lunes, 24 de noviembre de 2014

Creo en las casualidades


Paseo por la ciudad, voy mirando los árboles, los colores de otoño, el tráfico de las calles, me fijo en los transeúntes y en los escaparates de las tiendas. De repente, mientras espero a cruzar en un paso de cebra, algo muy raro en mí porque siempre me lanzo a cruzar, pasa por delante un microbús con dos personas que conozco. Ellos no me ven, pero yo sí. Yo no vivo aquí, ellos tampoco. ¿Qué posibilidades había de que coincidiéramos justamente en ese cruce en el mismo momento? 

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Me paso toda la tarde dándole vueltas al encontronazo con el microbús. No sé si es una buena señal, una mala señal o ni una cosa ni la otra. Voy buscando una farmacia porque de los nervios, no dormir y, supongo, que porque tocaba me ha salido un bonito herpes en el labio. Dejo pasar una porque me tendría que desviar 50 metros de mi camino, dejo pasar otra porque hay mucha cola y por fin, a mano derecha veo otra cruz verde luminosa y decido que estoy tentando a la suerte y que es mejor que entre en ésta no vaya a ser que no encuentre más. Esto no es Madrid. 

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Me rugen las tripas pero veo que mis anfitriones ya me esperan a la salida. El Buho y su mujer me esperan sonrientes. En la vida hay gente encantadora, muy encantadora y después en una categoría aparte a años luz de dónde podamos estar todos los demás... están ellos dos. 

Caminamos por su ciudad charlando. Por alguna extraña razón que puede ser el hambre combinada con el aziclovir del herpes o sencillamente lo a gusto que estoy con ellos, voy parloteando como un loro. En un momento dado, les comento que he tenido que ir a una farmacia.

- ¿Al lado del Buen Pastor?
- Si, por detrás. 
- ¿Que hace esquina?
- Si, hace esquina y tiene un mostrador de madera antiguo muy bonito.
- ¡Nosotros vivimos en ese edificio!
- ¿En serio? 

Pienso en las dos farmacias que he dejado pasar antes de decidirme justamente por esa. 

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Al día siguiente El Buho me recoge para ir a comer. Voy exaltadísima contándole no sé qué batalla. Llegamos a un semáforo, nos paramos y de repente oigo una voz por detrás que dice:

- Hola, ¿Qué hacéis aquí?

No me lo puedo creer. Es Julian. Le conocí en septiembre y hoy nos lo hemos encontrado en mitad de la calle. Nosotros vamos a comer, él no sabía que yo estaba en la ciudad y él ha quedado con otra persona. 

Tras este encontronazo tan casual, empiezo a preocuparme pero decido no comentarle nada al Buho que va a pensar que estoy más loca de lo que ya sabe que estoy. 

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Acodados en la barra, devoramos ensaladilla, croquetas y dos copas (cada uno) de un tinto crianza espectacular. Nuevamente charloteo por los codos sin parar como si llevara meses sin hablar (de hecho llevo meses bastante callada).

- Pues estuve con las princezaz en la casa de las montañas y por cierto, ¿sabes que allí hay un centro de ciencias superchulo?
- Si claro, el Centro de Ciencias Pedro Pascual.
- ¿Lo conoces?
- No, pero conocí a Pedro Pascual que además es como un padre para un amigo mío y tiene una historia increíble que te voy a contar...

Escucho la historia sin parpadear porque es una historia preciosa, es una historia que conecta a bastante gente que conozco y me alucina que me esté enterando así. Cuando estoy todavía en ese limbo de pensamientos, El Buho desvía la vista de mi cara, atisba por encima de mi hombro hacia el final del bar y dice:

- Hombre, mira quién está ahí, Fernando, le conociste en septiembre. 

Fernando es el responsable de que haya leído dos maravillosos libros que recomendó en una charla en el mes de septiembre. Se acerca y charlamos de libros, de política, de Benasque, de Francia y del plato de verduras que va a comer él. 

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Es hora de marcharme. Me despido de El Buho y me subo al taxi. 

- A esta dirección por favor.
- Hombre, hola. 
- ¿Hola?
- Si, soy el taxista que te llevó ayer por la noche. ¿te acuerdas? Me dijiste que te había llevado tan deprisa que creías que nos perseguía alguien. 

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Me sobra tiempo. Me siento en un banco a descansar y ver pasar el día. Gente paseando perros, turistas, un tío descalzo embutido en un neopreno completo montando en bicicleta y con una tabla de surf debajo del brazo... Saco el móvil y hago varias fotos a todo lo que veo. Elijo una. La subo a Instagram.  

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Clinck. Un wasap. El Buho.

"Para que veas. En la esquina de esa casa cuya foto has colgado en twitter vive mi amiga P, la madre del cocinero que te presenté ayer y te dio de cenar"

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"Hay mucha gente que no cree en las casualidades porque considera que cuando ocurren, cuando tú ves ese hilo invisible que ha unido y conectado hechos, situaciones y personas, sencillamente estás forzando las conexiones para darle algún tipo de sentido. Opinan que estás viendo “lazos” que no hay.

Otras personas no creen en las casualidades porque son incapaces de permanecer lo suficientemente atentas a los detalles de sus vidas, o no tienen memoria para recordar hechos, sensaciones o situaciones del pasado y pierden así la posibilidad de establecer cualquier vínculo casual.

La atención al detalle y la memoria son esenciales para percibir las casualidades. Prestando atención a las cosas que te pasan, que sientes y que piensas a lo largo de toda tu vida, puedes ver casualidades… y cuando digo ver, me refiero a percibirlas no a inventarlas con una especie de artilugio mental."

Hace más de dos años que escribí esto.


Yo sí creo en las casualidades o, mejor dicho, yo sí veo las casualidades que ocurren a mi alrededor. Posiblemente porque estoy muy atenta a todo y tengo una memoria prodigiosa... pero el caso es que a mí me ocurren. 


*Dedicado al Buho y C. Mil gracias por todo.


46 comentarios:

Dani Torregrosa dijo...

"En la vida hay gente encantadora, muy encantadora y después en una categoría aparte a años luz de dónde podamos estar todos los demás... están ellos dos."

Estoy absolutamente de acuerdo con esa afirmación. Y te advierto de que te (nos) caerán collejas por exagerada(o).

Besos

Maripuchi dijo...

No sé por qué es, porque yo no tengo memoria prodigiosa salvo para las letras de las canciones y otras cosas que no vienen al caso, pero yo también veo las casualidades.

Katia dijo...

Yo creo que existen las casualidades, lo que no creo es que signifiquen nada. Pero son bonitas, no, la palabra es sorprendentes. Y las sorpresas son lo que a uno le alegran la vida, ¿no?

J. Lozano dijo...

Las casualidades aumentan cuanto más interaccionas con el mundo que te rodea. ¿Casualidad? No lo creo.

Alberto Secades dijo...

También es verdad que, en una ciudad que no es Madrid (y aparentemente más pequeña), estas cosas suceden con mayor frecuencia.

Puede incluso suceder que tengas una sensación agobiante cuando no puedes dar un paso sin encontrarte a gente conocida.

Aunque, por otro lado, la mayor satisfacción que da la vida cotidiana es salir a la calle y encontrarte conocidos con los que te saludas, amigos con los que charlas, vecinos con los que coincides; personas que pueblan el mismo entorno que tú y son los que te sientes conectado.

Alguien tenía que decirlo.

Siento haber tenido que ser yo.

Voz en off dijo...

Me parece " Cosas" que ha ocurrido una coincidencia maravillosa gracias a los sucesos de hace 2 años. Me alegro, pero también estoy con Secades en las ciudades pequeñas es más fácil conocerse y coincidir, y ya si la ciudad es Donosti, entonces es posible que todo lo que ocurra allí sea como un cuento...

El Búho dijo...

Creo que Alberto tiene razón. La más prosaica de las amigas que tengo me acaba de decir que tu post solo demuestra que Donosti es un pueblo...

Cristina dijo...

Lo había adivinado! Hemos viajado a Donosti para correr la Behobia y por eso tengo reciente la imagen de la ciudad.

Qué haces Moli que siempre estás viajando por ahí? Te han nombrado corresponsal de los libros de colores o ya no hay colores?

molinos dijo...

Queridos,

Donosti será un pueblo pero Mordor es bastante más pueblo y en 14 años jamás me ha pasado esto.

saraolenchero dijo...

¿San Sebastián un pueblo?. No creo, eh

Son cosas que pasan.

Saramaga dijo...

A mí me acaba de pasar una de esas casualidades esta tarde. Espero que para bien.
Me ha encantado leer tu sucesión de casualidades... Y también me han entrado ganas de comer croquetas y con una copa vino tinto.
Besos!

ana Pereira dijo...

Casualidades o más bien "causalidades" es en lo que creo :)

Anónimo dijo...

Ves Moli? Es cuestión de sensibilidad. Algunos en una copa d vino ven eso, una copa de vino. Otros ven toda una historia detrás, y se beben a sí mismos en su reflejo.

Lo que cuentas es como la magia. Te transporta, te sugiere, te abre nuevas ventanas a una misma realidad, pero al final cada uno decide donde quedarse.

Me parece bonito lo que cuentas.

Un abrazo guapa!

Asier dijo...

Moli, por Dios, avisa uando vayas a San Sebastián... Te doy un paseo de pinchos por Hondarribia con la socia que lo flipas.
Eso sí, hay que hacer Ramadán Antes.
Un beso

molinos dijo...

Asier, a la próxima que espero que sea pronto te aviso!

Esta vez era imposible.

Anónimo dijo...

Esto se parece a un libro (muy regulero por cierto) de auster.

Anónimo dijo...

Hay aldeas, pueblos, ciudades y urbes. Y donostia. Eso que cuentas, aquí pasa todo el rato. A ti te parecerá maravilloso. Por lo general, a los forasteros que vivimos aquí, nos gusta.

Pero los adolescentes que crecen en esta ciudad lo odian con todas sus fuerzas. De hecho, a menudo les produce efectos que duran toda la vida. Esa conciencia nítida de que, en cualquier momento del día o de la noche, alguien que conoce a tu madre o a tu abuela te está viendo en la mayor de tus barrabasadas es una sensación dolorosa, que tarda mucho en olvidarse.

Para que tengas otro punto de vista.

molinos dijo...

Anónimo que menciona a Auster, el libro se llama "El libro rojo" y precisamente escribí las palabras finales de este post cuando lo comenté hace un par de año. Es un libro que me encantó pero para gustos los colores.

Anónimo sobre el trauma adolescente. He pasado toda mi adolescencia en un pueblo de 2000 habitantes donde absolutamente todo el mundo me conoce y conoce a mi familia. Tampoco es para tanto. Pero vamos que el post no va de ciudades grandes o pequeñas, ni de si tienen cosas buenas o malas.

Katia dijo...

¿No es "Creí que mi padre era Dios"? - a mi ese libro me gustó mucho.

Anónimo dijo...

Muy de acuerdo con anónimo 18:54.
Esa forma de percibir, de sentir, crea un ambiente, un clima especial que nos permite vivenciar y disfrutar.

Las casualidades son un estado de ánimo ;)

Anónimo dijo...

Eso; el cuaderno rojo, vaya pestiño y tomadura de pelo. Eso sí, muy auster. Puestos con cuadernos y colores me quedo con el gris de pla.

Ehhhh, pra gustos los colores,nunca mejor traídos.

Anónimo dijo...

El post irá de lo que tu quieras, pero estás hablando de mapas cognitivos concurrentes constreñidos por el espacio urbano y de realidades cotidianas simultáneas.

Que lo sepass!

Anónimo dijo...

Como donostiarra pata negra nacido en una clínica en Ategorrieta que ya no existe llamada N.S de Aranzazu, alimentado durante años con leche Gurelesa, y cuyo primer baño en el mar fue en la playa de Gros en los lejanos tiempos del Muro (vivía delante mismo antes de mudarnos a Amara y empezar entonces a ir a Ondarreta), pero que por otra parte NO vive allí hace mucho, te diré que... Esto pasa en San Sebastián, en Zaragoza, en Madrid y en Kuala Lumpur.
Claro que no se trata de ciudades grandes o de aldeas minúsculas, pero tampoco se trata de la teoría de cuerdas, de la patafísica de Arrabal y Jodorowski o de la famosa mariposa aleteando en Australia. Las casualidades, o mejor dicho las causalidades, porque siempre hay una razón para que se produzcan aunque nos parezca la mas "casual" del mundo, ocurren a todas horas a nuestro alrededor. Como bien dices, sólo hay que estar atento: cuanto mas lo estas, más casualidades ocurren, o más bien más aprecias. Imagina los millones de casualidades que te ocurren en un año pero que no lo son para ti porque no te has dado cuenta. ¿Qué posibilidades hay de que entre los millones de blogs haya seguido este y que siendo tu de Madrid seas amiga de uno de mis mejores amigos que no es de Madrid? (No, no es un comentator normal, es amigo tuyo) Pues mira por donde que así es.

PD: perdón por mi declaración de "sansebastianismo" militante del principio, pero es que es ver una foto y me disparo. No puedo evitarlo. No es ñoñostiarrismo, es amor verdadero como el de La Princesa Prometida.

El Anónimo de la Lámpara

Voz en off dijo...

Disfruta Moli!!San Sebastián es una ciudad deliciosa.A mí también me gustaría tener un novio allí ;) y eso que yo adoro el sitio donde nací:Vigo

Anónimo dijo...

...tener un novio allí...

Cielos! Me voy a cruzar contigo por la calle!

Nooooo!

molinos dijo...

Anónimo de la Lámpara....no me dejes así. ¿Quien es ese amigo mio que es uno de tus mejores amigos? Lo de que no comenta no me vale como pista porque ninguno de mis amigos me comenta. Y si tu no me lo dices, ¿por qué no me lo dice él?

Y por cierto, no comentaste nada del libro de Neguri a Laussane que comenté el mes pasado, me acordé mucho de ti leyéndolo.

Tita dijo...

Hace un par de años estuvimos en Ayamonte. Nos perdimos en un polígono, y un chico que iba en su coche nos explicó como salir, y como ir a Portugal con y sin autopista, muy majo y agradable. Pasamos la mañana en Ayamonte, y compramos recuerditos de guiris, en una de las muchas tiendas que había, y el señor de la tienda, muy amable, nos guió sobre las 7 maravillas que él decía que tenía Huelva entera y que no nos teníamos que perder. Otro encanto de señor. A la hora de comer nos sentamos en la terraza de un restaurante, y con 10 minutos de diferencia, aparecieron, cada uno por su lado, tanto el chico del coche, como el señor de los souvenirs, y comimos en mesas contiguas. No estábamos cerca de la tienda. Ni del polígono. Y si no hay cientos de restaurantes, docenas seguro.
Da un poco de vértigo tratar de pensar en por qué suceden determinadas cosas, y por qué el destino o lo que sea se empeña en cruzarte con determinadas personas, en algunas situaciones, y sin que ninguna ley de probabilidad pueda explicar con una cifra medianamente razonable.

loqueleo dijo...

Tu beso se hizo calor,
luego el calor, movimiento,
luego gota de sudor
que se hizo vapor, luego viento
que en un rincón de La Rioja
movió el aspa de un molino
mientras se pisaba el vino
que bebió tu boca roja.

Amén, precioso, bien escrito!

Anónimo dijo...

Por cierto no te lo dice porque mi amigo no sabe que soy...

... El Anónimo de la Lámpara

PD: Tampoco Lois Lane sabe que Clark Kent es Superman, ni Jamie Olsen que Peter Parker es Spiderman. (Sin pretender ser Lampman, el superhéroe que ilumina la oscuridad de la noche: ese era Tesla)

Ire dijo...

Siempre me llama la atención que llames a tu memoria prodigiosa. Para mi lo normal es tener este tipo de memoria, y más. En el sentido de que mucha gente sensible que conozco es como se maneja; con mucha memoria y mucha capacidad de asociación y sorpresa.

NáN dijo...

En el cap.1 de Rayuela, el patafísico Cortázar escribe: “Con la Maga hablábamos de patafísica hasta cansarnos, porque a ella también le ocurría (y nuestro encuentro era eso, y tantas cosas oscuras como el fósforo) caer de continuo en las excepciones, verse metida en casillas que no eran las de la gente...”

Durante mucho tiempo he llamado Ardilla a mi pareja, por su actividad continua y veloz. Ella me llamaba Búho a mí, porque desde la quietud me fijaba en todo y, después, se lo podía contar con pelos y señales, con las sombras y las luces.

Herpes labial y bajada de las defensas son casi sinónimos. Te receto un mes de gotas de destilado de echinacea. No pasar de un mes dos veces al año, para animar el sistema.

RS dijo...

Jooooodeeeerrrrr, llevo semanas sin entrar en el blog por miles de motivos y lo primero que veo al entrar es una foto sacada desde el Paseo de Francia, arrrrrgggg. Y resulta que has estado en Donosti...

No sé lo que pasa en otros sitios del mundo, pero que Donosti es un pañuelo lleno de mocos es una realidad científica que no admite discusión. Siempre hay alguien que conoce a alguien que te conoce. Siempre.

PD: Anónimo de la Lámpara eso es ser un ñoñostiarra con dos cojones: bañarse en la playa de Gros cuando su agua era radioactiva.

Anónimo dijo...

RS, era radiactiva, sí, y eso que fue antes del Buchenheim (o algo así), el barco aquel que encalló en las rocas de Gros delante del Kursaal (del agujero del Kursaal, mejor dicho), y estuvo nosecuantos meses oxidandose allí.

El Anónimo de la Lámpara

regaliz dijo...

Y probablemente las casualidades tengan su explicación...ciudades pequeñas, muchos amigos con muchos amigos, memoria prodigiosa, estar pendiente de lo que ocurre a tu alrededor,...sin embargo querer explicarlas les quita toda la magia y, a mí al menos, me hace falta magia.
Quiero volver a Donosti!!!!

Anónimo dijo...

Me encantan las casualidades agradables y hacer conjeturas con ello, por desgracia las hay tambien desagradables.
Sonia.

saraolenchero dijo...

Ya que estamos esto sí que es ñoñerismoak

lo+ dijo...

Las casualidades existen también en las ciudades del mundo: Unos muchachos que estaban en un camping en Florencia y nos ayudaron a montar la tienda una noche....a los pocos días nos los encontramos en Andorra y aprovechamos a desayunar juntos.
Mi hermano anduvo turisteando en Argentina y anduvo un par de días con un muchacho de ciudad en ciudad y al cabo de los años sin haber tenido contacto, se le encontró de nuevo en el otro lado del mundo, en un pais de Africa ( no recuerdo si era Mali o Congo o cual) mi hermano trabajando en una ONG y el muchacho de fotógrafo/corresponsal.

Son casualidades y son muy divertidas

Ire dijo...

Jobar, así que lo de pata_loquesea viene del Cortázar. Conozco a gente que dice llaman patablar a lo que hacen cuando están cansados o distrídos y no son coherentes. O sea, como yo, siempre.

molinos dijo...

Ire, yo tengo muchísima memoria. Aparte de lo que he contado en este post, tengo una memoria increíble y no lo digo yo sola, tambien todos los que me conocen. No sé si es bueno o malo. De hecho, la semana pasada estuve en una conferencia muy interesante sobre si tener demasiada memoria impide aprender cosas nuevas, impide el pensamiento abstracto....era muy interesante.

Y sobre casualidades, también tengo este gran momento en el que además sale Nán


http://www.cosasqmepasan.com/2012/04/creed-en-la-chica-de-la-curva.html#.VHYq21WG9g4

Voz en off dijo...

Quién tuviera buena memoria Moli!!Vale para muchas cosas!

Anónimo dijo...

Ire, la patafísica procede de Alfred Jarry (el autor de Ubú Rey entre otras)a principios del XX, y a partir de ahí ha habido patafísicos como los mencionados Arrabal, Jodorowsky, Cortázar, además de Duchamp, Vian, Miró... unos colegiados "oficialmente" y otros no.

Las casualidades serían una manifestación patafísica más, ya que la Patafísica "estudia", por decirlo en cuatro palabras, que lo normal es la excepción, y que la regla sólo es una excepción que se repite más frecuentemente.

http://www.college-de-pataphysique.org/college/accueil.html

Ire dijo...

Molinos, yo tengo mucha imaginación y mucha memoria. Digamos que puedo leer un texto de 4 cuartillas y repetirlo de memoria, la verdad eso lo entrené en el insti y no lo he dejado de hacer, porque me funciona para el curro. Por eso esto me parece de lo más normal tener memoria. También les digo a los de la conferencia que tengo más imaginación que memoria, y que sin memoria no hay imaginación. Que se pongan ellos a hacer algo creativo sin memoria.
Pero cuando quiero olvidar algo, lo hago por decisión propia, y no me puedo acordar más. Así pasé yo la carrera, recoradando y olvidando. Lo mío no me parece nada del otro mundo, son cosas que he entrenado, imaginación y memoria. Ah, y cuando logré sacar a mis atribulaods huesos de una depresión, había perdido casi todos los datos de química que tan fácilmente recordaba de bup, y muy buena parte de mi memoria, que me tuve que volver a currar.
Muchos pensarán que estoy fantasmeando, pero no, pienso que en lo de la memoria, todo el mundo se puede entrenar. lo de la imaginación es lo difícil, en mi opinión.

Anónimo, beso a usted las manos. Gracísimas, de verdad. Ahora sé de donde viene la gracieta. Cuando pille a mis amigos los fikis de la física, me reiré de ellos sin clemencia ni medida del tiempo XD.

Anónimo dijo...

Por cierto, no he firmado mi "colaboración" sobre la Patafísica. Cosas de escribir casi siempre desde el móvil, además de la cantidad de acentos que el adivinador de palabras del mismo olvida. Y bien está ser un poco anónimo, pero anónimo del todo me parece ineducado.

Era, y soy

El Anónimo de la Lámpara.

ELISA dijo...

He estado ausente y a mi regreso entro en tu blog y compruebo que vuelves a estar en buen momento y llena de actividad. Te agradezco, una vez más, estas entradas tan ricas narrativamente.Disfruta guapa.

Oswaldo dijo...

James Redfield en su libro, "La Novena Revelación" toca fuertemente el tema de las coincidencias, "...que parecen ser eventos destinados a suceder. Son realmente eventos sincrónicos, y siguiéndolos, entrarás en tu camino de verdad espiritual." (Wiki)

Según la "guía vivencial de la novena revelación" pueden tomarse distintas acciones para incentivar las "casualidades".
Me consta que hasta algunos ejercicios respiratorios 4-2-4 ó 6-3-6 pueden ayudar.

He leído varias veces a Paulo Coello mencionar que se deja llevar por las casualidades sin ofrecer resistencia y eso le ha ayudado en su propio "camino espiritual".

Juankar Hernandez Iruretagoiena dijo...

En ocasiones, veo casualidades... XDD