martes, 29 de mayo de 2018

Cuidaremos de ellos

No puedo escribir tonterías cuando la muerte llega a mi entorno. Y no puedo hacerlo no porque crea que es frívolo o inadecuado o inapropiado, sino porque hoy, durante las horas que paso esperando a poder ir a abrazar a mis amigos, a los hijos de Coca, solo pienso en finales, en la vida cuando se termina y en lo incongruente que es que yo me haya levantado, desayunado y preocupado por la ropa interior que llevo mientras ella ya no está. No puedo escribir porque no puedo dejar de pensar en mi amiga Guada y en sus cuatro hermanos, todos entrelazados por vínculos de amistad, amor, familia y noviazgos más o menos largos con toda mi familia hasta quedarnos sin palabras para definir las relaciones que nos unen. No puedo escribir nada sobre el duelo, la pena, la ausencia porque hoy toca ser de corcho. No tiene sentido hablar del vacío que se abre, del consuelo que buscarán, de la calma analgésica que encontraran en algunos recuerdos y el dolor punzante con que otros, mínimos, casi insignificantes les causarán. No puedo escribir nada que sirva para aliviar el dolor de mis amigos ni para tratar de explicarles la perplejidad que sienten ante el encontronazo con la muerte. No puedo escribir nada y tampoco sabré que decirles, cuando vaya a verles, que les reconforte porque todavía no saben que necesitan consuelo. No puedo escribir nada porque hoy la muerte se ha tragado el aire a nuestro alrededor. 

Hoy tenía pensando escribir sobre todas las cosas que no puedo. Había redactado mentalmente las diez primeras líneas. En mi cabeza el sonido del encadenamiento de los sucesivos «no puedo» tenía ritmo, armonía y gracia. Creo. No puedo recordarlos  porque ya no importan. Hoy solo puedo escribir que ya no escucharé su voz diciéndome: «¡Hola riberita!» y que la muerte es eso, las cosas que ya no serán nunca más. 

Hoy solo quiero escribir: Adiós Coca, cuidaremos de ellos. ¡Qué putada es morirse! 


14 comentarios:

Portorosa dijo...

Las cosas que ya no serán nunca más: qué triste.

Lo siento. Un beso.

Pilar Fernández Vaamonde dijo...

Y qué triste leerte..... Consuelo para ti también.

Anijol76 dijo...

Una gran putada.

Un abrazo

Lo q Leo dijo...

Lo siento por ti y tus amigos.

carmen dijo...

Hola, siento tu pérdida. Lo has expresado desde el corazón. Excelente artículo!

Bego dijo...

Adiós Calum.
Se ha muerto hace una semana y no sabía expresar lo que vivo. Gracias por tus palabras

Anónimo dijo...

Cuanto dolor!. Un abrazo para tí y para su familia. Cuando la muerte llega sólo nos queda abrazarnos.
Lo siento.
S

Anónimo dijo...

El domingo se cumplieron tres años del fallecimiento de mi padre. Aún no puedo hablar de él sin emocionarme. Me gusta leer las entradas que le dedicas al tuyo. Es un poco poner en mi boca tus palabras para poder expresarlo. Es muy bonita la frase de "porque no saben que necesitan consuelo". Es una gran verdad, pero es muy difícil que te consuelen y también es muy difícil saber consolar. Espero que encuentren en ti aunque sea un poquito de paz, solo un poquito puede convertirse en mucho en estos momentos. Mi más sentido pésame.

Unknown dijo...

Siento mucho leerte hoy, pero como siempre, me han gustado mucho tus palabras. Puedo imaginar cómo te sientes, hace unos días se cumplió el cuarto aniversario de la muerte de mi mejor amiga. Y sí, la muertes es una putada.

Anónimo dijo...

yo me mi conmigo

El Neter dijo...

Gracias guapa!

Oswaldo dijo...

Adiós Coca. Moli hizo que, sin conocerte, también yo te llore un poco.
Lamento tu pérdida, Moli y la de tus amigos.

Lupe Soria dijo...

Poner palabras a ese vacío...es tan difícil...y lo haces tan bien Ana.
Ganas de comprar tu libro y que me lo dediques.

molinos dijo...

Gracias a todos por los comentarios. He tenido un problema con blogger y hasta hoy no los había visto.