viernes, 5 de noviembre de 2010

LA MAJORETTE.

La señora de la limpieza encargada del aseo de la zona imperial en los libros de colores es una majorette.

Ahí dejo eso.

¿Qué como lo sé? Por las pistas.

Limpiar la zona imperial de los libros de colores es el retiro dorado de la limpieza de oficinas. Lo que viene siendo un chollo.

Para empezar JS y yo somos limpios y bastante ordenados, y no tenemos cachivaches por medio de los despachos como en otras zonas de los libros de colores. Además, cuando viene a ensayar su número de majorette (perdón...a limpiar), nunca estamos, cosa que no ocurre en otros departamentos donde hay turnos y siempre hay gente entorpeciendo sus contoneos al son de la música (perdón, su trabajo de limpieza). JS y yo dejamos la zona imperial completamente libre para que la señora de la limpieza realice sus funciones con total libertad.

¿Cómo sé que es una majorette?

Después de una concienzuda observación de las pistas he llegado a la conclusión de que su máxima laboral es: Si no se puede limpiar mientras evoluciono por los dos despachos al son de la música mientras hago malabarismo con el plumero, es que no merece ser limpiado.


Por eso las manchas de tinta de mi mesa (escribir con pluma tiene estos pequeños contratiempos) se han convertido en tatuajes permanentes en el tablero color “cerezo”. (Nota mental, preguntar a los de montes porque este color se llama cerezo). Por lo mismo un par de cajas de cartón debidamente aplastadas y dejadas al lado de la puerta con el cartel “para tirar” continúan ahí, y por lo mismo las hojas muertas de las plantas de JS dan un bonito toque otoñal a su mesa rinconera. No me he asomado a lo alto de las estanterías porque sinceramente a mí lo que me toca los cojones de la señora de la limpieza no es que quitar la mugre no esté entre sus prioridades, no. Lo que me saca de quicio y o mucho me equivoco o va a provocar un derramamiento de sangre es que: ¡¡ deja puesto el hilo musical en mi despacho!!! Y lo hace a mala idea, además.

Llego por la mañana, abro la puerta, entro con los brazos ocupados con la prensa, libros de colores, el correo, el bolso, la bolsa de la piscina y mis pasos resuenan en el suelo de madera de la zona imperial. Enciendo el ordenador, dejo los papeles en el despacho de JS, me quito el abrigo, abro el cuaderno, blasfemo porque las cajas de cartón siguen acumulando polvo, voy a por agua...vuelvo y me siento en el ordenador. Tecleo la contraseña y percibo un leve sonido…diría que es…no, no puede ser...debe ser una pesadilla...no, si es...¡¡ y qué más daaaa ja aja ja...sin son cosas de la edad!!! MODESTIA APARTE. (1)

Dios mío, estoy en el infierno. Me he muerto y me han mandado al infierno. Solo puede ser eso, trabajar a la vez que escuchas a Modestia Aparte. A ver, seguro que hay una explicación más sencilla… ¿por qué suenan en mi despacho? Yo no tengo activado el hilo musical (2). Sé que ayer apagué la ruedita que hay al lado de la puerta y puse un post ir donde se especificaba claramente: NO SUBIR EL VOLUMEN.

Levanto la vista y veo el desafío. El post ir ha volado y la ruedita está justo justo en el punto de volumen en el que no me doy cuenta de que el puto hilo musical está activado...hasta que me siento en la silla.
Cierro los ojos y la veo, evolucionando por mi despacho al ritmo del hilo musical, levanto la pierna, moviendo el plumero y pasando de mis cajas, mis manchas de pintura y pasando por alto completamente el papel que desborda la destructora de papel. La veo terminar su número, colocar la ruedita en el punto exacto de volumen y saliendo de mi despacho con una sonrisa y la satisfacción del deber cumplido.

Mi majorette es astuta...sabe como sacarme de quicio….pero yo lo soy más…voy a arrancar la ruedita de su sitio y dejar los cables al aire…a ver si además de agitar el plumero y contonearse, sabe de electrónica.
(1) Modestia aparte me provoca brutales instintos asesinos.
(2) El hilo musical es un invento diabólico del que tendré que hablar otro día. Tiene múltiples variantes a cual más mortífera.

16 comentarios:

Lou dijo...

En mi oficina tampoco limpian Moli. Y durante un tiempo ni nos lavaban los vasos porque si no no les daba tiempo a limpiar. Por supuesto, durante ese tiempo ni limpiaron ni lavaron los vasos. Creo que lo único que hacen es vaciar las papeleras.

Marta Pilar dijo...

Mi informático usa un verbo muy sutil para quienes aparentar limpiar todo el día, dice que 'asustan el polvo'. A mí me molesta la gente que
a) se pasa todo el día limpiando (vive para limpiar) y
b) fingen que no paran de limpiar (a ver, nunca va a estar perfecto durante más de 5 min., estar todo el día con el trapo en la mano no te hace más limpio y, sobre todo, no mires a los demás como si fueran los más puercos del universo).

Creo que se puede ser limpio y tener las cosas decentes sin estar todo el día en ello ni ser 'unhombreauntrapopegado'.

Un saludo,
MP

Cattz dijo...

Siendo práctica y relativamente limpia(por supuesto soy una auténtica cerda comparada con mi madre y el espíritu reencarnado de Mr Proper comparada con mis compis de piso) lo primero que hay que hacer es que un sitio PAREZCA limpio. Cosas como lo de las hojas, la basura amontonada o mucho desorden hace que todo parezca mucho más sucio. Ya puede limpiar la estantería sacando los libros uno por uno con amor que si hay una papelera rebosando la sensación es de cochiquera XD

El niño desgraciaíto dijo...

Muy divertido. También eso os pasa por dejarla evolucionar a sus anchas. En mi cuchitril la señora de la limpieza viene aproximadamente una vez a la semana, pero la fregona sólo la pasa una vez cada tres meses.

Además la última noticia que nos ha comunicado es que su jefe le ha prohibido traernos servilletas para que nos sequemos las manos después de lavarnos. Supongo que lo siguiente será no traernos papel higiénico...

Anónimo dijo...

Leer lo de Modestia Aparte me ha empujado hacia el oscuro abismo del túnel del tiempo (horreur!), entiendo lo de las ganas de asesinar, sólo de recordar la voz del cantante me dan escalofríos.

Me he reído mucho con el concepto “majorette” aplicado a la señora de la limpieza. Por aquí hay una que es otro ejemplar singular: es muy simpática, tremendamente diligente y la mar de discreta y entre sus hobbys se cuentan ir en metro, salir a merendar con sus nietas y leer novelas de Ken Follet. Me cae tan bien que un día me autoinvitaré a merendar con ella y sus nietas.

M.R.

NáN dijo...

Pues mira tú que a mí me pasa lo contrario: he hablado con ellas, las he invitado a café, me he interesado por su familia, para acabar rogándoles, suplicándoles, que no limpien mi mesa más de una vez cada dos semanas.

Pero lo hacen todos las tardes de lunes a viernes. Si es necesario, esperan a que me haya ido. Limpian con tanta violencia y frenesí que a la mañana siguiente hay una conexión sin conexión. Lo he hablado con el Jefe de TI, quien entre lágrimas furtivas me dijo que se lo había dicho para todas las mesas, porque el grupo entero dedica la primera media hora de trabajo a arreglar las cosas. Pero no es posible. Todas las mañanas encuentro la mesa que parece de un niño que ha puesto sus regalos de cumpleaños para que los fotografíen. Y como hay que dejar la máquina en log-off, para lo de las actualizaciones y para dotorear cuántas horas perdiste el día anterior, ¡a veces te cambian la configuración! Cosas posibles con Windows 7.

Modestia aparte, había vivido muy feliz hasta hoy sin conocer a Modestia aparte, Molinos.

el chico de la consuelo dijo...

Con todo mi afecto, pero acuchillar a la señora de la limpieza te ha quedado de "segunda jovenesposa de propietario de coche de traficante de polígono" osea super osea que tengo la mesa de cerezo llena de tinta y se me mancha la blusa del HM.

snifff viva la lucha de clases, el proletariado oprimido, los mileuristas con derechos y sin deberes,las señoras de la limpieza que escuchan a Camela y la revolución anarcosindical y sobre todo los mierdas de viernes que me tengo que quedar por la tarde porque paraesocobro500euros más que los jetas que se tocan los guebos a dos manos. Menos mal que la goma2 no se vende en los estancos.

NáN dijo...

Jé, jé, ¿qué tendrá más valor, tus 500 euros o el plato de lentejas por el que Esaú vendió su primogenitura? Porque fue Esaú, ¿no?

Bueno, voy a guardar las galletas en la basura porque no creo que aguanten hasta el lunes 15.

Siento corregirte, pero el Diccionario de la RAE lo escribe sin "g" y sin diéresis.

uebos.

(Del lat. ŏpus, necesidad).


1. m. ant. Necesidad, cosa necesaria. Uebos me es. Uebos nos es. Uebos de lidiar.


Es decir, uebos me es de cerrar el ordenador.

Diva Gando dijo...

Pobre señora de la limpieza.... yo también me pondría el hilo musical para limpiar. Si sale Modestia aparte (que también me provocan eccema) debe ser culpa de los que lo han sintonizado y no de ella.

Haced el favor de poner una emisora en condiciones, hombreeee!!!

JuanRa Diablo dijo...

Pues te has quedado corta en tus pesquisas. Además de majorette... es presumida.
Por eso no se pone las gafas que necesita.
Y por eso no ve bien las manchas.
Ni las notas de los Post it.

Te falta mucha mili, Moli.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Bajaba al andén
y me la encontré
ella me reconocio
o tal vez no.
¡Hora punta en el metro!
.
.
.
Me encanta

Juanjo ML dijo...

Pues la de nuestra oficina, o por lo menos la que me toca, limpia compulsivamente, aunque yo preferiría que mi mesa no la tocara nunca jamás. Además me organiza las cosas, las pone donde ella cree que están mejor, incluyendo los cientos de papeles que tengo y lo peor de todo, por lo que la tendré que retar a duelo, es que ha decidido que mi taza de café es el sitio de guardar los bolígrafos. Tanto insistió en el asunto que tuve que añadir una segunda taza a mi ajuar.

Pero mucho mejor eso que mi época en la empresa patera, nunca existió una mujer de la limpieza, y las únicas que bailaban por nuestra nave al son de la música eran las cucarachas.

papacangrejo dijo...

Donde yo trabajaba si que limpiaban, se llevaban las cajas etc, el problema es que después nadie encontraba los papeles, facturas, etc que habias dejado el día de antes ordenados y amontonaditos en un riconcito.

Anniehall dijo...

Pobre señora, desde luego... Modestia aparte... pero si eran buenísimos :P

Maria dijo...

En mi oficina en vez de majorette, tenemos correpasillos. Está todo el día pasillo arriba, pasillo abajo; algunas veces, yo creo que para disimular, lleva en la mano una caja de cartón vacía.

Pero sigue ahí, y es que tiene tres "padrinos" muy poderosos: la protectora de animales (por su labor evitando el exterminio de los ácaros); la sociedad de amigos de las setas (gracias a su inestimable colaboración, nos sacamos un sobresueldo cultivando champiñones en la mesa) y la empresa que lleva la máquina de café (que no quiere que desaparezca de la oficina su mejor clienta).

Además, ¡no pasa nada! De vez en cuando, paso unas toallitas húmedas por mi mesa y ... ¡como nueva!

Anónimo dijo...

En el centro de trabajo donde estaba antes la cogimos en un aparte (la esperamos y eso) y, en encerrona total, le comentamos la importancia de pasar el trapo a las pantallas de ordenador y de barrer tambien las esquinas, además de cambiar el agua de la fregona regularmente, y no utilizar sólo un cubo para toda la planta (que es bastante grande).

La buena mujer nos argumentó que en su horario laboral debía limpiar no sé cuantos despachos y que, si estaba por los detalles, no le daba tiempo, con lo cual, teniendo en cuenta que teníamos en la oficina a dos representantes sindicales y a una alérgica, el siguiente paso fué hablar con nuestro jefe que, convenientemente sensibilizado con las repetidas toses cada vez que pasaba y dado que era él el encargado de abonar las facturas de la empresa de limpieza para todo el edificio, llamó al jefe de la empresa.

Efectivamente, la cosa mejoró (algo), aunque continuamos limpiándonos nosotros el ordenador con toallitas humedas, pagadas de nuestro bolsillo... y la señora de la limpieza nos empezó a dedicar miradas asesinas cada vez que nos veía a los que siempre nos quedamos hasta tarde.

Actualmente, en otro centro de trabajo, continuo teniendo toallitas humedas, no me limpian la taza ni que haga una jaculatoria a alguna virgen y, además, creo que la señora de la limpieza actual me odia porque tengo la mesa que no se ve la madera, que no es de color cerezo, sinó de un color incierto y oscuro de mesa antigua que se va a desmontar de un momento a otro.

Item más, el color cerezo es porque la madera de ese árbol tiene un peculiar color rojizo y, si es auténtica, las manchas de tinta no se van, sólo queda lijar y barnizar (y rezar a algún santo).

Sílvia, muy hasta los..... de la visitita que tenemos este finde.