lunes, 1 de noviembre de 2010

1 DE NOVIEMBRE DE 1997

Era viernes. Me cambié de ropa para irme a una inauguración en el Museo del Prado, una exposición sobre escultura clásica, fondos que no habían sido mostrados de la colección permanente. Un pantalón gris, un jersey azul y mocasines negros.

Estaba sentado en su despacho, trasteando con el ordenador, ultimando unos proyectos que tenía que entregar. Desde la puerta, le miré y le dije.

- Papá...me voy.- ¿A dónde vas?- Te lo había dicho, a la exposición del Prado.- ¿Tu madre se va contigo?- Si y luego nos iremos directamente a Los Molinos en mi coche.
- Muy bien, pues yo me iré dentro de un rato con tus hermanos. Nos vemos allí.

Hacía una noche bonita, de otoño. Esperamos la cola en la puerta del Museo. Me encantan los grandes árboles que hay en esa zona, los que pegan con el Jardín Botánico. Charlaba con mi madre y pensaba en que haría cuando llegara a Los Molinos. ¿Salgo o no salgo? ¿Y si me lo encuentro y pasa de mi? ¿Y si no salgo me echará de menos? Una serie de pensamientos idiotas que compartían espacio en mi cerebro con las explicaciones que el guía nos iba dando. Era buenísimo, había sido mi profesor en la facultad.

Al llegar a Los Molinos, subí a cambiarme de ropa, pero me dio pereza y solo me cambié los pantalones. Me puse unos vaqueros y me despedí de mi madre.

- Me bajo a dar una vuelta. ¿Dónde está papá?
- Está acostado ya. Mañana tenemos marcha con los “mira donde pisas”. Volveremos por la tarde para celebrar mi cumpleaños.
- Vale, pues entonces como os iréis pronto, nos vemos por la tarde, cuando volváis. ¿saldremos a cenar o cocino algo?
- Lo vemos mañana, depende de como volvamos de cansados. No bebas mucho y no vengas a las mil.

Me fui en mi Talbot Samba a dar una vuelta, tomar whiskys y tener un encontronazo amatorio en mi relación autodestructiva. A esas horas parecía buena idea y todo el cosmos me gritaba que aquello era buenísimo para mí. Decidí obviar el Pepito Grillo que me decía que, una vez más, aquello era un error.

No recuerdo qué hice la mañana siguiente. Supongo que autocompadecerme por mi resaca y mi estupidez y creo recordar que intenté organizar a mis hermanos para quedar todos en casa por la tarde para celebrar el cumpleaños de mi madre. Sincronizamos relojes y cada uno se piró por su lado.

Me fui a casa de I. Celebraba su cumpleaños con una barbacoa en el jardín de su casa. Mucha gente, cervezas, pancetas, morcillas, chorizo…mi relación autodestructiva demostrándome que efectivamente lo de la noche anterior había sido un error, dolor de cabeza, charla, risas y por fin decidí que era la hora de irme a casa para preparar el cumpleaños.

De camino, pasé por casa de mis tíos, tuve un ataque de sociabilidad y dije...voy a saludar.

- Hola…pasaba por aquí y he pensado en entrar a saludaros.
- ..err…ehh..Hola Moli…
- Pues nada que tenía un cumpleaños en la casa de enfrente y muy bien pero ya me voy a casa porque volverán mis padres de su marcha por el monte y claro como es el cumpleaños de mamá...pues no sé si haremos algo. ¿Vendréis luego?
- Err..Moli...pues no sé.
- Bueno...pues me voy ya. ¡Hasta luego!

Me fui de allí pensando que debían haber discutido o qué había llegado en mal momento porque normalmente yo les parecía graciosa y dicharachera y habían estado muy serios, aunque también podía ser que yo no hubiera estado tan graciosa como creía.

Llegué a casa y creo recordar que molihermana estaba allí. Habíamos comprado una tarta Royal y la hicimos para que molimadre pudiera soplar las velas. Pobreshermanos no estaban y yo me senté a ver la televisión en lo que esperaba que volvieran mis padres.

Al cabo de un rato, escuche gente que entraba por la puerta de la cocina. Molimadre y C., un amigo suyo. Algo iba mal. Lo supe al instante.

- ¿Qué pasa?
- Moli….
- ¿Qué pasa?
-
A tu padre le ha dado un infarto y ha muerto.
- ¿Qué? ¿Cómo que ha muerto? ¿Cómo que un infarto? Pero... ¿dónde? Pero... ¿no estabais de excursión? .- pregunté eso como si fuera imposible que te diera un infarto estando de excursión, como si hubiera una situación correcta para morir de un infarto.
- Si...esta mañana...según iba andando y no hemos podido hacer nada.
- ¿Esta mañana? ¿esta mañana?? Y ¿por qué no nos has llamado?
- Porque estábamos en medio de la montaña, ha tenido que venir la guardia civil...un helicóptero…y quería decíroslo yo. ¿Dónde están tus hermanos?

- No sé…molihermana está por ahí...en el despacho creo…y mis hermanos no están...pobrehermano mayor se ha ido con su novia a pasar el día a Segovia...y pobrehermano pequeño no sé donde está...supongo que vendrá ahora.
- Hay que llamar a casa de la novia de pobrehermano mayor para que en cuanto llegue allí venga a casa...no quiero que se entere fuera de casa.

Me levanté, cogí el teléfono y llamé. “Cuando lleguen de Segovia que baje rápido a casa que es urgente...no, no pasa nada…pero que venga a casa…

Hice esa llamada por lo menos unas 15 veces esa tarde.

Salí a jardín. No sentía nada. Ni pena, ni miedo, ni tristeza, ni agobio. Nada en absoluto. Estaba como cuando te anestesian para sacarte la muela, sabes que hay algo raro., algo que pesa, que no controlas, pero no notas nada. Te pasas la lengua una y otra vez esperando la punzada de dolor, el calambre que te haga llorar del dolor y no pasa nada, eres de corcho. Pues era igual. Salí y me senté en las escaleras del porche, mirando a La Peñota. Estaba oscureciendo pero todavía había luz, había hecho un buen día. Miraba la montaña recortada contra el cielo más claro y pensaba: Papá ha muerto. Ha muerto. Nunca más en la vida ni aunque viva 1000 años volveré a verle. Ayer estaba y ya no está. Ni siquiera estaba esta mañana, he estado viviendo todo un día sin saber que había muerto. Nunca más. Ha muerto. Ya no está. Nunca más. Nunca.

Y no sentía nada.

Era de corcho.

La casa se fue llenando de gente. Entraban, me veían, me abrazaban…

-Te vas a quedar helada. Entra en casa...
- No, estoy bien.

Llevaba unos vaqueros viejos, una camisa escocesa roja que había comprado en Nueva York dos años antes y una chaqueta de mi padre que le había cogido. Larga, de lana gris oscura con botones de madera que me encantaba. Todavía tengo esa ropa colgada en el armario de mi cuarto.

- Moli ¿estás bien? ¿Quieres algo?
- No gracias. Estoy bien. Entrad... ¿queréis algo? ¿Un café? Tengo que volver a llamar para que venga pobrehermano mayor.

Cada vez más gente. Y yo seguía siendo de corcho. El teléfono no paraba de sonar. La gente no sabe que decirte...lógico... ¿qué se dice? “Te llamo porque me he enterado que tu padre se ha muerto de un infarto”…no se puede decir nada…

Sonó otra vez.

- ¿Hola?
- Moli…soy yo…soy Fede
.- lloraba como nunca en mi vida le había visto llorar
- Hola Fede...
- Acabo de salir del Bernabéu y he llamado a casa y me lo han dicho y joder…y voy a tardar un rato y llegar y…no sé qué decirte... ¿estás bien?
Si...si...no te preocupes...estoy bien...en fin...así es la vida.
- Voy para allá…
- Vale...como quieras...pero no hace falta en serio.

Más gente llegaba. Llegaron mis tíos. Entendí porqué habían estado tan serios cuando a fui verles. Ellos ya lo sabían. Era una sensación rarísima, saber que habías estado haciendo bromas y planes futuros cuando tu padre ya estaba muerto. Era muy raro pero no dolía.

Seguía siendo de corcho.

Familia, amigos de mis padres, amigos nuestros. Muchísima gente. Todos me abrazaban y me decían cosas. Sólo pensaba en pobrehermano mayor que iba a ser el último en enterarse.

Sonó otra vez.

- Moli..soy yo ¿Qué pasa? ¿Qué es tan urgente para que tenga que volver a casa?
- No te lo puedo contar por teléfono...vente ya.
- Vale, vale...voy para allá.

Salí a buscarle a la puerta. Había un millón de coches aparcados en el camino de casa….

- Ya estoy aquí. ¿Y todos estos coches? ¿has organizado una fiesta para mamá?
- Entra en casa anda…

Aquello fue horrible, los dos entrando en casa, pasando entre la gente que se callaba al vernos. Él acojonado y yo de corcho caminando hacia mi madre.

Ya lo sabíamos todos. Había cosas que preparar. El entierro, la misa. Alguien tenía que ir al Anatómico Forense al día siguiente. Solo queríamos que se acabara. Poco a poco la gente se fue marchando y ya casi a medianoche nos sentamos los 5 en la mesa de la cocina. Teníamos que comer algo…la tarta.

Me fui a la cama. Seguía dándome con la lengua y seguía siendo de corcho.

Fue un día cualquiera hasta que dejó de serlo.

Hoy es ese día 13 años después.

73 comentarios:

El niño desgraciaíto dijo...

No me puedo ni imaginar lo que debe ser algo así.

Yo sólo me acuerdo de la muerte de mis abuelos y ya fue bastante terrible.

Bichejo dijo...

:(

HombreRevenido dijo...

Uff, qué temple, qué palabras más bien escogidas y qué manera de transmitir la emoción.
No podemos hacer nada con las catástrofes de la vida, salvo recordarlas.
Un abrazo

Anniehall dijo...

Pues como tantas veces no sé qué decir. No puedo saberlo a ciencia cierta pero me parece que lo has descrito muy bien.

A lo mejor es una chorrada dentro de la tragedia pero qué terrible para tu madre que coincida con su cumple.

Teresa, la de la ventana dijo...

Terrible por partida triple, porque también es el día de los Santos...

Tremendo. Y esa manera de contarlo, tan a tiempo real, aún más.

NáN dijo...

Ay, Moli, mi admirada Moli. En la gente sin educación formal, se dan a los gritos y alaridos. En los que tenemos educación formal, y no nos pertmitimos eso, nos volvemos de corcho. Cualquier cosa antes de enfrentar en ese momento la verdad real. Y recordamos todo, las flores que había en un jarrón, la ropa. 13 años después, ya puedes entregarte a un dulce dolor, atemperado.

No es una chorrada, Anniehal. Los días señalados tienen su importancia. No digo ese, porque todo estaba por encima de cualquier cosa, pero perdió su cumpleaños para siempre. Ya es el día de la partida.

Teffa dijo...

Un abrazo Moli :'(

Lironcillo dijo...

Yo hace cinco años que dejé de ver a mi madre.

Y ahora me da pánico pensar en no ver más a mi padre.

Y a mí no me gusta que me digan cosas, por eso no te voy a decir nada.

Un beso.

Raulito dijo...

..que bien lo has descrito. Para mi son solo apenas cinco años....y en ocasiones sigo siendo de corcho, no me creo aun que haya pasado.

valpertuna dijo...

yo soy muy propenso a exteriorizar las emociones y de lágrima fácil, pero en ese momento también me sorprendí sintiéndome de corcho.

coro dijo...

Qué duro Moli. Un abrazo enorme.

Anusky66 dijo...

Solo enviarte un abrazo lleno de cariño , ya que aunque pase el tiempo esa sensación de corcho se revive cada año .

Un besazo

Jesús Miramón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Antonio Peñas dijo...

De corcho… recuerdo la sensación y sí, es una buena descripción, aunque en mi caso duró sólo un rato.

Mi padre murió hace 9 años casi justos. El teléfono sono sobre las 7'45 y me despertó, pero para cuando me despejé ya había dejado de sonar. Lo hizo de nuevo a los pocos minutos y esta vez lo cogí, era mi madre. Mi chica ya estaba camino del trabajo así que desperté al bebé, le di el desayuno y le vestí, luego la llamé para decírselo y que ella avisara a sus padres, para dejarles al peque.

Llamé a la redacción porque la ilustración de portada tenía que terminarse esa semana y tendrían que buscar quien la hiciera. Luego esperé a que volviera mi chica.

Hasta ese momento no había sentido nada: miraba lo sucedido como si estuviera viendo un noticiero, sin sentirme involucrado del todo. De corcho, como bien dices. Entonces, en cuanto hube dejado todo listo, se me anudó la graganta, dejé a mi hijo en el carrito (se había vuelto a dormir) y me fui para la ducha. Ahí empezaron las convulsiones.

Por desgracia descubrí que en una circunstancia así yo no sé llorar: me viene en oleadas, los ojos me arden y suelto un mar de lágrimas, pero no consigo respirar ni desahogarme, sólo me salen gritos reprimidos y temblores violentos, me abrazo y empiezo a dar cabezadas. Cuando llegó mi chica ya se me había pasado, pero volví a tener crisis similares a lo largo del día y, ya más espaciadas, durante los siguientes meses.

Por cierto que también fue una fecha extraña. El día antes había comido con mis padres y me dijeron que esa tarde irían al pueblo porque acababa de morir uno de los mejores amigos de mi padre, que además era su pareja de mus desde hacía dos décadas. Murieron con apenas un día de diferencia, como en el chiste, y todos los años celebramos una misa por ambos, la única a la que asisto todavía.

papacangrejo dijo...

Cuando llega de forma tan inesperada es terrible. Mi padre se fue a dormir y ya no despertó (hace dos años) yo pensaba que no podía ser.

Elvira dijo...

Mi madre murió en mis brazos mientras le hacía la respiración artificial. Luego llegó la ambulancia y toda la familia. No pude llorar hasta doce horas después, de madrugada.

Un beso, Moli

Aliena dijo...

Un beso GRANDE Moli!!!

Peque dijo...

En diciembre hará 14 años que murió mi madre, y aún recuerdo perfectamente esa sensación el día del entierro en la que estaba consolando a la gente que se acercaba a mí, en principio para consolarme. Supongo que cuanto más importante es en tu vida más difícil es realizar lo que ha sucedido.
Un abrazo.

Diva Gando dijo...

Tengo yo todo eso mucho más reciente. Todavía no hace un año y es una sensación horrorosa y se para el tiempo y te sientes desvalida... Buf! No sigo, no sigo...

Mil Violetas dijo...

Un día raro para recordar,era el cumpleaños de tu madre y se vuelve a cumplir aquello de que no sabemos ni cuando nacemos ni cuando nos morimos, que no está en nuestras manos.
Un abrazo enorme.

JuanRa Diablo dijo...

un abrazo, moli

Alber dijo...

Yo tambien he sido de corcho, pero del duro duro. El día 27 de agosto marca la fecha en la que mi madre y mi hermano se fueron para siempre, pero no juntos, sino mi hermano justamente dos años despues que mi madre (y para más inri, mi hermano cumplió 25 años un día despues de morir).
El destino es así de caprichoso a veces, y el cancer nos golpeó dos veces, a quemarropa casi. He llorado, pero no tanto como mucha gente podría pensar, quizá porque era algo que ya nos esperábamos todos. La gente me admira mucho por mi entereza, pero se que no está en mis manos el destino, lo acepto tal y como viene...mi vaso siempre está medio lleno.

Speedygirl dijo...

¡Otro abrazo GRANDE!

Laia... dijo...

Me has hecho revivir muchas cosas. Qué cierta esa sensación de "no puede ser verdad" y de hacer "lo que hay que hacer" como un autómata. Y qué dura. Asumamos que la gente tiene que morirse, pero nadie debería morir siendo tan joven.

Y que seas capaz de tener un vida, pero que siga doliendo pasados 14 años. Todavía recuerdo la última conversación con mi tío.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Puf.

Cattz dijo...

Es una de las cosas que más miedo me da y por lo que más me enfado con mi padre cuando se porta como si tuviera 5 años y no se cuida.

No puedo ni imaginar lo que es, las muertes en mi familia sucedieron antes de nacer yo o cuando era muy pequeña.

el chico de la consuelo dijo...

Cuando suena el telefono fuera del horario normal se me hiela la sangre. Un abrazo para ti y los tuyos.

Luisa dijo...

Ya te dije que a veces me emocionas... hoy es uno de esos días. Mil gracias.

Euclides dijo...

Bueno, está claro que un día como aquel en el que sucedió eso no puede ser estelar. Nunca sabemos como encajar esos golpes.. Lo único seguro es que los vas a recibir..... a no ser que te adelantes tú, claro. No cabe hacer otra cosa que acompañarte en el sentimiento y darte un abrazo cariñoso que mitigue el recuerdo de esa pena. Eso harán tus amigos y en lo que cabe, tratamos de hacer los demás a través de este espacio virtual.

Er-Murazor dijo...

Sentidos (y retrasados) abrazos.

javi dijo...

Sabes escribir y sabes que escribir. Besos y gracias por estar ahi.

Portorosa dijo...

Un beso, Moli.
Me has hecho llorar... en pleno despacho.

A filla do mar dijo...

[ ]

Deneb dijo...

Un beso fuerte para tu familia y para ti.

tisu dijo...

no se que decir! lo siento mucho y te comprendo perfectamente. Mi padre se fue a dormir un día y ya no se despertó. Tampoco lo esperábamos, tampoco estábamos preparados... y ya han pasado 4 años...

Bettie dijo...

Nunca he sufrido la muerte de alguien cercano pero solo de leerte se me saltan las lagrimas :(
y encima coincidir con el cumpleaños de molimadre...

Bettie dijo...

Nunca he sufrido la muerte de alguien cercano pero solo de leerte se me saltan las lagrimas :( y encima con el cumpleaños de molimadre…que horror

Pikifiore dijo...

Lo he pasado fatal leyendo tu post...siento que tuvieras que pasar por ello.Es algo a lo que nadie se acostumbra...Un beso

Clara dijo...

Silencio...que suena a ruidos q no oyes, voces que no escuchas
Tacto de corcho, yo soy de corcho
Olores ...raros
Ver, sin mirar
Gusto a corcho en la boca, quizás el cigarro de acabas de apagar, antes de encender el siguiente

¿Cómo se puede sentir "tanto" y no sentir NADA?

Aun no me atrevo a escribir sobre ello, pero gracias, Moli, por "removerme"

José Luis Ríos dijo...

Tengo una experiencia similar a la tuya, hace 17 años ya, los mismos que tiene mi hija. Una manera diferente de recordar a nuestros difuntos, me ha gustado mucho.

Saludos

Marta Pilar dijo...

De corcho... Gracias por este post y por compartir algo tan íntimo con quienes te leemos. Un abrazo,
MP

majo dijo...

yo tenía 15 años cuando se fue mi madre, y se fué en unas horas, estabamos las dos solas y me recuerdo con mi inocencia adolescente poniendole la mano en el corazon y notando que latía.
y si, la sensación es justo esa, la de ser de corcho.
no lloré hasta que no empezaron a poner ladrillos.
volvi a ser corcho 20 días más, me hice a la idea que cuando yo estaba en casa ella estaba trabajando y que todos los dias eran sabado porque los sabados yo me ocupaba de la comida.
han pasado 31 años y.... sigo sin hacerme a la idea de que no la volvere a ver.

Juliet dijo...

No he vivido algo así. Me muero de miedo cuando pienso que seguramente yo también tendré una historia así que contar.
Un abrazo muy fuerte.

Anónimo dijo...

Me he echado a llorar leyendo este post. Un abrazo,

Otra P.

pilar dijo...

Tu padre y el mío se fueron el mismo día, el mio hace 15 años. 4 años después se fué mi madre. Y hasta que te he leido no sabía definir como me sentí en las dos ocasiones. Te sigo en la sombra, pero hoy.. bueno, tuve que decirte hola

Lola dijo...

Ay Moli, lo he sentido muchísimo, se me están saltando las lágrimas y eso que ya sabíamos que tu padre había muerto.

Me has dejado con el corazón en un puño.

Te mando un besazo!.

Mi padre murió en el 98.

La pequeña Meg dijo...

Lo sineto muchisimo, una entrada muy emocionante.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Una vez más me has hecho llorar leyéndote..
.................................................................................................................................
sin palabras..
R.

deRositas dijo...

Moli
Felicidades por haber tenido " los huevos" de escribir esto.
A veces somos corcho hasta que estamos preparados para enfrentarnos a la realidad
Un besito muy fuerte

Anónimo dijo...

Un abrazo enorme, Moli.

molinos dijo...

Es imposible contestaros a todos uno por uno y decir algo inteligente o medianamente interesante en cada contestación asi que valga esta respuesta para todos.

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios. Por los de apoyo, por los de emoción, por los sin palabras...por todos. Gracias.

No pretendía mover al llanto ni a la pena ni nada de eso. Es la vida y ya está.

Siempre que pienso o cuento ese día lo más importante es saber que puede pasar cualquier dia. Mi padre se levantó ese día sin saber qué era el último...pero llevaba 5 años disfrutando de cada día como si lo fuera. Eso es lo más importante y lo que no quiero que se me olvide.

Gracias a todos.

José Antonio Peñas dijo...

Acabas de dar en el clavo. Eso es lo que le expliqué a mi hijo cuando me preguntó a los seis años de edad por su abuelo, tras ver unas fotos en las que estaban él y su prima S acompañándole de la mano.

Le expliqué que sí, que para nosotros fue un golpe muy duro, pero que mi padre sufrió un infarto y estuvo a punto de morir diez años atrás, y que se había tomado todo ese tiempo extra que tuvo como un regalo, disfrutándolo a pleno pulmón. Que había visto salir adelante a sus cinco hijos y había conocido a sus primeros 8 nietos. Que sabiendo que ese año sería el último (él y mi madre lo sabían pero no nos dijeron nada) había podido prepararse. Que, por casualidad, había muerto como siempre quiso, en su pueblo, donde siempre quiso ser enterrado, y de forma rápida, tanto que sus amigos apenas podían creerlo.

Le dije que sí, que mi padre murió joven, y que todos morimos, pero que lo que importa no es cuánto vives, sino cómo lo haces. Que si disfrutas de tu vida y logras que cada día merezca la pena entonces vale la pena haber recorrido el camino, sea corto o largo.

No sé si lo asimiló entonces, pero hace poco año ha vuelto a hablar conmigo sobre el tema tras rumiarlo estos cuatro años y poco a poco lo va entendiendo.

mordor dijo...

me has echo llorar, tuve ese mismo sentimiento cuando murió mi padre. Murió el día que mi madre cumplía 40, no ha vuelto a celebrarlo

goguita dijo...

Me he leido tu blog entero. Llegué por casualidad e ido saltando de un post a otro. Leí el que escribiste, no sé si antes o después, no lo recuerdo, sobre él. Mi manera de seguirte es un poco errática.

Yo también fui de corcho cuando murió mi padre, 2 años atrás. Estaba con mi sobrino de 2 meses cuando me llamó mi hermana. Que fuera al hospital. Llevábamos dos meses esperando el momento. Y llegó y fui de corcho. Sigo siéndolo hasta momentos como éste.
Ni llantos ni gritos. Corcho puro y duro.
No sé hasta qué punto es bueno, aunque siempre quedamos bien adornando el portal de belén.

Un abrazo y gracias.

molinos dijo...

Mordor y goguita...gracias por vuestros comments. Mucho más no os puedo decir..ya sabeis lo que es.

Lady Gugu dijo...

No sabes cómo te entiendo, este post me ha llegado y es que te leo poco a poco que tienes trillones de entradas. Yo perdí a mí padre bien pequeña pero me acuerdo perfectamente de todo y no hay palabras para describirlo tan bien como tú lo has hecho, no sabes las ganas que hubiera tenido de que mi padre conociera a mi princesa pero bueno la vida sigue y afortunadamente trae tambien cosas buenas.

Un abrazo

molinos dijo...

Lady..un abrazo y no te lo leas todo!!!!

BeaRockanRoll dijo...

Hola,es la primera vez que comento, aunque te leo desde la sombra desde hace tiempo,y ya se que esta entrada es antigua, pero ayer murió mi abuelo y me acordé de esto y tuve que volver a leerlo.Solo quería decirte que me encanta como expresas todo con tanta precisión, y que me ha ayudado mucho leer esto. Muchas gracias por escribir así y hacer que tantos nos sintamos identificados.

sin más palabras dijo...

Te he leído en otras ocasiones hablar de tu padre, pero no había leído esto... Madre mía la moquera que me ha entrado. Lógicamente vengo desde el post de esta semana... pero me parecía de rigor dejar el "lo siento" aquí.

Un besazo

molinos dijo...

Sinmas...gracias!! Besos

Jorge Ariz dijo...

Hola Moli,

Como sabes me tocó pasar dos veces por eso. Una con 24 años (viviendo en casa, una noche de 1 de Enero que ya era 2) y la otra hace unos años me pilló ya en Edimburgo.

No hay palabras.

Y es cierto, no sientes nada, hasta que pasan unas pocas horas al menos.

Pero, como te dije también, ellos viven en nuestros sueños, velan por nuestro sueño, espantan a los malos espíritus, nos iluminan la senda a seguir.

Un abrazo

Joseángel Murcia dijo...

Cada día de camino al colegio, pasamos por la puerta de nuestra antigua casa, en la calle Valencia, - mira Julia ahí vivían los papás + Y yo, - No tu no. + ¿Yo donde vivía?¿en la barriguita de mamá? -No, en la cabeza y el corazón de los papás.

Dos años después, me dijo el otro día +Papá, un día te morirás y te convertirás en fósil, pero tú ¿dónde irás? -A tu cabeza y tu corazón.

Entradas como esta me hacen ver que no me equivoqué lo más mínimo.

Gracias Moli

Mamá 2.0 dijo...

29 de octubre de 1996
Infarto dormido a los 55
Yo con 19 le había hecho un chiste y preparado un capuchino antes de irme a la cama...
Todo era igual de extraño a mi alrededor.
Y nunca más pude prepararle café...

María dijo...

Increible...
Mi padre falleció hace poco, exactamente en Diciembre, fué otra la causa .
Recuerdo que fuí valiente. Él era médico..y tengo buena escuela.
Pero conforme pasa el tiempo, me doy cuenta que no puedo nombrarlo, porque se me nubla la vista.
Genial descubrirte.
Ya somos más.
Gracias. Un abrazo.

CeNedra dijo...

Hola Moli,
He estado leyendo tu blog y me está encantando.
Y de pronto esta entrada con la que me he sentido tan identificada.
Mi padre murió de un infarto cuando yo tenía 20 años. No tengo buena memoria y sin embargo recuerdo cada minuto de esos días. Y cada palabra del último diálogo que mantuve con él. Encima discutimos por una tontería... eso no se me borra.
Y es cierto que durante un rato después del shock inicial yo también me quedé como de corcho. Creo que el cerebro no es capaz de asimilar tan rápido que una persona que hace un minuto estaba, ya no va a volver más. En mi caso me quedé mucho rato sentada en el suelo de un garaje, y me sentía completamente vacía.
En fin ... sólo quería decirte que he entendido cada palabra y cada sensación que has transmitido en la entrada.
Un besito.

Anónimo dijo...

Q entrada tan triste pero tan impresionante. Y que enseñanzas encierra. Moli gracias por mostrar tu experiencia y mucho animo en estas fechas. Vive, se feliz porque tu padre era feliz cuando tu eras feliz, igual que tu eres feliz cuando tu descenciencia es feliz.

No escribo divinamente ni nada, no se si te llegara lo que quiero decir, que es bueno. Un beso!

Saramaga dijo...

Me acaba de dar una llorer mas tonta... joder. Un beso enorme

Eider dijo...

He pasado por la muerte de mi padre, siendo él aún joven. Aunque anunciada, se nos precipitó el final. Y conozco esa rara sensación. No iba a decirte nada, porque por desconocida no sé si confortará algo. Pero no puedo... lo siento. Pero además tengo que decirte que has escrito un post impresionante. Como muchos otros. Pero este, que nace del dolor más agudo, me parece especialmente difícil. Una serie preciosa la de tu padre. Qué bueno recordarle así.

Un abrazo.

Eider

p.d.: ya caí aquí cuando trataba de "conocerte" a través de tu blog. Luego empecé a leer todos los post cronológicamente, y he vuelto a caer aquí. Y lo he vuelto a leer. Y me ha vuelto a parecer impresionante.

molinos dijo...

Gracias Eider...me has hecho volver a leer este post....pero ahora ya no soy de corcho.

Oswaldo dijo...

Ni modo, Moli, nos re-enviaste para acá...

Este, como todos los de tu padre, es uno de tus mejores posts. Duro, difícil y altamente emotivo.
A pesar de que eras de corcho.

De la situación en sí, es decir el tener que enfrentarse a una circunstancia tan dramática sin haber recibido la menor preparación, el punto más duro es el "ahora sí... ahora no", sin anestesia, que es, a mi modo de ver, lo que hace que te trasmutes en corcho. Es un mecanismo de autopreservación. Tipo air-bag.

El tipo de pensamiento más inmediato es el de, "Si yo hubiera... Si él hubiera... Si mamá, hermanomayor o cualquiera, hubiera..."

Provoca decir más cosas aquí. Pero es claro que, difícilmente, nada de lo que uno escriba acá tendrá la misma estatura de este post con tanta fuerza para moverlo a uno.

Anónimo dijo...

Moli, lo siento...
Te voy leyendo poco a poco y al final he llegado hasta aquí, ahora que mi padre está enfermo y tengo miedo a perder a mi padre demasiado pronto, aunque ya rondo la cuarentena,...
Tengo miedo al dolor que me causará, tengo miedo al duelo futuro, tengo medio a hacerme de corcho, y tengo miedo al dolor de mis "principez", sus nietos,...
Gracias por compartirlo.
S

C. dijo...

Otra que cae aquí pasado el tiempo. Bueno, que recae en realidad, hace tiempo que sigo este blog (y que me hice el recorrido de arriba abajo).

He vuelto porque hoy hace 3 meses. No fue mi padre, fue mi abuelo, que parece algo poco importante, algo más ''tenía que pasar''. Y eso dicen todos, pero no lo es. Hace un año me hizo el último regalo de Navidad, un libro con una dedicatoria y una llamada de teléfono: ''no lo olvides, no existen las puertas para el talento, nunca lo olvides''. Él era la persona menos emotiva del planeta y aquel día lloré pensando que tal vez sería la última Navidad, aunque nada hacía pensarlo. Cuando murió, sin embargo, también fui de corcho: la llamada a las 8 de la mañana, el viaje hasta el pueblo, el tanatorio, la gente con sus lugares comunes. Sólo ayer dejé de serlo, por eso hoy he necesitado volver aquí.

Y menudo testamento he soltado, como si esto fuera mi sesión particular con el psicólogo. Tal vez ha sido torpe, pero sólo quería dejar constancia de lo muy importante que ha sido volver a leer esto. Darte unas gracias inmensas.

Un abrazo.

mj dijo...

Mi padre nos dejo el día del padre,un infarto fulminante,estaba y de repente ya no estaba.Ese día estaba tan bien como otro día cualquiera,haciendo sus planes,feliz,y así acabo todo,y asi me sentí yo también anestesiada,como un corcho.
No se si algún día lo superare