muy despacio, de puntillas hasta llegar a la cuna, levantando ligeramente el brazo de tu niño y secuestrando a “Patitas 1, 2, 3” para luego descuartizarlo y no tener que escuchar nunca jamás: “3 mariposas van volandooooo 3 mariquitas revoloteandoooooo” ¡¡Muere patitas 1, 2, 3…muere bestia inmunda!!! Y sigue sonando...mariposassssss…revoloteandooooo…y tú saltando encima de los restos. (Esto es una recreación eh...yo jamás le hice algo así a la mierdaesadejuguete)

Confieso que de estos juguetes sonoros, tengo un recuerdo imborrable de un teléfono rojo que le regalaron a pobrehermanopequeño cuando era cani y nosotros menos cani. Cada número que marcabas en la rueda sonaba una supuesta conversación. Nuestra favorita era: ¿Está Piluca? Dígale que le espero en la glorieta. Es un chascarrillo de uso habitual en molicasa cuando suena el teléfono.

Los que manchan.


Cuando no tienes hijos te crees las etiquetas de los juguetes alegremente, sin pensar. Si pone “no mancha” o “se quita con agua” te lo crees y punto. No vas más allá. Ja. Iluso.

Tus hijos encontrarán la manera de mancharse con los rotuladores que no manchan, encontrarán la superficie sobre la que las témperas serán más perdurables que las pirámides de Egipto y se embadurnarán cada centímetro de su piel con las ceras que no manchan tan a fondo, que necesitarás un nanas para quitárselo de debajo de las uñas. No los subestimes. Si en la etiqueta pone “no utilizar sobre una superficie de grafeno y antimonio porque dejará una mancha que jamás podrá quitar” y tú dices: ¿ grafeno y antimonio? No tenemos de eso en casa…JA. Tus hijos lo encontrarán.” Miraaaa mamiiiiiii

Los de manualidades.

Para hacer en compañía de un adulto” Ja. Que eufemismo. Tendría que poner “Para hacer en compañía de un adulto con una ingeniera superior, un máster en megaconstrucciones y por supuesto que no trabaje porque necesitará dedicarle a esto unas 3 o 4 jornadas laborales

Los hay que implican conocimientos técnicos y los hay que implican talento creativo. En cualquiera de los dos casos y si no eres McGiver, tus hijos se sentirán decepcionados cuando tus animales de granja moldeados con arcilla parezcan pegotes de barro amorfos, cuando tu propia muralla china se derrumbe con el primer roce y cuando el motor del Ferrari que has montado no arranque y la colección de moda de otoño e invierno que has diseñado con papeles de colores parezca una bola de periódico desteñida.


Sets de maquillaje, disfraces muy rosas, zapatos de tacón.


Estos son los juguetes más odiados por los padres...por ellos. Sufren muchísimo al ver a sus princesas de 3 años emocionarse hasta el infinito al abrir un baúl rosa con muchos disfraces rosas y zapatos rosas con flores rosas.

Sufren hasta el infinito y más allá cuando sus princesas se quedan sin habla y extasiadas ante el maletín de maquillaje más horrendo que jamás hayas visto y directamente se desmayan el primer día que su princesa aparece con sombra de ojos morada untada por toda la cara, los morros pintados de fucsia y taconeando por el pasillo.

Creo que tienen una especie de proyección de futuro donde visualizan a sus princesas ya adolescentes saliendo a conocer chicos como ellos fueron….y entran en un bucle espacio temporal del tipo: mi princesa saliendo..Conociendo tíos como era yo... ¿como era yo? Yo era un cabrón...no…noooo...mi princesa nooooooooo.

O algo así.

Ah...siempre creen que la debilidad de sus princesas por los maquillajes es influencia de la madre aun cuando la madre haya demostrado en innumerables ocasiones su total desconocimiento sobre el mundo pinturitas.

Los juguetitos mierderos de los Happy Meal, Kínder Sorpresa, PequePacks y demás pitos en vinagre.

Son unas mierdas increíbles que a tus hijos les hacen muchísima ilusión exactamente minuto y medio. Sin embargo, su capacidad para reproducirse y crear un ecosistema propio en el suelo y los asientos de tu coche está fuera de cualquier intento de comprensión humana. Da igual las veces que los tires, da igual las veces que los subas a casa tras haber intentado tirarlos y haber sucumbido a la ya conocida súplica: noooo mamaaaa noooo...no lo tires...que es de la peli...no se que. Da igual lo que hagas...siempre, siempre, siempre...habrá más en tu coche.

Así que ya sabéis, tened visión de futuro. Si tenéis que regalar algo a un niño...pensad en los padres y comprad libros o construcciones…algún día puede que os reproduzcáis y el mapache gigante enfundando en un tutú rosa y cantando “tengo una muñeca vestida de azullll con su camisita y su canesú” volverá a vosotros.

lunes, 2 de mayo de 2011

Contra el fanatismo

Compre este librito en mi librería favorita de Benasque en Semana Santa. Es un libro pequeño, 3 conferencias dadas por Amos Oz tituladas “Sobre la naturaleza del fanatismo”, “Sobre la necesidad de llegar a un compromiso y su naturaleza” y “Sobre el goce de escribir y el compromiso”.

He doblado tantas esquinas de las páginas que ahora dobla su grosor...ni siquiera he copiado los párrafos que más me han gustado en mi cuaderno de lecturas porque casi habría tenido que copiar el libro entero.

Lo terminé hace una semana y llevo con él dando vueltas en mi cabeza. ¿Escribo algo? Esto me va a quedar muy grande pero en fin, voy a intentar hacer unas cuantas reflexiones de garrafón sobre la primera de las conferencias. (Lo más inteligente es pasar de mis reflexiones y leer sólo a Oz)

Sobre la naturaleza del fanatismo, Oz repasa algunas características de los fanáticos y propone algunas soluciones para sobrellevarlos e incluso intentar reconvertirlos

«El fanatismo es más viejo que el islam, que el cristianismo, que el judaísmo. Más viejo que cualquier Estado, gobierno o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo. Desgraciadamente, el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal, por llamarlo de alguna manera».

Completamente de acuerdo. Todos queremos pensar que nosotros “nunca” seriamos fanáticos. Y puede que nunca empuñemos un fusil de asalto para matar a otro que no cree lo que nosotros creemos o pongamos una bomba para asesinar gente que ni siquiera sabemos quien es pero de la que suponemos que no comparte nuestras creencias, pero todos somos capaces de ofuscarnos, gritar, pelear e incluso insultar a alguien que osa meterse con nuestro equipo de fútbol, nuestro ídolo musical o nuestra manera de ver la vida. Así que si, todos tenemos el gen de ser fanáticos aunque nos encanta pensar que somos mejores y que los fanáticos siempre son los otros.

Como Oz es un tío listo...antes de que se le echen encima diciendo que es un exagerado, argumenta «No estoy sugiriendo que cualquiera que manifieste opiniones vehementes sea un fanático, claro que no. Digo que la semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo».

Por ponerme como ejemplo. Yo puedo ser muy vehemente en mis opiniones...aunque solo lo soy cuando me enfrento a otro que creo que puede entenderme...puede no estar de acuerdo pero entenderá lo que digo...no será como hablar con un ficus. Cuando por error establezco un diálogo con un ficus que obviamente no entiende lo que le estoy explicando, y se empeña en gritarme, insultarme o decir algo que odio: no tienes razón pero sin explicar nada...siento encenderse en mí la llave del fanatismo y podría ponerme frenética. Es decir...me creo mejor que el ficus y puedo llegar a fanatizarme...pero como ya soy mayor y algo he aprendido...ahora mismo tiendo a pasar del tema completamente.

Bueno, pues a lo que iba. Oz deja claro que aunque creamos que no…todos somos en potencia unos fanáticos. ¿Qué más cosas caracterizan a un fanático?

«Todos los fanáticos sienten una atracción, un gusto especial por lo kitsch. Muy a menudo, el fanático solo puede contar hasta 1, ya que dos es un número demasiado grande para el o para ella. Al mismo tiempo descubriremos que a menudo, los fanáticos son sentimentales sin remedio. Hay algo en la naturaleza del fanático que es esencialmente sentimental y al mismo tiempo carente de imaginación. Y a veces albergo la esperanza – desde luego muy limitada- de que inyectando algo de imaginación en algunos, tal vez los ayudamos a reducir el fanático que lleva dentro y a sentirse incómodos. No es un remedio rápido, no es una cura rápida, pero puede ayudar».

Cierto. Un fanático siente un amor desmedido por aquello que defiende…aquello es lo mejor, lo único. No puede contar hasta dos...porque solo hay una cosa…lo que sea que defiende o cree. No ve más allá porque tampoco quiere hacerlo. Ni siquiera contempla la posibilidad de que haya algo más...por eso solo cuenta hasta 1.

«Conformidad y uniformidad, la urgencia por “pertenecer a” y el deseo de hacer que todos los demás “pertenezcan a”, pueden constituir perfectamente las formas de fanatismo más ampliamente difundidas, aunque no las más peligrosas».

Totalmente de acuerdo. Ahora mismo todos nos conformamos, con nuestra vida, con nuestro curro, con nuestros políticos...con todo. Nos llenamos la boca diciendo: esto es una mierda, esto es una asco, habría que hacer algo…pero en una décima de segundo decimos pero podría ser peor, o total...no debería quejarme porque hay gente que está peor que yo. Y así seguimos...con todo igual.

Lo de la uniformidad, todos nos creemos distintos...especiales, únicos…pero todos nos parecemos peligrosamente. Queremos ser distintos pero perteneciendo a un grupo….pero sin ser ese grupo. Que parezca que estamos en ese grupo porque queremos y no porque nos daría miedo estar fuera. Por eso mismo, porque sabemos que para estar fuera de lo que sea hay que ser valiente, abrir la boca, decir las cosas y lo que es más importante “hacer algo”, sospechamos del que no pertenece a nuestro grupo.

«La conformidad y la uniformidad son formas morigeradas pero extendidas de fanatismo, tengo que añadir que, con frecuencia el culto a la personalidad, la idealización de los líderes políticos o religiosos, la adoración de individuos seductores, bien pueden constituir otras formas extendidas de fanatismo. El siglo XX parece haber dado muestras excelentes en este sentido. Por un lado, los regímenes totalitarios, las ideologías mortíferas, el chovinismo agresivo, las formas violentas de fundamentalismo religioso. Por otro, la idolatría universal de Madonna y Maradona. Tal vez el peor aspecto de la globalización sea la infantilización del género humano».

¡Qué gran verdad! Cada vez somos más infantiles, más malcriados, menos capacitados para la frustración y para el sacrificio. Lo queremos todo, lo queremos ahora y por supuesto nos merecemos siempre lo mejor de lo mejor aunque no hayamos movido un dedo para conseguirlo. Nuestro umbral de tolerancia hacia nuestra propia frustración es inversamente proporcional a nuestro umbral de consciencia de la frustración ajena. Y por supuesto es evidente que debido a esa infantilización somos presa fácil para caer en fanatismos absurdos: por un equipo de futbol, por un cantante, por un líder político o por una tendencia vital. Somos más infantiles, renunciamos a tener un pensamiento complejo y somos incapaces de juzgar con distancia aquello que estamos encumbrando...sencillamente es lo mejor porque es lo que yo quiero y lo que me gusta y no hay más.

Oz explica cómo hasta mediados del siglo XIX había una serie de certezas vitales para la mayoría de la gente del mundo: sabían donde vivirían el resto de sus vidas, sabían a lo que se dedicarían y creían que al morir irían a un sitio mejor.

«El siglo XX ha erosionado, a menudo destruido éstas y otras certezas. La pérdida de dichas certezas elementales puede haber provocado el medio siglo más plagado de ideologías, seguido del medio siglo más ferozmente egoísta, hedonista y volcado en los aparatos. Por lo que respecta a los movimientos ideológicos de la primera mitad, el lema solía ser: Mañana será un día mejor. Sacrifiquémonos hoy, impongamos incluso que los demás se sacrifiquen hoy, de forma que nuestros hijos hereden un paraíso en el futuro. En algún momento, en torno a mediados de siglo, se reemplazó esta noción por la de felicidad instantánea. No se trataba ya del famoso derecho a luchar por la felicidad, sino de la ilusión- actualmente tan extendida- de que la felicidad está desplegada en las estanterías, de que solo hay que llegar a ser lo bastante rico para costearse la felicidad a golpe de billete. Pero el final de cuento “fueron felices y comieron perdices”, la ilusión misma de la felicidad duradera, es, de hecho un oxímoron. Puede ser puntual o prolongada pero la felicidad eterna no es felicidad, igual que un orgasmo sin fin no sería un orgasmo en absoluto».

Nada que añadir. Perfectamente explicado.

«Creo que la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar. En esa tendencia tan común de mejorar al vecino, de enmendar a la esposa, de hacer ingeniero al niño o de enderezar al hermano en vez de dejarles ser. El fanático es una criatura de lo más generosa. El fanático es un gran altruista. A menudo, está más interesado en los demás que en sí mismo. Quiere salvar tu alma, redimirte. Liberarte del pecado, del error, de fumar. Liberarte de tu fe o de tu carencia de fe. Quiere mejorar tus hábitos alimenticos, lograr que dejes de beber o de votar. El fanático se desvive por uno. Una de dos: o nos echa los brazos al cuelo porque nos quiere de verdad o se nos lanza a la yugular para demostrar que somos unos irredentos”. (…) De una forma y otra el fanático está más interesado en el otro que en sí mismo por la sencillísima razón de que tiene un sí mismo bastante exiguo o ningún sí mismo en absoluto».

No se puede decir mejor ni con más ironía. A un fanático le quitas la razón de su fanatismo y se queda sin nada. Es nada. No hay más. Por eso no puede dejar de ser un fanático y por eso quiere cambiarte porque no puede entender que tú “seas” sin compartir lo que sea que a él le da sentido: el Real Madrid, la lactancia materna, la fe religiosa, o Justin Bieber.

«He dicho antes que, de alguna forma exigua, de forma cauta, la imaginación tal vez pueda inmunizar parcial y limitadamente contra el fanatismo. Creo que a persona capaz de imaginar lo que sus ideas implican, (…) puede convertirse en un fanático a medias, lo que ya entraña una ligera mejoría».

Creo que no se trata solo de imaginar lo que tus ideas implican...si no que es más importante, intentar imaginar lo que implican las ideas del otro. Si eres capaz de ponerte en el lugar del otro, para intentar entender en lo que cree o siente o deja de creer o deja de sentir puedes poner en perspectiva tus ideas y sobre todo puedes darte cuenta de que hay otras maneras de sentir o de pensar. Puedes no compartirlas pero por lo menos eres capaz de saber que pueden existir.

«Y sin tomarse lo que voy a decir al pie de la letra, me atrevería a asegurar que, al menos en principio, creo haber inventado la medicina contra el fanatismo. El sentido del humor es un gran remedio. Jamás he visto en mi vida a un fanático con sentido del humor. Ni he visto que una persona con sentido del humor se convirtiera en un fanático, a menos que él o ella lo hubieran perdido. Con frecuencia los fanáticos son muy sarcásticos y algunos tienen un sarcasmo muy sagaz, pero nada de humor. Tener sentido del humor implica habilidad para reírse de uno mismo. Es relativismo, es la habilidad de verse a sí mismo como los otros te ven, de hacer en la cuenta de que, por muy cargado de razón que uno se sienta y por muy terriblemente equivocados que estén los demás sobre uno, hay cierto aspecto del asunto que siempre tiene su pizca de gracia».

Para reírse de uno mismo hay que tener mucho sentido del humor, mucho más que para descojonarse de otro. Y hay que tener espíritu crítico...autocrítico para ser más exactos. Si te crees el top de la creación es imposible que te hagas gracia...la perfección nunca fue graciosa. Es un coñazo.

Y para terminar la reflexión final de Oz.

«A la postre, si no podemos vencer el fanatismo, tal vez podamos al menos contenerlo un poco. Como he dicho antes, la habilidad de reírnos de nosotros mismos es una cura parcial, la habilidad de vernos como nos ven los demás es otra medicina. La habilidad de existir en situaciones con final abierto, incluso de aprender a disfrutar de dichas situaciones, de aprender a gozar de la diversidad, puede también ayudar. No estoy predicando un relativismo moral total. Desde luego que no. Intento hacer hincapié en la necesidad de imaginarnos unos a otros. Hagámoslo en todos los niveles, empezando por el más cotidiano. Cuando luchamos, cuando nos quejamos. Imaginémonos precisamente cuando sentimos que tenemos un ciento por ciento de razón. Incluso cuando se tiene un ciento por ciento de razón y el otro está completamente equivocado, sigue siendo útil imaginar al otro».

Y puestos a imaginar no imagino nada, cuando digo que éste es, sin duda, el post más ladrillo que me he calzado nunca, pero me apetecía.

Al que se lo lea entero, le quiero mil.