martes, 26 de mayo de 2015

Querida Espe

Querida Espe, 

Le escribimos desde el colectivo de malvados desprestigiados para agradecerle el excelente trabajo que en las últimas fechas viene desarrollando, con extremada y asombrosa eficacia, para devolver a la maldad verdadera el protagonismo que se merece. 

Durante los últimos años hemos sufrido una campaña de desprestigio que comenzó cuando, nuestro amado lider, Darth Vader, descubrió la paternidad. Desde ahí todo ha ido cuesta abajo sin parar: lobos que se hacen buenos, lobos que en vez de morir vomitan arrepentidos a sus víctimas, brujas que jamás ganan. Un despropósito tras otro. 

Estábamos a punto de cerrar y disolvernos cuando la hemos descubierto. ¡No damos crédito a nuestra suerte! Es usted una malvada de casta, de pura cepa, una mala de las que ya no quedan. Sin vergüenza, sin disimulos, sin medias tintas. Con mala leche, con rencor. Maneja el arte de la velada sutil, la amenaza sonriente y el apuñalamiento por la espalda. Por tener, tiene hasta secuaces a los que no le importa abandonar a su suerte si le traicionan o son capturados por las fuerzas del bien. "No tengo ni la más remota idea de quién es ese" dice con su mejor sonrisa, helando la sangre del pobre secuaz que creyó que la familia siempre protege a la familia. 

Todo esto, además, lo adorna con ese aspecto de adorable e indefensa ancianita que queda con sus amigas para ir al bingo y tomar té en Embassy. Nos reímos recordando cuando pensaban que era tonta. ¡Qué jugada maestra! Dejar que pensaran que era tonta, que le dieran la espalda y encontrarse con su sombra cerniéndose sobre ellos, los listos, años después. 

Hemos asistido a su campaña electoral con expectación y emoción. Tomando apuntes. No podíamos creernos que fuera usted tan torticera, tan falsa, tan mentirosa, tan increiblemente insultante hacia sus contricantes y, sobre todo, hacia los votantes a los que supuestamente usted debía engatusar. ¡Qué uso del lenguaje tan astuto! ¡Qué manera de hacer la cobra y hacerse la loca con todo el dinero que sus secuaces han trincado! ¡Qué golpe maestro los gritos de mártir de la democracia acorralada por las filtraciones sobre sus pobres y escasos ingresos! 

¡Una diosa del mal! ¡Un prodigio de crueldad! Aplaudíamos a rabiar en nuestra sede. ¡Bravo, bravo! ¡Espe for president! 

Nada podía salir mal. Pero salió. Unos cuantos irreductibles se negaron a darle su voto y cuando todo parecía listo para un nuevo dominio del mal en Madrid, llegó otro adorable ancianita, recogió a todos los pobres nietecitos y se hizo con el poder. 

Desolación en nuestra sede. Catástrofe en nuestras filas. No sólo no habíamos conseguido el poder. Eso daba miedo pero poco, el verdadero miedo es que sabíamos que su cólera, doña Espe, sería un tifón de furia, rabia y bilis que arrasaría con todo. 

Y así ha sido. Sabemos que intentó contenerse. El domingo por la noche salió tragando tanta bilis que hasta se atragantó y temimos que cayera presa de convulsiones mientras nuestro amigo Alien le atravesaba la blusa de Cortefiel. Consiguió contenerse, aunque el rictus la delató. El ardor de esa noche no se lo deseamos ni a nuestro peor enemigo. 

Sabíamos que no duraría. Un malo de verdad no acepta la derrota así tan ricamente y se va a casa a hacer calceta o a jugar al golf. Un malo de verdad acojona hasta el último momento, causa pesadillas, atemoriza, aterroriza y no se rinde hasta que le clavan la estaca en el corazón se funde a negro. 

Hoy hemos asistido a su rueda de prensa. La rueda de prensa del pánico. Qué espectáculo, qué timing, qué ritmo, qué frases y qué saber estar. 

50 minutos tarde. Una blusa espantosa a la par que hipnotizante. Un tono de voz clavadito al de un madre cuando dice "Te he dicho que vengas". Un peinado atroz. Un maquillaje de solterona que cena tortilla francesa en plato duralex. Toda una dirección escénica al servicio del mal. 

"Te estamos esperando, querida". Esa frase dirigida a alguien de su equipo con un bisbeo de víbora del desierto nos ha helado la sangre. ¡Qué manera de empezar! No sabemos quién es "querida" pero suponemos que ha caído fulminada. 

-Las fuerzas del mal de los rojos quieren aniquilar la civilización de occidente. El centro izquierda, el centro centro, el centro derecho y la centralidad. Debemos combatir todos a una como Fuenteovejuna contra esa señora que quiere llevarse a vuestros primogénitos, romper vuestros cerditos y obligarnos a llevar palestinos. 

Caras de incredulidad entre nuestros socios. No sabemos mucho de Carmena, lo mismo come niños, pero de ahí a aniquilar la civilización de occidente... va un trecho y eso lleva tiempo y ella tiene  una edad. 

-Rajoy está preocupado, muy preocupado. Y si yo fuera él estaría de camino a los puertos para salir de la Tierra Media porque como le pille lo descuartizo empezando a tirar por la barbita esa asquerosa que tiene. 

Toma, toma, toma. Dando sablazos (con sable) al títere de la organización malvada. 

-Llevamos perdiendo votos mucho tiempo. Y todos sabemos de quién es la culpa ¿verdad? Si me hubieran dejado a mi, la botella no hubiera estado ni medio llena, ni medio vacía sino en el contenedor de reciclaje. 

Se podía sentir el acojone en la sala, en las redes y en nuestra sede. Todo el mundo contenía el aliento. Se escuchaban los susurros de los periodistas para no despertar aún más a la fiera. 

¡Un cónclave! ¡Necesita un cónclave! Hemos pensado que lo que usted necesitaría sería un cónclave, uno de los buenos. Con sus intrigas, sus venenos, sus murmuraciones, sus amenazas y sus asesinatos por el poder. Un cónclave o una reunión de familias mafiosas con bate de beisbol.

- Todavía nadie tiene la mayoría. Ja ja ja. A lo mejor soy alcaldesa. 

Hemos sentido crujir la tierra y tambalearse los cimientos de la civilización occidental. Los aplausos entre nuestros socios han sido atronadores.

¡Espe, nos has hecho miedo!. ¡Como los normandos hemos salido volando! ¡Qué final más apoteósico! 

Porque esto es el final, ¿verdad? ¿Verdad? ¿Verdad?

lunes, 25 de mayo de 2015

Los desconocidos rutinarios

Fotografía de Gaspar Sánchez
En el recorrido que haces todos los días para ir a trabajar o en tu carrerita de runner diaria, o en el camino que sigues para ir a recoger a tus hijos al colegio, te cruzas con un montón de gente. Muchas de esas personas te pasan desapercibidas pero otras, muchas también, a fuerza de verlas todos los días a la misma hora, en los mismos sitios, se convierten en algo familiar. 

Cada día te las cruzas y ves cómo cambia su ropa según la estación del año, si van mejor o peor peinadas, si se han cortado el pelo, si van solas como siempre o si excepcionalmente van con un acompañante. Escuchas retazos de sus conversaciones con otros o por teléfono al cruzártelas y, de vez en cuando, al encontrártelas en otros sitios, a deshoras, fuera de la rutina compartida, no puedes evitar tener la sensación de "yo le conozco". 

En la vida en la red pasa más o menos lo mismo. Leyendo blogs, picoteando en unos y otros, siguiendo a gente en twitter que a su vez sigue a otra gente que tú empiezas a seguir, pinchando en blogs que recomiendan, leyendo comentarios sugerentes, muchos desconocidos que viven a kilómetros de ti comienzan a serte familiares. A esos desconocidos familiares de la red también les "oyes" hablar en sus comentarios en blogs, en sus tuits, en sus conversaciones con otros desconocidos familiares. 

Todos esos "desconocidos rutinarios"  tienen sus vidas, sus problemas, sus ilusiones y sus proyectos. 

La diferencia entre la calle y la red es que la red permite algo que si ocurriera en la calle a todos nos haría dar un respingo y pensar que el desconocido se ha vuelto loco. La red permite pedir ayuda, colaboración o solicitar voluntarios para tu proyecto, permite salir con el megáfono y decir: "Ey chicos, que estoy montando esto y necesitamos toda la ayuda posible". 

Hace un par de meses, unos de esos desconocidos rutinarios de la red, que llevas años viendo y ellos viéndote a ti, desconocidos rutinarios que te has cruzado en twitter y en blogs, que lees y sospechas que te leen, salieron con su megáfono a pedir ayuda para un proyecto chulo. 

Me acerqué a ellos y les dije, "Oye, yo no sé si puedo ayudar en algo pero me encantaría participar. Puedo hacer casi cualquier cosa, menos raíces cuadradas". (Lo de las raíces cuadradas no se lo dije... quería me cogieran). 

¿Por qué me acerqué? ¿Por qué lo hice? Pues por lo mismo que he hecho casi todo lo bueno de mi vida, siguiendo un impulso y pensándolo mucho. No sabía realmente si iba a poder ayudar; si iban a querer o si iba a ser capaz de hacerlo. Soy regular trabajando en equipo. 

¿Qué ofrecían los desconocidos rutinarios con su megáfono? Un proyecto muy chulo que encajaba con mi idea de la divulgación y la ciencia. Tenían un equipo ya formado y todo en marcha. ¿Qué podía ofrecer yo? No soy científica ni conozco muchos bares en Madrid. Pero siguiendo ese impulso les dije: "Contad con mi pluma y lo que sé de comunicación". 

Podía haber salido fatal, podía haber sido un caos, un fracaso o mucho peor, una decepción mutua, pero no. Ha sido una experiencia maravillosa, un lujo de colaboración que me ha servido para recordarme a mí misma que soy buena en lo que hago. Un placer increíble y una suerte inmensa trabajar con un equipo entusiasmado, ilusionado y aterrorizado ante la enormidad del proyecto puesto en marcha. 

24 horas antes de empezar, estábamos todos histéricos y nerviosos pero disimulábamos. Durante el festival, estábamos sobrepasados y flipados por el éxito y corriendo de un lado a otro, de un chat a otro, de un grupo de wasap a otro solucionando imprevistos, contándonos la última hora, compartiendo fotos. 

Hoy, 5 días después de haber terminado, compartimos la sensación de resaca feliz. Estamos agotados pero muy muy contentos, con sensación de formar parte de algo muy grande y, a pesar del agotamiento, deseando empezar a preparar el proyecto del año que viene. 

Dos meses después de acercarme a los desconocidos rutinarios del megáfono, puedo decir que hacer de esos desconocidos rutinarios primero unos jefes, para luego formar con ellos un equipo y hacernos amigos, es de las mejores cosas que (me) han pasado en la vida. 

Y estoy muy muy contenta. Y además, he aprendido a trabajar en equipo. 

Mil gracias a todo el equipo de Pint of Science y en especial a Inés y Gaspar. 


jueves, 21 de mayo de 2015

Un día cualquiera


Abro un ojo por decimoquinta vez en la noche. Ya no es noche por fin, las 6:45. Empieza mi rato de dormir bien pero tengo mil cosas que hacer hoy. No puedo relajarme. Para empezar he quedado a las diez en recoger a D, que está cojo, para ir a nadar. 

Abro un ojo y son las 9:45. Estiro el brazo, uso el móvil: "A las 10:15 mejor" tecleo entre legañas y con un sueño que me muero. Pagaría por quedarme el día durmiendo, vuelta y vuelta. 

Mientras caliento el café, saco pan duro y abro la puerta. Turbón y Tuca se ponen en posición de "estamos aquí, lo que tú quieras pero ¡queremos nuestro pan!". Los hago sufrir, los mantengo sentados y con el pan en el morro sin moverse, sin tocarlo hasta que digo "Ahora". Se van cada uno a su rincón a comerse el pan. ¿Será verdad que se limpian los dientes así? 

Café, zumo, tostadas y Akira. No sé si me gusta esta historieta de jovenzuelos con motos y misteriosos seres. "Es una obra maestra" me dijeron. "Mierda, las 10:05". Subo las escaleras, hago la cama y abro la ventana. Bajo las escaleras, voy a por la bolsa de piscina. Subo las escaleras, me pongo el bañador segunda piel y encima los vaqueros. Ha vuelto el frío. Abro el armario para sacar un jersey. "Dios mío cómo tengo el armario, tengo que ordenarlo, en mi vida lo he tenido así". Desecho ese pensamiento horripilante y sobre todo muy invasor, capaz de hacerme vaciar el armario en ese mismo momento, y salgo corriendo al coche. 

Las 10:20. ¿Qué ha pasado con los últimos 15 minutos? Suena el teléfono "Ya voy, ya voy". 100 metros antes de llegar a casa de D, le veo sentado en el suelo, con las muletas y la mochila.

- Pero, ¿se puede saber por qué no me has esperado en tu casa?
- Me aburría. 
- Ya, te has sentado en la calle para darme pena y hacerme sentir culpable. 
- Bien, bien. Veo que estás en modo "A Moli no se le habla hasta que salga de la piscina". 

En la piscina hay obras en el vestuario femenino; voy al infantil, mucho más pequeño y llenísimo de señoras. Hago malabarismos para desvestirme ocupando el mínimo espacio posible. Kilómetro y medio y para fuera. Ducha y descubrir que volveré a casa en plan comando, he olvidado coger ropa interior. 

- ¿Qué tal la piscina?
- Bien, bien. ¿Dónde te llevo ahora? 
- Farmacia y el pan. 
- Lo que usted quiera Miss Daisy. 
- Muy graciosa... muy graciosa. 

Compra. Preparar la comida de los perros. Me siento en el ordenador, no tengo wifi. La línea que llega al jardín es tan delicada que la mínima ráfaga de viento hace que se cuelgue. Me rio recordando a Pobrehermano Mayor dando voces al contestador de averias de movistar: “Ni pruebas, ni máquinas ni leches. Me tenéis harto. ¡Qué vengáis a cambiar la conexión! ¿Satisfacción con el servicio? Cero patatero, mierda de máquina infernal”. A los tres segundos llamó un técnico en persona. 

Ultimar ideas para mi próxima charla. "¿Las dos y media? No puede ser. Llego tarde". 

Fuera vaqueros mugrientos y sudadera. Ropa de ir a Madrid. Al coche. Se me olvidan las llaves. Entro. Cojo las llaves. Se me olvidan las gafas... me doy cuenta a 30 km. Sin gafas. 

Escucho a Rafa Pons e intento no pensar en nada, abstraerme conduciendo. Me agobio pensando que no he escrito nada para el post, me agobio pensando que no he tenido tiempo. Me agobio más pensando que tampoco tendré tiempo en los próximos días. ¿Dónde está mi tiempo? Por sorpresa se me ocurre una idea brillante para mi próxima colaboración en el CCC. ¡Bien! Solo necesito tiempo para escribirlo. Mentalemente, elaboro el texto entero mientras callejeo para aparcar. 

Llego al 16. Ja. Las aromáticas mugrientas han desparecido y en su lugar hay dos macetas con dos plantas con florecitas. 

- Hola Moli. ¿Qué tal?
- He visto que has cambiado las plantas. ¿Por qué pones siempre dos? ¿Es un rollo subliminal que haga pensar en compañía? Algo así ¿como para que tus pacientes piensen que entran aquí solos y aquí estás tú para acompañarles? 
- No, es que me gustan dos macetas mejor que una, pero buena observación. 
- También te has cambiado de sitio la raya del pelo. 

Recojo a las niñas. Tenemos que replantearnos el comedor escolar. M llega del colegio que literalmente se devora a sí misma y 6 tazones de cereales con leche de merienda. La arranco del Mortadelo en el que está enfrascada con un gancho pobre pero que parece convencerlas: "Nos vamos a unas charlas de matemáticas". 

Por el camino les voy contando la charla del cerebro dormido en la que estuve ayer. Sin saber muy bien cómo acabamos hablando de cotilleos de la clase de M y de los motivos por los que una niña ha dejado de ser popular: "Mamá, mentía a todo el mundo". No digo nada pero me parece un buen motivo para dejar de ser popular, sobre todo porque es obvio que esa niña miente mal. Necesita empezar a mejorar desde ya. Me abstengo de comentar este último punto. 

- ¿Sabes dónde vamos?, ¿te has perdido?
- Pero, pero, pero ¿cómo que si me he perdido?, ¿a qué viene eso?
- Jajajaja, siempre te picas con eso. 

No sé a quién han salido. 

En las charlas ni parpadean. Sobre todo M, que desde que ha perdido el miedo a las matemáticas está entusiasmada con ellas. Sale tantas veces voluntaria que recibe una chapa de premio y cuando nos vamos sólo quiere hacerme trucos de cartas y matemáticas. Conozco a un periodista jovenzuelo que me hace preguntas sobre el evento. ¿Me verá como Mrs. Robinson? 

Al volver a casa, voy conduciendo y pensando en todo lo que tengo que hacer, todo lo que tengo que escribir. Me doy cuenta de que no he comido hoy y de que no es jueves, es miércoles. Tengo otra idea brillante, bueno sólo un título para otra cosa que me han pedido “El valor del no lo sé”. Ceno coles de bruselas y salmón. Me siento a escribir, encogida en la butaca, descalza. Elizabeth Sue hace de loca en una peli que tengo puesta de fondo. Termino de escribir. 

Se acaba el día. Uno como otro cualquiera, uno especial, uno que ya no volverá. 

¿Y si ordeno el armario ahora? Abrazo la almohada para no ceder a la tentación. 


lunes, 18 de mayo de 2015

La siesta, manual de uso

"Este post trata de una actividad peligrosa, consulte a su entorno antes de utilizarla. Mantener alejada de la gente sin autocontrol". 

La siesta es peligrosa. Muy peligrosa. Su uso y dominio está al alcance de unos pocos elegidos. No son los más altos, ni los más guapos, ni los más listos ni los más nada... simplemente tienen un don. Un don con el que se nace y que no se puede adquirir jamás. 

El resto de los seres humanos que no gozamos de ese don, no debemos dejarnos engatusar por los cantos de sirena del hombre del mazo que nos llama después de comer para "echaaa una cabezaditaaaaa", "te pesannn los párpados", "hace mucho calor para hacer nada" o su versión más sofisticada "estudios científicos dicen que la siesta es buenísima para tu cerebro". Si caemos en sus redes, si sucumbimos a su encanto, lo pasaremos mal, muy mal. Una y otra vez. Nunca mejora. 

Me llamo Moli y no sé manejar la siesta. Soy una nueva adicta. Años y años diciendo "yo paso" para acabar cayendo en sus redes al cumplir los 40. No me controlo. 

1.- La siesta sirve para dos cosas. Si eres menor de 10 años, la siesta sirve para que la humanidad descanse de ti. Si tienes más de 25, la siesta sirve para que tú descanses de la humanidad. En el periodo que va entre los 10 y los 25, la siesta como concepto sencillamente no existe. 

2.- La relación entre siesta y bienestar personal es más que dudosa. No hay que creerse los estudios que dicen que una breve siesta de 20 minutos es justo lo que necesitas. Si es de 20 minutos no es siesta, es un simulacro, un amago, un intento, un sólo la puntita. Si dura más de 20 minutos es excesiva. ¿Es contradictorio? No. Sencillamente nadie ha descubierto cuánto tiene que durar una siesta para despertarte a gusto y sin ganas de matar o de llorar, o las dos cosas a la vez. 

La Bella Durmiente quizás...

3.- La siesta puede ser de sofá o de cama. Hay partidarios de ambas modalidades, especialistas en una de ellas, y gente, como yo, a la que le da igual. Es como el tenis; puedes ser de hierba o de tierra batida o defenderte en las dos superficies. A mi me pasa eso, según las circunstancias elijo una u otra, se me dan igual de mal las dos. Lo hago más por el público. 

4.- A la siesta se puede ir de cabeza o dando rodeos. Es decir, uno puede ir directamente con la intención de dormir. Tumbarse, cerrar los ojos y dormir (los conozco que hasta se ponen tapones, el móvil en modo "lista de siesta" y el despertador) o se puede dar rodeos. Tumbarse con la excusa de ver una peli o leer un rato para acabar diciendo "voy a cerrar los ojos cinco minutos".  

5.- La siesta te acoge en su seno y te da un sueño plácido, un sueño de músculos relajados y baba colgando que ni de coña disfrutas por la noche. Puede que oigas ruidos al fondo pero te da igual todo, estás en tu nube de algodón saltando, abrazado por el algodón, y te sientes ligero y más feliz que una perdiz. 

6.- El despertar. La nube de algodón se abre y empieza a dejarte caer, de repente ya no flotas sino que estás en el fondo del agua y tu cuerpo quiere salir a la superficie... pero tú no. Quieres que la dosis siga haciendo efecto, quieres seguir en la nube. Mantienes los ojos cerrados, no te mueves, intentas volar para alcanzar la nube otra vez. Caes.   

7.- Empieza el dolor y el sufrimiento. Sensaciones desoladoras te recorren haciéndote pensar que nunca más volverás a ser alguien activo y con capacidad para articular palabra. 

8- Negación. Repites un mantra: "no estoy despierta, no estoy despierta, no estoy despierta". Con los ojos cerrados y sin moverte lo repites. Alguien te habla, escuchas la tele, la esquina del libro se te clava en la espalda, se te ha dormido una pierna. Evidentemente, estas despierta. 

9.- Reconocimiento de síntomas: agotada la dosis y sus efectos, empiezas a notarte cansada, y, según los días, triste u hostilizada con el planeta entero. Quieres llorar o pegar, o las dos cosas a la vez. No quieres hablar con nadie, no quieres ver a nadie o quieres media docena de personas que te arropen y te digan que puedes seguir durmiendo 3 ó 4 años más. Boca pastosa

10.-Fantasías sobre la Bella Durmiente y su sueño de 100 años. El príncipe muere a manos de Maléfica o se lía con ella y nunca la despierta. Felicidad absoluta.  

11.- Valoración de posibilidades: llegados a este punto sabes que tienes que levantarte. No hay más remedio, no hay otra solución pero aún así fantaseas con irte directamente a la cama a dormir hasta el día siguiente o, en su defecto, convertirte en un samurai. O un ficus. Algo que no padezca. 

12.- Recuperación de la vertical. Llanto, llanto, llanto. 

13.- Recuperación de las conexiones neuronales, el ritmo cardiaco y el sentido de la vida. 

14.- Peinarse. Misión imposible. 

15.- Proclamación de buenos propósitos: la siesta me sienta fatal, es el último día que me la echo. Esto es insano, me encuentro fatal y luego además no rindo y estoy hecha polvo. Si fuera capaz de hacer lo que hacen otros, una cabezada de 20 minutos y listo o como uno que yo me sé, que en el curro se va al baño, se sienta en el váter y se duerme con la cabeza en la pared 15 minutos, que le sirven para tirar toda la tarde. Yo no sé, se me va de las manos, no lo controlo así que lo mejor es que lo deje. 

Os he advertido. La siesta la carga del diablo. Te vuelves adicto. Huid del "hombre del mazo" y sus cantos de sirena. 


Y recordad, no hay siesta demasiado larga. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Letras escritas

En el verano de 1999 pasé muchas noches en Ávila, muchísimas. Cuando me levantaba para irme a trabajar a Madrid, al bajar a mi coche siempre me encontraba una notita en el parabrisas. El Ingeniero me las dejaba cuando se iba al monte a las 6 de la mañana. Yo le dejaba notas en casa para cuando volviera o buscaba su todoterreno mugriento al anochecer para dejarle una nota para el día siguiente. Las tenemos todas guardadas. 

Unos días después de morir mi padre, tuvimos que ponernos a mirar sus papeles de trabajo. Trabajaba en casa, su ordenador, su mesa y todas sus anotaciones manuscritas, sus cálculos de instalaciones eléctricas, fórmulas, notas, esquemas. Todo aquello escrito por su mano se elevó sobre el papel y se hizo casi tridimensional. Allí estaba él, todas sus anotaciones, sus características "j", el final de las palabras alargadas… era casi como oírle, hacía más increíble que hubiera muerto.

Tengo una caja llena de cartas recibidas durante mi niñez y mi adolescencia. Cartas llenas de flores, de chorradas, de “me gusta fulano pero no se lo digas”, “me he enrollado con mengano”, “mis padres son un rollo”. Tengo cartas de adulta guardadas en cuadernos y entre las páginas de libros. 

Me da pena pensar que si saliera ahora con alguien no tendría esas notas,  Los wasaps, y los mensajes y los chats están bien pero no son lo mismo que esa nota escrita en un posavasos de un bar de mala muerte de Ávila o en un ticket de tomates comprados en un mercadillo con el único motivo de tener un papel en el que dejar una nota. Me da pena pensar que si ahora tuviera 12, 14 o 16 años no escribiría cartas ni tendría cartas. Hay gente a la que hace años que no veo y sin embargo sería capaz de reconocer su letra en cualquier parte. 

Mi propósito del mes de abril fue escribir algo a mano todos los días. Quería escribir pero no quería hacer un diario, ni listas de cosas, ni nada que tuviera un propósito más allá de dejar por escrito lo que se me iba ocurriendo. Quería hacerlo porque sí, sin razón aparente más que comprobar si era capaz de hacer algo metódicamente durante 30 días seguidos, si es verdad que pasados 21 días uno adquiere una rutina que ya no puede dejar. 
Empiezo este cuaderno sentada en el banco de madera de la puerta de casa de Sos, el banco que tiene un Sol y una Luna y que C dice que no es un banco, que solo es un trozo de madera”. 
Una libreta nueva, blanca y rayada (sólo me gusta escribir en libretas rayadas) con un precioso canto naranja que me trajo mi amiga Cristina de Londres.

¿He conseguido escribir todos los días? Todos menos dos. Alguno no escribí en esa libreta, sino en mi cuaderno de mesa o en el que llevo en el bolso, eso era lo de menos. Lo importante era dejar algún registro escrito por mi manos, por la derecha concretamente. 

Lo más difícil no ha sido escribir sino dejarme llevar. Hubo días en los que me senté a escribir un par de líneas con una idea para un post y acabé hilando una historia entera, hablando de un desconocido, de que intentar olvidar es como abrazar un globo inflado o las mil palabras necesarias para mi próxima charla. Otros días, me senté a escribir sin propósito, sólo para dejarme llevar y he descubierto dos cosas. Primero, que cuando  consigo abstraerme de todo y centrarme sólo en transmitir lo que estoy pensando o sintiendo pierdo completamente la noción del tiempo.

La segunda cosa es mucho más impactante. Escribiendo a mano soy buena. No buena de hacerlo bien, sino buena de bondad. En un mail, en un post o de palabra puedo ser muy cruel, puedo insultar, encabronarme, hostilizarme, indignarme y hasta ser agresiva. Tecleando la hostilidad sale por mis dedos deprisa, sin pausa, sin pensar y con fuerza. A mano no me sale, tampoco es que lo haya intentado y no haya podido, sencillamente escribiendo a mano soy todo bondad. 

Es un descubrimiento fascinante porque cuando me di cuenta pensé en las cartas que escribo, que he escrito. Si alguien me importa mucho, si lo quiero mucho en algún momento de su vida recibirá una carta, una nota de mi parte en la que estaré yo siendo buena. No, “siendo buena” no es la expresión; en mis cartas soy yo en mi mejor versión, en mi versión achuchable o algo así. 

Eso es bueno. Muy bueno. 

Todos los mails que he escrito en mi vida y son muchísimos son iguales. Tienen el mismo aspecto, los mismos colores, la misma letra…pueden haber sido muy bonitos, endemoniadamente crueles o espantosamente anodinos y todos tienen la misma pinta. De un vistazo nadie sabría si son míos o de otra persona. 

Mis cartas y mis cuadernos no. Son míos, soy yo. Cuando pienso en mi muerte, en hacer testamento, en qué dejaré a laz princezaz, lo único realmente valioso que quiero que tengan son mis cuadernos. Todos. Incluso los que no ha leído nadie. Quiero que los tengan, los abran y de un simple vistazo me vean ahí en esas letras, en esos renglones, en la letra perfecta al empezar el cuaderno, apresurada al anotar alguna idea o directamente ilegible al tratar de terminar una página con una idea. Quiero que me vean en las anotaciones laterales, en las flechas, los tachones, los “esto no”, “recordar esto” y en las flores que dibujo al hablar por teléfono. Quiero que  cuando superen la pena de no tenerme (que espero que superen pero también espero que tengan… aunque últimamente cuando les pregunto si me quieren me dicen: Nos caes bien) me vean en esas letras, me lean en esas letras y me reconozcan. Que me sientan. 

Creía que había mi propósito de abril no tenía propósito. Escribiendo este post lo he descubierto. A lo mejor mi subconsciente me ha hecho escribir para mejorar mi caligrafía y que las princesas no me digan “Mamá, ahí no pone mochila, pone wadilo” 

jueves, 14 de mayo de 2015

martes, 12 de mayo de 2015

Cuando la política me toca la lectura


Llevo días queriendo escribir sobre la siesta, sobre mi propósito de abril, sobre un par de bancos y sobre un montón de cosas más pero, hoy, tengo que escribir sobre política. 

Yo no quería pero me obligan. 

Como todo el mundo sabe hay elecciones dentro de nada y todos los partidos se han lanzado a decir barbaridades, chorradas, memeces, o una combinación de estos tres conceptos según la hora del día, el programa en el que participen o la dirección del viento. No les hago ni caso pero claro, me tocan la lectura y los libros y me enciendo. 

Por lo visto los de "Ahora podemos" organizaron una especie de reunión el domingo para debatir su programa "El libro y las bibliotecas". Para empezar todo tiene un tufillo electoralista rollo "somos distintos, nos mola leer" que me da urticaria, pero bueno vale, acepto electoralismo como arma para sacar los libros a pasear. 

Jazmín Beirak, en la lista para la Comunidad dice que “Nuestras propuestas aspiran a crear más lectores y a aumentar los índices de comprensión lectora, relacionado con el área de Educación”.

Esto ya me chirría un poco más. ¿Crear más lectores con propuestas políticas? ¿Aumentar los índices de comprensión lectora? A mí eso me suena, aunque a lo mejor es que yo soy malvada y tengo la mente sucia (esto no es a lo mejor, esto es una verdad verdadera) a palabrería chachi piruli de Disney. 

Para empezar las propuestas políticas no crean más lectores. Los lectores se "hacen" por el hábito  creado en casa y no en el colegio, pero en cualquier caso, aunque quisieras hacer algo en educación, las competencias de temario en el colegio son del Estado, no de la Comunidad de Madrid así que todo esto no es más que aire metido en un globo rosa. 

¿Quieres promover la lectura? Di algo como "proponemos abrir más bibliotecas, ampliar horarios, financiar actividades de fomento de la lectura y dotar de dinero y libros a las localidades con menor índice de lectores". 

Pero claro, eso suena a "se necesita pasta" y no queremos sonar así, queremos sonar a dar saltos por la pradera, cantar el Lalalá y todo es beautiful. 

Después pasan a criticar "La noche de los libros" que para ellos es un "macro evento pero poco más". Vamos a ver, un "macro evento" de tres pares de cojones que hace que las librerías en Madrid estén abiertas hasta las mil, que la gente salga a la calle a comprar libros y se acerque a los mostradores en las calles, que se organicen charlas, presentaciones y firmas, que haya ciclos de documentales y exposiciones. No sé, a lo mejor es que yo me conformo con poco y los de Podemos querrían una alfombra roja con escritores posando con modelos de Moschino y zapatos de Jimmy Choo o que el fantasma de Shakespeare les hablara con una ouija, pero a mí, pobre mortal madrileña, me parece un evento espectacular que saca a los libros a la calle, los lleva a primera línea de los medios de comunicación y hace que la gente compre libros. 

Sigo leyendo esperando encontrarme con esa idea genial sobre La Noche de los Libros que me deje boquiabierta y me haga tragarme mis palabras y mis pensamientos. 
“El libro tiene un capital simbólico fuerte y debemos contar con actores y deportistas famosos que promocionen la lectura entre cientos de miles. Por ejemplo, Mireia Belmonte o Mario Casas recomendando a Benito Pérez Galdós”.
Reconozco que boquiabierta sí me quedo. Y reconozco que me trago mis palabras y mis pensamientos que son sustituidos por un alarido ensordecedor ¿EN SERIO? 

No doy crédito a semejante majadería. 

"El libro tiene un capital simbolico fuerte"...todo el mundo sabe que esta es una frase que mueve a las multitudes a querer leer. Es tann apetecible...como cortarse las cutículas con un hacha. 

En el mundo beautiful de Podemos supongo que habrán pensado: 

"La Noche de los libros es una memez de evento. Sí, la gente sale a la calle, compra libros y va a las librerías pero eso es solo un macro evento. Enseñémosles el sentido de la vida y hagamos que Mario Casas les hable de Benito Pérez Galdós. Hordas de lectores vamos a conseguir, alcanzaremos cimas de comprensión lectora jamás imaginadas, las bibliotecas rebosarán de lectores enfervorecidos, los editores nos amaran sobre todas las cosas y todo será precioso y de color azul cielo". 

¿Mario Casas y Mireia Belmonte? ¿EN SERIO? 

"Hay que tender lazos con el mundo del espectáculo" ¿EN SERIO ESTO ES LO QUE SE TE OCURRE PARA FOMENTAR LA LECTURA? 

¿Hay alguien con un cerebro en funcionamiento que crea que ver a un actor, repito un actor, recomendando a Galdós hará que broten los lectores como champiñones? 

Gracias al cielo, a la reunión se le ocurrió acudir a alguien con cabeza que argumentó que esas ideas eran una completa majadería, a lo que la aspirante a Presidenta de la Comunidad respondió:
"Nos preguntamos si debíamos quitar La Noche de los Libros. La respuesta fue no, porque ocupar el espacio público tiene una utilidad simbólica. Sin embargo, hay que dotarlo de contenido. Tenemos la voluntad política de que la cultura no sea elitista”.
Pero, pero, pero. ¿Ocupar un espacio público? Vamos a ver, si yo voy a una librería o a 25 La noche de los libros, no ocupo nada por muy simbólico que sea, voy de compras. Si voy a un concierto o a una presentación que se ha organizado desde una institución pública en una calle, una plaza o un edificio, tampoco ocupo nada, acudo a un evento. 

Me revienta la pseudo palabrería revolucionaria completamente vacía de contenido y absurda que se utiliza para sonar "distinto". Me revienta porque además no sé usarla cuando debo. A ver si la próxima vez que deje el coche en doble fila y me llamen la atención le digo al guardia "no tiene usted ni idea, no estoy aparcando en doble fila, estoy cargada de utilidad simbólica ocupando un espacio público". 

Lo de la voluntad política de que la cultura no sea elitista hablando de lectura es de bofetón con la mano abierta. Si algo no es la lectura, es elitista. Está al alcance de cualquiera. Todo aquel que quiera leer un libro o acceder a una biblioteca puede hacerlo ahora mismo. 

¿Debería haber más bibliotecas? Sí.
¿Debería fomentarse la lectura? Sí.

¿Cómo se hace esto? Con pasta, con campañas institucionales de fomento de la lectura que cuestan dinero, con charlas en los colegios pagando a la gente que da esas charlas. Con talleres en las bibliotecas para niños y adultos para acercar la lectura pagando a los profesionales que los imparten. 

Enséñame la pasta para todo eso y déjate de Mario Casas hablándome de Pérez Galdós, con todos mis respetos a Mario Casas y a Pérez Galdós. 

¿La manera de fomentar la lectura es a través de un actor de series de televisión? ¿Eso es lo que se te ocurre? ¿Y una nadadora de élite? Y ¿Son lectores de verdad, quiero decir, les gusta leer o los vas a usar como gancho? 

¿Vas a hacer que la lectura no sea elitista pagando a alguien para que anuncie que bueno es leer? Y ¡Qué tal si pagas para permitir que la gente acceda a la lectura y la descubra? 

De política no me gusta hablar pero es que hay cosas que me tocan muy dentro. 

Para fomentar la lectura lo que hay que hacer es apagar la tele y leer, que tus hijos, tus amigos, tu pareja, tus compañeros te vean leer y disfrutar con la lectura. Que te vean disfrutar tanto que te digan 

"Jo, ¿qué estás leyendo? me estás dando envidia. Yo también quiero". 


jueves, 7 de mayo de 2015

Soy el Pirata Roberts y tú no

Soy el Pirata Roberts. Es mi blog, mi post y mi historia así que elijo mi papel y lo adapto. Soy el Pirata Roberts, me quedan bien las mallas, el negro me favorece, tengo ingenio, cultura, ya puedo llevar coleta, estoy segura de que el bigote me daría prestancia y creo en el amor verdadero. Además, soy bastante inteligente, un poco listilla, con mucho sentido del humor, muy leal y no olvido. 

Como el Pirata Roberts yo también tengo una espada y sé usarla. De hecho, soy un espadachín de primera clase. 

Voy por la vida con mis movidas, mis amigos, mis diversiones, mis marrones y mis penas. Saltando con mis leotardos y mi coletita, mi antifaz y mi espada. Unos días son mejores, otros son peores, unos son fabulosos y otros el infierno en la tierra. Conozco gente, bastante gente y a pesar de que no soy lo que se dice muy sociable porque tengo una tendencia bastante acusada a hacerme bicho bola, si me lo propongo soy encantadora y amigable. Si me lo propongo y me pillas en buen momento. 

He tenido la suerte de encontrar a muchos Íñigo Montoya en mi vida, gente inteligente, con ingenio, cultura, sentido del humor, clase, saber estar y con los que me lo he pasado fenomenal en duelos de esgrima memorables que me han hecho sacar lo mejor de mi. 

Muchos de esos Íñigo Montoya siguen en mi vida, aguantándome la cabeza cuando me dan la píldora de revivir y estoy grogui, organizando conmigo Brigadas Brutales y apoyándome siempre. Otros ya no están y los echo de menos, pero confío en volver a encontrármelos, como el amor verdadero.  

Por otro lado están los secundarios. No, los secundarios no. Los extras. Personas que te encuentras en la película de tu vida y que son simples extras,  pero como resulta que es lo único que han sido en su vida, extras en la vida de otros, cuando llegan a la mía que es la Princesa Prometida y mola infinito se crecen. 

Ellos son extras. No protagonizan ni su propia vida porque son unos mierdas, pero llegan a la mía, se disfrazan y cogen una espada de plástico. Disfrazados de algo y con un arma en la mano se crecen y se acercan a entablar duelo conmigo. Soy El Pirata Roberts,  así que va en mi sangre pelear con cualquiera, darle su oportunidad de salir en el plano y esas cosas. ¡Quién sabe? A lo mejor descubro un nuevo Iñigo Montoya. Así empezó Sara Montiel. 

Siempre es mala idea. 

Peleo con el secundario con la zurda y de rodillas mientras con la otra mano tecleo posts o hago calceta. El secundario se crece y se cree Errol Flyn, Burt Lancaster y campeón mundial de esgrima en un par de días y de repente , sin comerlo ni beberlo, cuando lo más que ha hecho ha sido desgarrarme la camisa se descuelga con una absurdidad. 

"Pirata Roberts, dejo el papel porque no quiero hacerte daño y necesito vivir mi propia vida. Adiós. Ahí te quedas. No voy a excusarme" 

Y subiendo la nariz como Escarlata O´Hara intenta pirarse sintiéndose muy digno, muy poderoso y muy muy decente por hacer esa salida disculpándose por algo que ni aunque lo intentara un millón de años y a mi me maniataran conseguiría: hacerme daño. 

Muchas veces me río a carcajadas mientras los veo desaparecer pero otras veces, se me hinchan las narices y,  no me da la gana de que un extra de mierda, contratado para hacer bulto en la pantalla diga la última frase de mi peli.  

Es entonces, cuando se está yendo con el mentón levantado para volver a su película de mierda, cuando me acerco corriendo, le toco con mi espada en el hombro y cuando se gira, pensando que voy a estar llorando del disgusto, le trazo una M en el pecho y le digo esto: 

"Eres un imbécil, un cobarde, un maleducado, un mierda, un miserable y una persona sin la más mínima autoestima, clase, ni saber estar. Un mediocre, un gilipollas y un asco. Un egoísta. Un absurdo y una rata de cloaca"

Sus ojos salen de las órbitas mientras cae al vacío del barranco de la indiferencia con su absurda espadita agarrada en su manita sudorosa. 

En el fondo soy buenísima, les doy un final espectacular. 

martes, 5 de mayo de 2015

Despelleje: Gala del Met

En Nueva York vive una señora con cara de estar siempre muy muy enfadada y que de aspecto está en el extraño punto medio en que se juntan Edna Moda,  un personaje de Pixar, y la Madre Alberta fundadora del colegio de mis hijas. 

Con esa pinta y ese humor, es lógico que haga perrerías todo el tiempo. La más importante que organiza cada año es una fiesta horrible y espantosa a la que obligaa ir  a  las famosas vestidas de mamarrachas. Debe haber un premio o algo pero no he consigo averiguarlo. Para que no se dispersen y por un casual vayan elegantes, cada año Edna Alberta elucubra un tema "inspirador" para una Gala que organiza en el Metropolitan Museum de Nueva York.

Una malvada. 
Una fiesta. 
Un tema complejo como "China".
Un montón de diseñadores, estilistas y famosas que no saben absolutamente nada de geografía, cultura o historia china. 
Un museo de arte. 

¿Qué mejor combinación o caldo de cultivo para cocer un fabuloso desfile de mamarrachas listas para despellejar? 

Beyonce deja claro desde el primer momento que a ella por "chino" sólo le sale "ojos rasgados" y dice pues nada, yo me tiro del pelo hasta que las pestañas me rocen el cogote y voy de lo más oriental. El hecho de que las orejas se le hayan puesto puntiagudas como a un elfo le da un punto más de orientalismo. Por lo demás va en bolas. 

A las gemelas Olsen  por China sólo les salía "gente muy vieja" así que se han vestido de señoras mayores. Muy mayores, concretamente de tatarabuelas de las gemelas Olsen. 

Kate Mara y Maggie Gyllenhall van de intepretaciones libres de jarrones chinos con unos escotes que sencillamente no pueden permitirse. Eso sí, el cuidado que han debido tener sus interlocutores y ellas mismas toda la noche para que la conversación no girara en torno a "Eh, oye, se te ha salido una teta" ha debido ser ta chulo como el que hay que tener para no romper un jarrón Ming. Selena Gómez iba también de jarrón quebradizo asoma tetas pero decidió asegurar en el último momento y ponerse el sujetador que se viera. 

Una chica con visión política que debe ir de libro rojo de Mao.  Miranda Kerr de miniatura de los chinos, de esas que están en la sección de "adornos" y cuando vas a comprar pilas o cartulina y pasas por delante piensas ¿Quién comprará estos adefesios? Miranda Kerr. Dakota Johnson de funda del iphone de los chinos. 

Rihanna, Rihanna, Rihanna. Se están descojonando de la pobre en las redes sociales: que si va de tortilla francesa, que si la tortilla con cebolla, que si un globo desinflado. La gente no entiende. La única que se ha molestado en ir a un diseñador chino a buscar el disfraz. A la pobre le ha pasado lo mismo que a todos cuando llamamos al chino.

- Hola, eres un diseñador chino?
- Si, ¿qué desea?
- Un vestido nuevo. ¿Puede ser?
- Un vestido huevo. Marchando. ¿Con pan de gambas?
- ¿Con un par de alas? No, mejor algo largo. 
- Un vestido nuevo sin arreglarlo. Hecho. En 5 minutos lo tiene. 

Y eso es lo que tiene, un vestido huevo, de huevo chino. Y a otras les ha pasado lo mismo con el vestido nuevo/huevo

Miley Cyrus. ¿Qué tiene que ver esa cosa que lleva con China? ¿Es un vestido conceptual con el que la buena de Miley nos quiere hacer ver la realidad tecnológica y política de la gran potencia asiática o sencillamente quería lucir algo para mostrarnos sus huesos de las caderas y que nos preguntáramos si lleva ropa interior o no?  No voy a dormir pensando en esto. Y si no lleva ropa interior, las tachuelitas se le clavarán y estarán frías? Lo tengo. Es un vestido de la famosa tortura china. Olivia va también de tortura china hecha un auténtico adefesio horripilante y espantiforme desde el moño de dominanta china hasta los guantes de fregar. 

Reese es la típica invitada de las fiestas de disfraces que dice "A mí me la sopla que sea de disfraces, yo voy a ir ideal y si Edna Alberta protesta pues ya le clavaré el tacón entre las cejas". 

Rita Ora de china roja en pantunflas.

Kate Beckinsale   y Kate Hudson no han pisado China ni de lejos pero son muy de quedar a comer en el  buffet libre del chino de su barrio y se han disfrazado de decoración de brilli brilli. Jessica Chastin también le hace un homenaje al chino de su barrio pero es ella vive en uno más choni. 

Adriana Lima de china enfurruñada. Detrás de ella uno en babuchas, supongo que chinas. Justo a su lado una chica disfrazada de dibujo animado y detrás un Buda. Una preciosa estampa oriental. 

Esta foto me encanta. La tal Cara, (la de la cara enfurruñada) le dijo a Stella (la de la cara de tierra trágame): necesito un traje chino. Cuando llegó a por él se encontró con esa cosa que lleva puesta y le dijo a Stella: Mira bonita, esto es un pingo que ni en el mercadillo de Barbate, me lo tengo que poner porque a estas horas ya no hay otra cosa pero tú te pones otra de tus creaciones y te vienes conmigo para que todo el mundo vea estas mierdas que según tú diseñas". Y ahí están. Y detrás está la única china de la fiesta. 

Lady Gaga de dragón chino más elegante que normalmente.  Madonna de "Madonna aburrida de ser Madonna" 

Atención, Edna Alberta va vestida de lo que ella cree que es "flor de loto" y más bien parece un crisantemo de corona funeraria. No sé que me gusta, si la naturalidad de la peluca, los mil apliques de flores cursis  o las mangas floripondio que hacen que parezca que no tiene cuello. 

Naomi de "Chino, chino, mi chumino" y Jennifer en otra versión del mismo tema "Chino, chino tiroriro". La Kardasian llegó y dijo "Ni tu chumino, ni tiroriro...hacedme sitio" 

Lisa Bonet de Helena Bonham Carter. Lo sé, Helena no es china pero vete tú a explicárselo a Lisa, yo no me veo capaz. Tampoco me veo capaz de explicarle a Kate Perry que "Moschino" no es chino. 

Jennifer, Jennifer, Jennifer...¿Ves a lo que lleva no leer? ¿Y ser ciega? ¿Y no tener amigos? ¿Y jugarte tu honra a los chinos? ¡Qué llevas puesto por el amor de Buda!

Sienna MIller  de bombero torero en versión china. 

Sophia Vergara pasa de ir de china pero se lleva el premio Pirulea, el premio Jaboneras y el premio "mi metabolismo es así y me está devorando a mí misma" 

La mujer de Clooney es licenciada y se nota. Va de farolillo chino. 

Chloe, sin palabras. No sé si va de china desganada o de hombre vestido de china desganada. ¿Soy yo o se da un aire a Elton John? A lo mejor va de Elton John disfrazado de china desganada. No sé, las francesas son tan misteriosas que se me escapan...

Karen Elson con un vestido a medio camino entre MIss Rusia en Miss Universo y la reina del carnaval de Cadiz. 

Rosie Huntington de arabesco lateral. ¿Qué tiene que ver con China? ¿A quién le importa con esos hombros? 

Solance de pesadilla china. O de apuesta, "A qué no hay huevos de ponerte". 

Dos desconocidas que se han traído a una china de complemento. Bien pensado, así te puedes poner cualquier cosa porque la china ya da mucho "chinismo" al conjunto. 

Irina no sé de qué va pero me da igual. Detrás de ella hay un palo subido en unos tacones...un velocirraptor. 

Anne Hathaway, "Yo quiero ir de china lánguida y brillante", pero "Anne es que tu ya eres de por sí muy lánguida y tirando a sosita, no es buena idea". "¡Pues ponme capucha de moderna!" 

Jennifer Lawrence de Mulaya. 

Tres absurdas pelín cabreadas que se creyeron que los de Dolce and Gabanna sabían dónde estaba China. "¿China? ¿China? como la palma de nuestra mano lo conocemos" 

Sarah Jessica ha dicho "Los chinos son una cultura milenaria con mucha mezcla" y eso ha hecho ella. Va de Maléfica, de reina del carnaval, de homenaje a las guerras del opio y de banderola tibetana. 

Lo sé, estáis todos rabiando pensando en que os hubiera encantado ir a esa fiesta tan "chin" pero mirad las fotos otra vez. Fue un coñazo, todos tienen cara de tristes y las que sonríen es porque llevan el pelo demasiado tirante. 

Voy a escribir a Edna Alberta, para el año que viene propongo: vikingos o Roma como tema. 


lunes, 4 de mayo de 2015

Lecturas encadenadas.- Abril


Seis libros han caído en el mes de abril. Ha habido de todo: lecturas interesantes, lecturas intensas por su profundidad y otras intensas por sus pretensiones, sorpresas, desilusiones y un comic. 

Empecé el mes con uno de los libros que me regalaron por mi cumpleaños, El Danubio de Claudio Magris. No había leído nada de Magris aunque me parecía que lo conocía un poco después de leer Verde Agua de Marisa Maderi, su mujer, el año pasado. 

El libro cuenta un viaje por El Danubio desde sus fuentes en Alemania hasta la desembocadura. Es un viaje lleno de erudición sobre cualquier aspecto de la realidad que se le ocurre a Magris: historia, literatura, arte, guerras, flora, leyendas, música. Todo ello aderezado con anécdotas que le van a ocurriendo durante el viaje; personajes que conoce, historias que le cuentan. Magris lo hila todo en una narración preciosa pero, a veces, demasiado profunda, al menos para mí. Cuando lo estaba leyendo, a ratos, tenía la sensación de que El Danubio es un libro para degustar a trocitos; como un dulce muy empalagoso. Un par de páginas hoy, otras cuatro dentro de tres días y mientras tanto ir leyendo otra cosa. Jamás he hecho algo así y nunca había sentido la necesidad de hacerlo. Cuando se lo comenté a la gran lectora Elena Rius me dijo ¿Estas loca? ¿te has leído El Danubio del tirón? 

"Posiblemente sobre el papel se finge y se inventa la felicidad. Es posible que la escritura no pueda realmente poner voz a la desolación absoluta, a la nada de la vida, a esos momentos en los que es sólo vacío, privación, horror. Ya el mero hecho de escribirlo llena en cierto modo ese vacío, le da forma, hace posible comunicar el horror y, por tanto, aunque sea por poco, es más fuerte que él". 


¿Sabéis quien es Amanda Palmer? No, no es la de Twin Peaks, esa era Laura. Amanda Palmer es lo que viene siendo una artista. ¿Qué quiere decir esto? Pues que lo mismo hace de estatua humana que pone cafés, hace streaptease, canta en un duo de "punk artístico melódico", da una charla TED, consigue recaudar una pasta gansa en crowfounding y se casa con Neil Gaiman. Y todo te lo cuenta como si todo fuera lo más de lo más de la creación, con una intensidad que la lees y dice "Mira Amanda, no te flipes".

El Arte De Pedir es el libro en el que Amanda se da un garbeo por su vida y te la cuenta pormenorizadamente poniendo especial cuidado en que todo tenga la dosis adecuada de bonitismo y dificultades. ¿Qué no gana un duro poniendo cafés? Pues se le ocurre disfrazarse de novia cadáver y descubre el sentido de la vida. ¿Qué la discográfica la tima y no puede hacer su arte? Pues monta un crowfunding y arrasa. ¿Qué va por la vida de polvo en polvo? Pues conoce a un señor inglés estupendo, se enamoran y se casan.  La teoría de vida de Amanda es que hay que aprender a pedir, que todo el mundo está deseando dar y que tenemos que superar la absurda tontería vital que nos impide pedir, comunicarnos, tejer una red... la la la la.

¿Me meto con Amanda? Un poco pero su libro se lee fácil y para entretenerse no está mal. En El Buscalibros podéis leer una crítica más extensa pero repito la conclusión a la que llegué; El Arte de Pedir es sólo para fans de Amanda o de Neil Gaiman.
"Todo el mundo improvisa sobre la marcha en mayor o menor medida, de esto podemos estar bastante seguros. Tanto en el mundo del arte como de los negocios, la diferencia entre los aficionados y los profesionales es sencilla: Los profesionales saben que improvisan sobre la marcha.Los aficionados fingen que no". 
Gracias a la Editorial Turner por enviarme el libro y por no mandarme después de mi reseña una cabeza de caballo.

Quemar los días de James Salter ha sido la desilusión del mes. Cuando lees mucho a un autor es impepinable (creo que jamás había escrito esta palabra en el blog) que llegue un momento en el que encuentres algo que no te guste o que te parezca un coñazo.

Quemar los días es la autobiografía de Salter y es infumable. Toda la emoción, la tensión y el escalofrío que te recorre al leer Años Luz o sus relatos, se convierten aquí en una auténtica tortura. Parece que Salter ha cogido un cuaderno y se ha puesto a escribir sin ganas, sin interés y lo que es peor con ninguna intención de transmitir lo más mínimo. La primera parte pasa rápidamente por su niñez para luego detenerse pormenorizadamente en su estancia en West Point, parece "Oficial y Caballero" con unas gotas de "La chaqueta metálica". La segunda parte cuenta con todo lujo de detalles sus años como piloto en el ejército, parece "Top Gun". Cuando ya estás a punto de cortarte las venas y deseando que Salter se hubiera estrellado con el caza en alguna de las mil quinientas incursiones que te cuenta, empieza la tercera parte en la que traza retratos de varios personajes más o menos interesantes. Aparece Robert Redford, John Huston, Capote y también editores, periodistas, productores, empresarios. El problema es que Salter se empeña en abandonar la historia cuando empiezan a ser algo más que un nombre y la historia comienza a interesar.

A pesar de ser un horror, Salter es Salter y tiene algunos destellos.

Describiendo a uno de sus amigos en la academia militar dice:
"[...] lo conseguía por su aspecto, ue era muy masculino y que de algún modo se imponía como modelo. Tal como lo recuerdo, tenía el lustre de un objeto de madera, algo duradero y bruñido. Pero también por su conducta: era un hombre sin la menor conciencia de sí mismo, como un animal". 

La sorpresa del mes ha sido un libro sobre gramática y el estilo al escribir. Lo sé, al verlo se te ponen los pelos de punta del espanto pero no. Ha resultado ser una lectura muy amena, hasta me he reído y he aprendido un montón. ¿Qué libro es? Estilo Rico, Estilo Pobre. de Luis Magrinyà. El título no me gusta mucho, es como de culebrón de sobremesa o algo así pero el libro merece mucho la pena sobre todo si quieres escribir de manera más o menos decente.

Magrinyà escribe de manera sencilla y, todavía más complicado, de manera entretenida sobre el estilo al escribir; las coletillas que todos utilizamos creyendo que escribimos bien y resulta que somos unos ridículos, unos superfluos, unos cursis o, peor, decimos justo lo contrario de lo que pretendemos.

Eso sí, conviene saber que una vez que Magrinyà te abre los ojos a todo lo que se escribe (escribimos) mal es difícil abstraerse y no ir buscando los fallos en cualquier texto.

¿Por qué llegué a este libro? Pues porque los caminos de Twitter son inescrutables y tengo mi libro dedicado: "Para Molinos, este ejemplar con afecto offline" y una carita sonriente.  Y me he hecho una chuleta para tenerla en mi corcho e intentar que si Magrinyà me lee alguna vez por lo menos no me coja de ejemplo para su siguiente libro.

Roninde Frank Miller y Lynn Varley es el comic del mes y también ha sido un regalo de cumpleaños. Gracias Javi. Es una historia de superhéroes y malvados en un mundo futuro muy desagradable dónde todos son muy malísimos. El malo más malo, lo que viene siendo el peor, es el ordenador que controla el mundo agradable dónde se supone que viven los buenos, que no son tan buenos. El superhéroe es un samurai japonés muerto hace 500 años que se materializa en el futuro porque el ordenador malísimo hace realidad los pensamientos de un tullido sin brazos ni piernas pero muy inteligente. La historia es tan confusa como yo la cuento y muy muy agobiante por el dibujo. Lo he leído en inglés y puede que me haya perdido algo de la "magia" de la historia pero creo que he captado la esencia,  que es el mundo alucinante que Miller tiene en la cabeza y que da mucho miedo.

Con Sally de Howard Fast, novela policiaca enviada amablemente por Navona Editorial he terminado el mes. Es una novela policiaca simple y llanamente. Una chica, un poli, un caso y su resolución. Es entretenida y lo mejor es que el policía habla exactamente igual que un policía de novela negra y la chica es la clásica y el jefe es el típico. Sally es una novela que cumple exactamente, punto por punto, lo que esperas de ella. Y entretiene. 

Y con esto y un bizcocho me vuelvo a mi lectura actual que también me está dando muchísimo miedo.




viernes, 1 de mayo de 2015

Una historia verdadera, el primer bar que se fue


Cada vez que paso por delante, de camino a la Estación o bajando al pueblo, me sorprende que ya no esté. Bueno, estar está. Es una casa de granito típica de Los Molinos, justo enfrente del buzón, a mano derecha cuando bajas y a la izquierda cuando subes y enfilas el último trecho de cuesta; el trecho en el que cuando iba en bici me sentía latir el corazón y me prometía a mí misma que aguantaría sin bajarme de la bici y eso querría decir que el chico que me gustaba me haría caso. (¡Bájate de la bici, pequeña Moli!, eso no funciona nunca, nunca te hacen caso). 

La casa está. Es gris, maciza, con cubierta de tejas y un muro de piedra, con una verja verde, que hace de tapia. La puerta de la casa está en medio de la fachada, con ventanas a los lados. Es la casa que dibujas cuando no sabes dibujar casas, la casa ideal, la idea que aparece en tu cabeza al decir “casa”. 

El edificio permanece, incluso el toldo verde de aquellos años sigue intacto, recogido en la pared; pero ya no es. Paso, miro, veo y pensándolo ahora creo que es como mirar un cadáver: está pero ya no es. Y siempre la misma sensación de sorpresa, de incredulidad aunque hayan pasado 20 años. 

La Perla. Así se llamaba, "Bar La Perla". ¿Por qué le pondrían ese nombre? En aquellos tiempos ni me lo planteaba, ahora lo asocio al relato cursi de Steinbeck, a collares, a ostras... pero ¿por qué un bar en Los Molinos tenía ese nombre? Nunca lo pensé. El bar lo regentaba Pepe "Perla" y su mujer, Carmen "Perla", estaba en la cocina ayudada por su madre, Creo recordar que se llamaba Palmira y que debía tener 120 años. 

Al bar se entraba por la puerta de la fachada y era un local lúgubre y oscuro. Atestado de humo siempre, el humo de los pitillos (¿por qué ahora se dice cigarros?) y el de la cocina, a los que en invierno se sumaba el de la estufa que calentaba el comedor.  A la izquierda estaba la barra en un extraño ángulo, dejando un pequeño pasillo en el que apenas cabía una mesa entre la barra y la fachada de la casa. 

La barra era territorio de Pepe: culé hasta la médula, cascarrabias, enfurruñado y tacaño de manera legendaria; "eres más rata que Pepe Perla" decíamos. Lo recuerdo con el pelo peinado con raya al lado, muchas arrugas y siempre una chaqueta de lana, una rebeca como se decía entonces, o un jersey de pico. Lo recuerdo mayor pero si ahora hago los cálculos es posible que cuando yo le conocí no tuviera más de 45 años. Los niños le teníamos pavor porque siempre nos recibía con un bufido: ¿Qué queréis ahora? ¿Un vaso de agua?  ¿Y por qué no bebéis en vuestra casa? 

Nos sentíamos extrañamente poderosos cuando podíamos entrar con una moneda de 5 duros, esperar a que ladrara, ¿Qué queréis ahora?, y entonces levantar el dinero triunfantes y decir: 5 Koyak. El dinero amansaba a Pepe. 

Más allá de la barra, a la derecha, se extendía el comedor: mesas de madera oscura, con sillas a juego y al fondo la televisión de esquina subida a una estantería. Siempre puesta, siempre las noticias, o el fútbol o informe semanal. 

En las mesas, si no era la hora de comer, se sentaban los jugadores de dominó y cartas. Los de dominó nos fascinaban. Hombres grandes, con barba, fumando y bebiendo sin parar concentrados en jugar a algo que a nosotros nos parecía casi de niños pequeños. Golpeaban con fuerza la mesa con las fichas, unos golpes terribles dados con mucha rabia y se gritaban cosas horribles, enfurecidos. No entendíamos nada, pero cuando jugábamos en casa también dábamos golpes y decíamos cosas como: ¡cierro los pitos! y nos entraba la risa. 

¿Alguien juega todavía al dominó en los bares? 

Pasada la barra, a mano izquierda, una puerta que siempre estaba abierta daba a un pasillo estrecho en el que estaba el teléfono y que llevaba a la cocina, los dominios de Carmen. Allí había luz, no recuerdo si natural, que entraba por las ventanas de la fachada posterior, o de bombillas siempre encendidas. Siempre había humo también, y olor a patatas fritas, a huevos, a filete de ternera a la plancha y a tortilla de patata. 

Cuando llegábamos el sábado a mediodía, muchas veces íbamos a comer allí: 

- Pepe, ¿podemos comer? 
- Por mi no, pero a ver qué dice Carmen. 

Carmen siempre decía que sí y siempre comías lo mismo: sopa castellana, tortilla, filete o huevos. 

La Perla era un ancla, un clásico, un sitio que no podía desaparecer. Pepe siempre amenazaba con jubilarse, cerrar el bar "porque esto no hay quien lo aguante" y marcharse. Nosotros, niños, no le creíamos, ni lo pensábamos, era algo imposible y si ocurría sería en un futuro muy muy lejano. 

Ahora vivo en ese futuro muy lejano, Pepe murió y Carmen es una ancianita a la que hace tiempo que no veo. La Perla ya no existe y cada vez que paso por delante me sorprende que ya no exista. Muchos otros bares y lugares han desaparecido de mi vida, pero La Perla fue el primero y el hecho de que el edificio permanezca intacto lo hace aún más raro... 20 años después. Es al mismo tiempo un recuerdo de mi niñez y un recordatorio de que nada es lo mismo. Al pasar por delante conduciendo mi propio coche me siento como la niña de 12 que echaba los pulmones en su bicicleta para llegar y pedirle un vaso de agua a Pepe. 


¿Es que en tu casa no hay agua?