martes, 7 de mayo de 2013

SE NOS HA IDO LA OLLA.


A mí me gusta comer, disfruto cocinando y comiendo. Entiendo que se puede ser más o menos sofisticado a la hora de comer pero en algún sitio hay que parar antes de caer en el ridículo.


He escuchado esta noticia mientras desayunaba esta mañana.

Me parece estupendo tener varios restaurantes entre los mejores del mundo, igual que me parece estupendo ganar el mundial de fútbol, el de balonvolea, o de petanca. Preferiría tener las mejores bibliotecas del mundo mundial o unas universidades megaestupendas pero lo de los restaurantes no me parece mal, cada uno se gana sus habichuelas como puede y si se las gana convirtiéndolas en una experiencia mística que te traslade al universo de los cuentos (Jack y las habichuelas) pues me parece muy bien…pero eso no es comer.

Sinceramente me parece que con todo esto de la cocina de autor, las experiencias gastronómicas y la experimentación más allá de los sentidos estamos perdiendo el norte.

Soy bastante buena cocinera, tengo un repertorio amplio de platos y por ahora no tengo quejas. Cuando estoy harta de cocinar y disfruto de días de solterismo, entonces lo celebro sin cocinar y me alimento de bocadillos de jamón serrano pero me gusta comer. Si voy a un buen restaurante me gusta probar cosas nuevas y ponerme hasta las patillas aprovechando la ocasión especial.

Tengo el recuerdo de cenas y comidas en restaurantes estupendos, algunos baratos y otros más caros pero que han merecido la pena. Algunos cutres y otros sofisticados con criterio.  En todos ellos comí estupendamente, en algunos descubrí cosas nuevas que me molaban y otras que ni de coña, a mí por ejemplo por mucho que me empeñe las alcachofas no me gustan. En alguna ocasión muy especial y por circunstancias laborales he comido en un restaurante de esos de “tú vienes aquí a tener una experiencia” y debo decir que como experiencia está bien pero como comida está regular.

El rollo este de “El somni” me parece un espanto como experiencia de cualquier clase y una auténtica tortura como experiencia culinaria. (Pinchad y veis el video)

Para empezar el concepto. A mí (y creo que hay estudios sobre esto pero no me hagáis mucho caso) me parece que la manera de disfrutar de los sentidos es anulando los otros. Y esto lo hemos hecho todos, si te acarician y cierras los ojos mola más que si estás mirando cómo te acarician, si escuchas la música con los ojos cerrados se percibe más claramente…y así con todos. Una sobresaturación sensorial a mi modo de ver no hace que sientas más…sino menos porque tu cuerpo está en plan ¿Pero vamos a ver…a qué hago caso? ¿A la comida? ¿A la música? ¿Al tacto cartilaginoso de esto en tu boca? ¿Al aroma húmedo de la tierra del bosque de los castaños que echan esas plantas que no me dejan ver al que tengo enfrente? ¿A la conversación? Sinceramente no le veo la gracia.

Luego creo que es un sitio feo y me da miedo.

“La mesa tenía un diámetro de 240 cm, e incorporaba un sistema de altavoces bajo el mantel que emiten el sonido de las imágenes que se proyectan sobre su superficie. Alrededor, cuatro pantallas envolventes se proyectaban secuencias potenciadas por unos altavoces que crearon una atmósfera de una dimensión sonora enérgica” (lo he sacado de aqui)

 
Parece la mesa de cuarto milenio o algo así. La mesa donde te sentarías a jugar a la oiuja, todo tan oscuro que da como miedo. No es que yo no me fie de los hermanos Roca, pero a mí me gusta ver lo que me estoy comiendo, puede que sea un poco tiquismiquis…pero si lo que me están dando es trigo verde con sardina ahumada, me mola ver que el verde es trigo o lo parece y no imaginarme al tacto en la lengua que es otra cosa verde que no sé si me molaría comer. Que sí, que lo mismo estoy poco abierta a experiencias sensoriales…pero no lo veo claro.

El tema de las pantallas y el sonido envolvente que sale de debajo del plato. Perdón, “dimensión sonora enérgica”, esto en mi pueblo significa un ruido de mil pares de cojones. Ya sabéis, ahora cuando en vuestro pueblo amenicen la paella grande de las fiestas con una tamborrada no digáis “aquí hay un ruido que no me oigo los pensamientos”, decid “qué dimensión sonora más enérgica”.

Las pantallas son un horror, además están muy pegadas y las proyecciones tienen que incomodar. Probad a mirar la tele tan cerca: marea. He leído que se proyectaban imágenes que tuvieran que ver con el plato y en el video he visto a una chica que ella dice que cantaba sintiendo que es una sirena.

¿Cómo va esto? Comes pescado y piensas en sirenas. ¿Comes carne y ves vacas? No sé, tampoco me parece una buena idea. En el momento en que le pones cara y ojos a lo que te estás comiendo abres la puerta a pensamientos rarunos, bueno a lo mejor solo me pasaría a mí, pero si me estoy comiendo algo que se llama por ejemplo “sueño del mar vibrante de electricidad” con una textura llamémosla complicada o indefinida…mientras oigo a una chica cantar y veo medusas…soy capaz de irme a pensar en la sirenita, en buscando a Nemo o en la vez en que me pico una medusa en el culo en una cala en Menorca y toda la aventura consiguiente. Es una buena anécdota pero no podría contársela al de al lado porque entre la dimensión sonora enérgica y el bosque de en medio de la mesa ni le veo ni le oigo.

Lo que “comieron” ellos fue “salsa de anemona de mar a la plancha emulsionada con aceite de oliva, navajas, algas y espardenyes”. Salsa…a la plancha emulsionada…no parece que hubiera tropezones. ¿Cómo se come la salsa? ¿Les dejarían echar barcos de pan? No he encontrado ninguna noticia sobre cómo era el pan…

¿Y que tal comer “esfera de trufa blanca y negra y destilado de tierra”? Esto se presta al mismo comentario que se hace a la vista de alguna obra de arte contemporáneo “ eso lo pinta mi hijo de 5 años”…pues el destilado de tierra suena muy parecido a los filetes rusos de arena que te hacen tus hijos en el parque y que tu finges comer…”mami, no te lo habrás comido??..¡Qué es tierra!”

Dice la noticia que los comensales estaban un poco envarados… ¿Un poco? Pero vamos a ver, sentarte a comer con 12 desconocidos, algo que no sabes que es mientras de la mesa salen ruidos y te envuelven imágenes que tienen algo que ver con lo que te estás comiendo sin saber qué es, mientras un tío te da instrucciones y alguien canta….¿Como no vas a estar envarado? Lo que me extraña es que alguno no haya tenido un ataque epiléptico por tensión sensorial extrema.

 
Que conste que no me parece mal que se hagan este tipo de performances extrañas. Lo que no me gusta es que se confundan con comer o con cocinar. Esto es jugar con la comida, puede tener su gracia en un determinado momento pero sinceramente creo que se nos ha ido la olla. No me vale el argumento de que es “arte”, esto no es arte. Yo lo veo como un juego para sibaritas que solo está al alcance de muy muy pocos, una especie de sofisticación de un hábito humano como es cocinar y comer, para elevarlo de lo que significa para el común de los mortales y dejarlo solo para “elegidos”. No es arte tampoco porque no es para todos, el arte o la cultura está al alcance de todos en museos y bibliotecas. Comer “esfera de trufa blanca y negra y destilado de tierra” es solo para unos elegidos que pagan una cantidad estratosférica de pasta por ello. Por supuesto están en su derecho y cada uno se gasta la pasta en lo que quiere…pero digamos lo que es “Quiero comer lo que me de un tío que ha estado jugando con la comida”.

Lo veo un poco, como montarte una orgía sexual raruna con desconocidos vestidos de plantas y pagar por ello. Pues vale, si. Estás en tu derecho y puede molar mucho (supongo) pero no es arte…ni cultura ni leches. Es una excentricidad como la copa de un pino.

Para mí disfrutar de la comida es otra cosa. Me gusta un entorno agradable y amigable, comer algo que no necesite instrucciones para degustarlo. Me gusta verle la cara a la persona o personas con las que comparto esa comida y poder charlar con ellas. Si me voy a gastar una pasta en comer sinceramente me gusta elegir lo que quiero probar y no someterme al criterio de un “artista”, no por nada, pero es que a mí las alcachofas no me gustan aunque me las des disfrazadas de tarta contessa de trampantojo con espárragos blancos y láminas de trufa.

Me gusta comer pero creo sinceramente que se nos ha ido la olla con el tema de la alta gastronomía,  las experiencias ultra sensoriales y todas esas cositas molonas.

40 comentarios:

Cattz dijo...

Chuletón a la piedra. Ñam. Con pimientos de Padrón con sal en escamitas. Y soy feliz. Pero no me pongas imágenes de vacas porque entonces no como. Como aquel absurdo anuncio de McDonalds todo lleno de felices vaquitas en prados. ¡¿Cómo cojones voy a ir a comerme una vaquita que estaba feliz en un prado?! ¡No uses mi empatía, mendrugo!

Alma dijo...

Totalmente de acuerdo, tienes toda la razón en lo que dices, y además, me descojono en cómo lo dices.
Bss

Isabel dijo...

Ya era hora! Me sentía taaaaaan sola pensando que un humo de calabacín a 75€ era un despropósito..
A mi que me den un menú con cosas para masticar.

Eliahh dijo...

Deja de hablar tanto con ND que se te ha colado un "trampantojo" ;)

Eliahh dijo...

Por cierto, totalmente de acuerdo. En Atenas nos colamos en un sitio tan pijo que se veía el Partenón porque era una terraza, y cuando nos trajeron los platos y levantaron las tapas (sí, con tapas) redondas a la vez, uno de ellos era UN salmonete. Muy rico, pero uno.
Y claro, no más rico que en cualquier sitio de costa. Y por 25€.

C.R dijo...

A mi esos platos que tardas mas en leer su nombre que en comertelos no me producen ninguna experiencia extrasensorial...me gusta comer y salir sin hambre del restaurante.
Bss

Albert dijo...

Comparto totalmente tu opinión. No es comer, es otra cosa. Es un capricho carísimo para unos pocos que están más allá del vértice superior de la pirámide de Maslow. Y eso refiriéndome sólo al tipo de recetas que sirven en estos restaurantes. Mi mujer tuvo oportunidad de ir a Can Roca (a precio reducido, era una cena para profesores de una escuela de hostelería en la que también daba clase uno de los Roca) y lo describió más o menos como una "experiencia gustativa que nunca me podré volver a permitir" , no como una cena. El show que han montado es directamente demencial.

Marta dijo...

No Marta dixit:

Me he reído mucho con el post. Aunque confieso que a mí me gustaría probar esas experiencias, si no fuera tan caro.

Salvo lo del destilado de tierra. Lo de comer arena no me seduce mucho.

Pétalo dijo...

Pufff, totalmente de acuerdo. Sobre todo con lo del ruido y la visión. Es un coñazo. En Graná hay un japo al que suelo ir con mi chico que nos encanta, pero tiene pantallas allí donde mires con imágenes de animalitos haciendo gracias...las apagaría TODAS. Que al final vas a pasar un rato de tiempo de calidad con tu pareja y te pegas hora y media mirando para lo perritos y gatitos de las pantallas! Atraen la mirada! Y lo de los ruidos igual, si no puedes escucharte acabas por no hablar y comer en plan autista y en mi opinión se pierde muchísimo de la experiencia de ir a un restaurante, que es la de compartir el momento.

vizcondesadesaintluc dijo...

Yo tenía entendido que cuanto mejor es el género el plato es más sencillo. Es decir: Carne/pescado/verdura/fruta... buenos = platos muy sencillos.
Género de calidad media o baja = platos muy o más elaborados por aquello de enmascarar la calidad.
Si añadimos experiencias sensoriales acústicas y visuales que nos distraigan y nos impidan ver el plato...
Pues eso...
Lo del "destilado de tierra" me supera.
Un saludo,
Sara

Ana María dijo...

Yo me quedo con el concepto "echar barcos de pan". Que aquí una es de las que comen todo lo que se le ponga por delante, en plan gordo (muy lento, pero de todo), y como dice mi padre "a mí que me manchen el plato, pues no".

Me quedo, también, con esto: "Ya sabéis, ahora cuando en vuestro pueblo amenicen la paella grande de las fiestas con una tamborrada no digáis “aquí hay un ruido que no me oigo los pensamientos”, decid “qué dimensión sonora más enérgica”."

xDDDDDDD

:*

Kermita dijo...

Vaya chorrada, eso es para gente con más dinero que cerebro. O aburridos. Yo con una paella o un arròs negre ya soy feliz. O un pollo empanado (pero de los de verdad, no del parque)!

Kermita dijo...

Vaya chorrada, eso es para gente con más dinero que cerebro. O aburridos. Yo con una paella o un arròs negre ya soy feliz. O un pollo empanado (pero de los de verdad, no del parque)!

Cattz dijo...

A ver, defiendo menús degustación de restaurantes caros con buen género aunque no haya ido. Un amigo tuvo la oportunidad de ir al Arzak y dice que los platos eran pequeñajos... pero es que te traían 20 y acababas saciado. Y que le gustaron cosas que en casa no comía ni borracho XD

Chirly dijo...

A mi me parecen genial estas cosas. Entiendo que realmente la cocina a este nivel es algo que se aleja mucho de la simple función fisiológica de alimentarse; es utilizar los sentidos del gusto, el olfato y el tacto (en boca) para evocar sentimientos, recuerdos, sensaciones... y generar emociones. Algo muy parecido de lo que se busca con otras expresiones del arte.

Así pues, si a esta "cocina" se la compara con la del comer de cada día, o incluso con la del comer "social" que es cuando la comida/cena/aperitivo/brunch/vino español... etc se tiene como telón de fondo, para relacionarse con otras personas y pasar un buen rto mientras se llena la panza, pues hace reir, claro.

Pero no es eso, es otra cosa.

Coccinellidae. dijo...

Desde luego, a la hora de disfrutar algo mejor anular el resto de sentidos. Y es que han hecho pruebas con el umbral del dolor, un sonido agradable mientras te torturan te hace aguantar más dolor, mientras que un sonido desagradable hace que baje tu umbral. Al parecer lo que más aumenta el umbral es un olor agradable. Es decir estimular un sentido hace que otro disminuya...aunque no sé a lo mejor si las imágenes o los sonidos o los olores eran horribles la comida a pesar de ser caca de cucaracha les supo a gloria!

Michelle Grey dijo...

A mí que no me rompan mi momento de comer... quiero estar tranquila, disfrutando de la comida, sin nada/nadie que me moleste ni me cree tensión. Quiero saborear bien, sin estímulos externos, y además, muy importante, saber qué narices estoy comiendo y haberlo escogido yo. ¿Que a otra gente le gustará comer veteasaberqué mientras pasan cosas extrañas a su alrededor? Lo respeto... pero no es mi estilo.

Mara dijo...

El video me ha espeluznado... Yo hay dos cosas que no soporto en una mesa... 1.- la use vía de luz y 2.- las agresiones vegetales encima de mi plato. Si no veo lo q como o se lo está a punto de comer una amapola, no abro el pico...

He ido a algunos sitios de estos... Cuando he salido me he tenido que meter un bocata de lomo con pimientos del hambre que he padecido...

Me avergüenzan las escasas cantidades que ponen, los nombres absurdos con que bautizan y el pastizal que te gastas para comer "ola de mar embravecido a la canela disgustada"...

En fin... Que efectivamente se nos ha ido la olla... Bueno a algunos, yo de momento en la mía sigo metiendo garbanzos y lentejas de los de siempre...

Un beso

Anónimo dijo...

Estoy al 100% con Chirly, eso no es comer, es otra cosa. Y a mí me mola.
Yo también cocino bien y disfruto haciéndolo. Además soy buena comedora y, donde haya una buena lubina a la sal... pero estas cosas son otra historia. Si solo quieres comer bien no hay que ir a estos lugares.

Nadie va al Celler de Can Roca o al bulli a alimentarse, pero yo he estado en el bulli y disfruté lo indecible.


Telonera

Alber dijo...

Yo, como vivo para comer, pues necesito buena pitanza, sabrosa y agradable. Si es algo nuevo y me gusta y encima queda vistoso, pues cojonudo. Si es más feucho pero sabe de puta madre, pues perfecto. La gastronomía se ha convertido en algo demasiado exquisito (y no solo la gastronomía..comer sano y comer buenos alimentos, que debería ser un derecho, es un capricho y un lujo, y no me parece bien). Ah, y ni a Ester ni a mi nos gustan las alcachofas!! Esto en Navarra es poco menos que ser unos herejes, pero que le vamos a hacer...están amargas y malas, que asco!!

Nisi dijo...

Yo es que soy muy simple y estas cosas taaaan sofisticadas me dan mucha pereza. Como show debe tener su gracia, pero qué pereza me da, de verdad... Como bien dices, es un espectáculo elitista. Y punto.

Anónimo dijo...

...estaba yo preparando la cena y pensando en escribir una carta al director de LA VANGUARDIA sobre "El somni"...y pienso: voy a ver qué ha escrito hoy Molinos...Moli molas mil una vez más, no puedo estar más de acuerdo contigo. ¿Me dejas usar el concepto "Sobresaturación sensorial" en mi carta?

MJBCN

María Luisa dijo...

A mi me gustan las aventuras gastronómicas. En Nápoles nos metimos en un tugurio en la zona chunga, que era más pequeño que el salón de mi casa y que no tenía carta, sino que había una mesa llena de cazuelas con la comida y tú pedías de lo que hubiera. Reto a cualquiera a que supere las maravillas que salían de allí. Impresionante.
La alta cocina... psé. Para mi alta cocina es Le Cordon Bleu, es Laduree... la espuma de tierra es una guarradita.

Juan Car dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo lo que me pregunto es quien ha dado a estos chefs el título de Bellas Artes además del de cocineros. Que suerte hay que tener en la vida para que además de mano y un buen sentido del gusto, también tengas aptitudes para el arte. Por la mañana te curras unas judías con chorizo "gloria in excelsis deo" y por la tarde te pintas unos frescos en la bóveda del restaurante hasta que llegue la hora de la cena.
¡Que país!

C. S. dijo...

Me parece estar oyendo la voz del apoderao susurrándole desde la cocina al hermano Roca correspondiente: "¡quiyo! ¡date importansia!"

Hay que desconfiar de toda actividad que emplee el término "sinergia" en su publicidad. ¡Timo seguro!

Efe Morningstar dijo...

A mí lo de comerme un solomillo de ternera mientras veo un documental de vaquitas silvestres me parece bien, pero entonces me sobra la gente de alrededor, que seguro que me habla y me saca de mi ensoñación de macho alfa cazador.

Luego, lo demás, no lo veo, no lo veo. Yo es que la anémona la como siempre acompañada de unas cañas, en el bar. Así, con tanto éxtasis místico, creería estar comiéndome a Chlutlu.

Jelen dijo...

Destilado de tierra son las "amónigas" que hacen mis hijas con migas de pan gordas.... Venga ya!!!!

Anónimo dijo...

Es verdad,

se nos ha ido la olla en la terapia. de la hostilidad, digo, cocinada con alcachofas-anónimos, espárragos-listillos, almíbares, calamares en su tinta...rosa, fresas con chorizo y algún que otro solomillo azul.

cada uno que coma lo que quiera y que lo disfrute a su manera, por supuesto con mínimos modales,
y si es con cariño mejor,

pero no hay que ver fabes donde hay lentejas, ni confundir un ribera con un rioja.

a mí también me gusta comer, y también pienso que se nos ha ido la olla con el tema de la hostilidad, o mejor dicho de la gastronimía, que bien mirado, se come igual

un saludo,

príscila, o Prímula, o naranjas.

Tita dijo...

Me gusta comer, me gusta cocinar, me encanta que me cocinen.

Cuando vamos a un sitio nuevo, sobre todo si es internacional, vamos ciegos, esperando que nos recomienden porque no tenemos ni idea, ni queremos perdernos lo que los anfitriones consideran lo mejor.

Peeeeeeeeero esto no lo veo exactamente ni comer, ni cocinar, como tú dices. O al menos como tradicionalmente lo hemos entendido. Será que nos estamos quedando atrasados, y tampoco quiero ser una reaccionaria en contra de cualquier cosa que huela a nueva, a modernura y demás.

Estoy entrando en la fase, lo noto, de que la juventud de ahora "no es como la de antes" y que "como lo tradicional y conocido no hay nada" Así que, aunque estas cosas (y emulsionar un melón) me parezcan un poco gilipollez, quiero probarlas y criticarlas o disfrutarlas bien agusto.

Tienes razón en que arte no es, no están al alcance de casi nadie. A veces pienso que todas estas cosas se inventan para que los ricos sigan teniendo algo con lo que distinguirse verdaderamente de los demás.

Conclusión, que me gustaría probarlo aunque a priori, me parezca una gilipollez.

Miss Hurry dijo...

Totalmente de acuerdo.
Esto me suena al cuento del traje del emperador. Les dicen que les van a poner una comida estupenda y que van a pasar por una experiencia mística y por lo que han pagado por el cubierto, ¡vaya si la sienten!.
¡Si es que son unos moderrrrnos!

Lola dijo...

Esto de la alta cocina lo comparo con el arte contemporáneo. Los hay que son artistas y los hay que se les ha ido tanto la olla que pasan de ser artistas transgresores a cantamañanas...

No se los comensales pero, solo con leer la descripción que das de la experiencia, aparece una sensación de miedo con una emulsión de agobio y todo ello regado con una vino de las bodegas sacarme de aquí ya!!!

Anónimo dijo...

Bavo, bravo, bravisimo¡¡.
Pensaba que era yo sola, pero veo que no, la verdad es que sí, se les ha ido la olla. Se te ha olvidado decir que aparte de pagar un pastizal, te quedas con más hambre que la que tenias, porque la cocina de autor es carita pero escasa.

Anónima descerebrada: Rita.

Anónimo dijo...

Como experiencia artística, me parece genial. Personalmente, a esos precios prefiero pagarme un viaje a Florencia, pero como bien decis, que cada uno se gaste su dinero como mejor le plazca.

Y cuando me apetece una sobresaturación sensorial me voy a comer sardinas al borde del mar o un chuleton a la brasa en medio del campo.

Aixa.

Di Vagando dijo...

.. y qué me dices de proyectar ese docu q casi hace vegetariana a mi hermana sobre la industria de la carne mientras te ponen la chuleta?

Pero yo de lo q venía a hablar hoy es de mi libro.. digo... de q esta cultura de los superchefs para superricos esta ocurriendo a la vez q cada vez hay más niños q se van sin cenar a la cama. O la introducción aquí en el Reino Unido de "food stamps" (cartillas de racionamiento? q alguien me traduzca please). Aqui os va un artículo para los interesados.

http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2013/mar/27/food-class-poor-people-stamps

Se nos están riendo en la cara y encima asentimos. Hay algo aquí q va mal. Gracias por recordarnos, Mo, q esto son BOLLOCKS.

muxu

di

Anónimo dijo...

Pues me apunto a la opinoón de Chirly y Telonera.

"Aquí, un respeto"- Arzak dixit, hablando del inovador jefe.

Lola Birlanga Urbán dijo...

Mira que no gustarte las alcachofas con lo buenísimas que están... A mi como me las den, me las como. ¡Hasta con la mesa sensorial y el soniquete! Besos.


www.sobrevolandoloscuarenta.blogspot.com

Susana dijo...

Yo creo que no representó una cena, por lo tanto no creo que mucha gente le interese esa orgía de estímulos...en todo caso habría que juzgarla como perfomance; algo que jamás llego a entender.

Petó

NáN dijo...

Y yo digo que DI tiene razón.

Y digo también que es porque nos dejamos.

anonima porteña dijo...

lo del destilado de tierra me dejo atonita!!!!! una cosa es experimentar...... pero esto?????? no jodan!

Peter dijo...

Esto no es gastronomía es una performa de, el 90% de las cuales son idas de olla, exceso de porros y gasto injustificable de dinero en lo que por mucho que quieran no es arte y no lo será. Nadie visitara en 2200 Barcelona para ver el somní o blerlin para ver como empapelaron el reigstad, cosa que sucede a día de hoy en Florencia, el Prado, el british , el d'or say, el reina Sofía, el moma, Roma, .....

Dicho esto el intensometro debió arder tras superar el 9 en a escala Julia Otero de intensismo